
Los guardias civiles de Algeciras capturaron a varios prófugos y recibieron el reconocimiento de sus superiores. Un artículo francés elogió a la Guardia Civil y destacó el carácter paternal de la institución
El inicio de la publicación del Boletín Oficial de la Guardia Civil, el 1º de agosto de 1858, supuso el final de la edición de El Mentor del Guardia Civil. La aparición de este periódico, el 1º de agosto de 1855, conllevó, aunque no era esa su verdadera intención, según su propio editor, el final de la publicación del Guía del Guardia Civil, el cual había sido el primer periódico dedicado a la Benemérita, cuyo primer número apareció el 1º de octubre de 1850.
Era entonces una época en la que toda institución estatal, civil o militar, y que realmente existiera como tal, necesitaba un medio propio de comunicación y difusión de sus novedades corporativas, así como legislativas de incumbencia. Y la Guardia Civil, como primer Cuerpo de Seguridad del Estado en vigor, tanto en antigüedad como en despliegue y número de efectivos, a pesar de que no llevaba todavía en funcionamiento siquiera tres lustros, necesitaba ya su propia publicación oficial, realizándose cuatro veces al mes.
Como editor del Boletín Oficial de la Guardia Civil figuraba Mariano de Fontcuberta, “Habilitado” de la propia Inspección General de la Benemérita, editándose en la Imprenta de C. González, sita en el número 26 de la calle San Antón, de Madrid.
Respecto al puesto de Algeciras, el Boletín número 18, de 8 de diciembre de 1858, publicaba en la sección dedicada a los servicios practicados en las provincias, un destacado servicio, practicado el 21 de noviembre.
Resultaba que el 20 de agosto anterior, había resultado herido de gravedad un vecino de Algeciras llamado José Álvarez. El presunto autor de la agresión había sido Francisco Rivas Rubio, alias “Chocolate”. Éste se había dado seguidamente a la fuga a “la bahía de Gibraltar, punto en que ha permanecido dedicándose al tráfico del contrabando, y con lo que ha conseguido burlar la vigilancia de las autoridades”.
Sin embargo, el citado 21 de noviembre, dicho individuo pudo ser detenido en las proximidades de la colonia británica por el cabo 1º Pedro Martínez Díaz, auxiliado por el guardia 2º Francisco Vega Reguera, siendo puesto a disposición, “del Sr. Juez de primera instancia del partido lo que tenía reclamado”.
Asimismo, se publicaba seguidamente que ese mismo día los guardias 2º Fernando García y Lucas Fernández, también del puesto de Algeciras, habían procedido a la detención del “reo prófugo Manuel Amado”. De ambos servicios, se hizo constar que, “se ha enterado S.E. con satisfacción”, refiriéndose al inspector general del Cuerpo, teniente general Isidoro de Hoyos Rubín de Celis.
Seguidamente se hacía mención, en dicho boletín, a otro servicio, pero referido al entonces denominado puesto de la Guardia Civil de “la línea de Gibraltar”, en el término municipal de San Roque, que posteriormente, siendo ya independiente sería denominado La Línea de la Concepción. Concretamente se informaba que por el cabo 1º Joaquín María Arias Fernández, “fue capturado el 17 de noviembre anterior, Antonio Quirós Valero, reclamado por el Sr. Juez de primera instancia de Algeciras, como sujeto de malos antecedentes”.
Por otra parte, en el siguiente boletín oficial de la Benemérita, el número 19, de 16 de diciembre, se publicó un interesante artículo a lo largo de tres páginas, titulado Les Enfants de Troupe de la Gendarmerie Espagnole. Los Jóvenes de Tropa de la Guardia Civil.
Dicho texto era una reproducción, resumida y traducida al español, de un interesante artículo escrito por Alfred Germond de Lavigne, “inteligente y concienzudo publicista militar del vecino imperio”, que el año anterior había publicado un libro titulado La Gendarmerie, ses relations, ses devoirs, son avenir, (La Gendarmería, sus relaciones, sus deberes, su futuro). Esta obra estaba dedicada al mentado Cuerpo, también de naturaleza militar, creado en 1791, encargado de velar por la seguridad pública en Francia.
En dicho artículo, según se publicaba, dadas “las cortas dimensiones del Boletín, y la necesidad de ocuparle casi exclusivamente con la parte oficial y los servicios del Cuerpo, nos obligan a nuestro pesar, a extractar su contenido, que es una apología de nuestro brillante ejército y muy especialmente del Cuerpo y su Compañía de Guardias jóvenes”.
Según publicaba, “llama la atención de sus lectores sobre la Guardia Civil española, y hace notar que en nuestro país donde militan tantas opiniones políticas, es una sola, y altamente favorable, a la institución respecto al Cuerpo”. Tan extenso artículo publicado en el periódico militar francés no puede reproducirse por razón de espacio, pero si vale la pena resumir su contenido.
Comenzaba poniendo en valor el carácter benemérito de los miembros del Instituto: “Un espíritu, dice, eminentemente paternal, preside en todo lo relativo a la Guardia Civil. Puede considerársela como una familia cuyos individuos estrechamente unidos, tienden sus brazos por la extensa superficie de la península, llevando el consuelo a todo el infortunado que tiene necesidad de él”.
Seguidamente, entre otras cuestiones, detallaba la composición de la Compañía de Guardias jóvenes, integrada por un centenar de huérfanos de guardias muertos en acto de servicio o hijos de guardia cuyos padres habían sido licenciados a causa de inutilidad adquirida en el servicio, dando la opción de que caso quedara alguna plaza sin cubrir, pudiera ser ocupada por hijos de veteranos que aún prestaban servicio.
Finalizaba dicho artículo dando “las más encarecidas gracias por la honrosa idea que ha formado de nuestra guardia joven, consignada en un periódico tan leído en el extranjero; lo que tiende a estimular a los profesores y alumnos de la escuela de Valdemoro, que ha dado tan brillantes resultados, y es un galardón para la Guardia toda, que se lleven sus servicios y merecimientos a las naciones extranjeras, como modelo de puntualidad, cordura y valor”.
Por último, en el mismo ejemplar se publicaba que el 24 de noviembre anterior, por el cabo 1º Joaquín Arías, así como los guardias civiles Enrique Ramos, Ricardo Libon y José Malinas, del puesto de “la línea de Gibraltar”, que se había procedido a la captura de los paisanos Alonso de Oria, Juan y Antonio Fernández, así como dos hijos del primero, por la sustracción de una vela nueva de un bergantín ruso naufragado en Punta Mala.![]()
Jesús Núñez Calvo
Coronel de la Guardia Civil (R) y doctor en Historia








































































