
La operación Xielu llevada a cabo en Asturias, ha permitido detectar el tratamiento incorrecto de gases contaminantes usados en los circuitos de los aires acondicionados de los vehículos en al menos 33 centros autorizados.
- En los 18 meses que han durado las investigaciones se llevó a cabo el control de más de 65.000 vehículos dados de baja desde el año 2017 en Asturias.
- El volumen de gases emitidos por los circuitos de aire acondicionado de estos vehículos equivaldría a 42.000 toneladas de CO2 a la atmósfera.
09 de julio de 2022.- Efectivos de la Unidad de Protección de la Naturaleza de la Comandancia de Gijón, ha culminado la operación Xielu desarrollada en el Principado de Asturias, en la que se ha investigado a un total de 50 personas y 33 empresas por la presunta emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero o por comercializar y distribuir irregularmente dichos gases, al no reciclar de forma correcta los fluidos refrigerantes que tienen los sistemas de aire acondicionado de los vehículos.
Las investigaciones comenzaron a raíz de una inspección de vehículos al final de su vida útil (VFVU) en un centro autorizado de tratamiento (CAT) de Asturias, en la que se detectaron numerosas irregularidades, tanto en la gestión física como documental, de los gases fluorados utilizados en los vehículos a motor para el funcionamiento del aire acondicionado.
A la vista de las deficiencias que fueron observadas durante esta inspección se inició una investigación más exhaustiva, llevando a cabo inspecciones en todos los centros CAT de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias con el fin de determinar si estas irregularidades eran un hecho aislado o, por el contrario, una práctica habitual de este tipo de centros.
Emisión de gases tóxicos a la atmósfera.
Fruto de las gestiones se ha determinado que los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) no estaban gestionando correctamente los gases de los circuitos de aire acondicionado de los vehículos dedicados a desguace.
Así al final de la vida útil de un vehículo, estos deben ser recuperados y acumulados en unas bombonas específicas para su almacenaje, comunicándose este hecho a la autoridad competente en materia de residuos de la Comunidad Autónoma, tanto la cantidad recuperada como el destino y gestión que se le dan a dichos residuos.
Las investigaciones llevadas a cabo han permitido determinar que existía un desfase entre la cantidad declarada y la que debería de haberlo sido.
Estos tipos de gases, CFCs, HCFCs, HFC (R134a-tetrafluoroetano), PFC y el SF6; por su tipología y composición, pueden afectar gravemente a la capa de Ozono o aumentar la cantidad de CO2 emitida a la atmosfera, lo que favorece el calentamiento global. Hay que tener en cuenta que estas sustancias permanecen hasta cientos de años sin degradarse. Por esta razón desde hace años, se ha ido restringiendo su uso con el objeto de disminuir su utilización y evitar su impacto nocivo contra el planeta.
Al finalizar la vida útil de los vehículos equipados con sistemas de aire acondicionado que emplean, los fluidos refrigerantes contenidos en el interior de sus circuitos deben de ser recuperados y gestionados correctamente según la legislación vigente; siendo el CAT, por su consideración de residuo peligroso, el encargado de entregarlos a un gestor de residuos autorizado, en un plazo no superior a seis meses.
La normativa actual promueve la reutilización de este tipo de gases siempre que sea viable, debiendo de ser extraídos de forma controlada e independiente (no mezclando gases de diferente naturaleza), empleando equipos específicos y almacenándolos en botellas homologadas y cumpliendo con el etiquetado pertinente.
Su extracción se lleva a cabo empleando maquinaria homologada destinada a realizar una correcta recuperación, siendo necesario en este caso contar con una formación técnica acreditada mediante certificación profesional que faculte a aquellas personas que vayan a realizar la misma.
33 empresas investigadas en Asturias.
Tras avanzar en la investigación, agentes de la UPRONA de la Guardia Civil de la Comandancia de Gijón en el marco de la operación “Xielu”, con el apoyo de Unidad Técnica de la Unidad Central Operativa del Medio Ambiente de Madrid (UCOMA), ha llevado el control de más de 65.000 vehículos dados de baja. Se ha analizado la documentación aportada por los CAT, la Consejería de Medio Ambiente y Cambio Climático y la Jefatura Provincial de Tráfico de Asturias durante el periodo comprendido entre los años 2017 y 2021, pudiendo determinar que se habría producido una emisión de gases equivalente a 42.000 de toneladas de CO2, con una valoración económica por emisiones que asciende a 1.000.000 de euros.
A pesar de que la cantidad emitida representa, de forma aislada, un porcentaje mucho menor al total producido por cada país, la gravedad de estas emisiones radica en el hecho de que este tipo de gases incrementan el daño ya existente en la atmósfera, haciendo que aumente la temperatura del planeta y la destrucción de la capa de ozono.
Tras 18 meses de investigación, se han detectado 33 centros de tratamiento autorizado que no cumplían con las normas establecidas. Lo que dado lugar a que se tome declaración como investigado a 50 personas como supuestos autores de un delito contra el medio ambiente. Así como se han detectado y denunciado 231 infracciones administrativas en diferentes conceptos y normativa.









































































