
El nuevo boletín mantuvo la misma periodicidad que El Mentor del Guardia Civil para garantizar la continuidad informativa
El 24 de julio 1858 se editó el último ejemplar del periódico El Mentor del Guardia Civil, concretamente el núm. 143, que tuvo las oficinas de su redacción en la calle de Tudescos núm. 5 de Madrid. Había comenzado su andadura el 1º de agosto de 1855, publicándose a partir de entonces los días 1, 8, 16 y 24 de cada mes.
Había sucedido al periódico Guía del Guardia Civil, cuyo primer número se había editado el 1º de octubre de 1850, si bien su equipo editorial y empresarial, amén su dirección postal, eran completamente diferentes. Tuvo su primera redacción en la calle Leganitos núm. 6, de la mentada capital madrileña, publicándose desde entonces los días 1, 10 y 20 de cada mes. A partir del núm. 59, publicado el 10 de mayo de 1852, su redacción pasó a la Plazuela de Oriente núm. 10, piso 2º derecha, de dicha ciudad. A partir del núm. 152, editado el 20 de mayo de 1854, pasó a instalarse en la Plazuela de Santo Domingo núm. 26, segundo piso. Prosiguió allí hasta el núm. 160, de 10 de marzo de 1855, que trasladó su redacción a la Cuesta de Santo Domingo núm. 13, cuarto 2º de la derecha, también de Madrid, donde continuó hasta su último ejemplar, el 173, publicado el 20 de julio de dicho año.
Es de resaltar que, en ambos periódicos, bajo el titular de la correspondiente cabecera, se mantuvo en todo momento, y desde el principio, la prioritaria frase de que el honor era la divisa del benemérito Instituto.
Transcurrida esta impresionante andadura periodística de la primera y principal institución policial estatal del país, que sumaba ya casi ocho años de publicaciones periódicas, casi semanales, entre ambos medios de prensa de propietarios privados diferentes, había llegado el momento de que se crease institucionalmente el Boletín Oficial de la Guardia Civil. La Benemérita llevaba ya camino de casi tres lustros de existencia, estando desplegada por todo el territorio peninsular español, además de las Islas Baleares.
La nueva publicación periódica institucional editó su primer número el 1º de agosto de 1858, anunciándose que desde la Inspección General del Cuerpo se publicaría los días 1, 8, 16 y 24 de cada mes, es decir, en las mismas fechas que se había venido haciendo con El Mentor del Guardia Civil.
Por supuesto, mantuvo, debajo justo de su cabecera, la frase más notable del sentir de todos los que componían el benemérito Instituto: “El honor es la divisa del Cuerpo. Art. 1º de la Cartilla del Guardia Civil”, pues el honor era el verdadero patrimonio de todos y cada uno de los miembros del benemérito Instituto.
Sin embargo, con la publicación de este boletín oficial, que hoy día, 168 años después de su aparición continúa editándose, no se encontraría ya a su frente como inspector general de la Benemérita, el II Duque de Ahumada, teniente general Francisco Javier Girón Ezpeleta.
El 30 de junio de 1858, publicado al día siguiente en la Gaceta de Madrid, la reina Isabel II firmó un real decreto, por el que se cesaba a quien por tercera vez había sido presidente del gobierno. Se trataba del diplomático y gaditano, Francisco Javier de Istúriz Montero, también era el ministro de Estado y de Ultramar. En las mismas fechas se dictaba y publicaba nuevamente el nombramiento, en su lugar, como presidente del consejo de ministros, del capitán general Leopoldo O´Donnell Jorís, así como titular de las carteras de Guerra y de Ultramar.
Seguidamente, el 2 de julio, se publicaba en la Gaceta de Madrid, el real decreto por el cual, se relevaba, “del cargo de Inspector general del cuerpo de Guardias civiles” al II Duque de Ahumada. En su lugar era nombrado ese mismo día, por otro real decreto publicado al día siguiente, para sustituirle, el teniente general Isidoro de Hoyos Rubín de Celis. En el mentado núm. 1 del Boletín Oficial de la Guardia Civil se publicaría que, por real decreto de 14 de julio, Isabel II le había nombrado también “Senador del Reino”.
Igualmente se publicaron en ese número varias sentencias de consejos de guerra. En algunos casos eran condenas de hasta diez años de presidio a los “acusados de haber hecho resistencia con armas contra la fuerza del Cuerpo”. Pero también se publicaba la sentencia de un guardia 2º, “acusado de calumnia”, contra un teniente y un cabo, siendo condenado aquél, “a cumplir el tiempo de su empeño en el Regimiento correccional fijo de Ceuta, cuya sentencia ha aprobado el Excmo. Señor Capitán General del distrito”.
A continuación se añadía la siguiente nota: “Al publicar la anterior sentencia, nos sentimos afectados por el sentimiento que nos causa el estampar en las columnas del primer número del Boletín, el castigo impuesto a un individuo del Cuerpo por la grave falta de disciplina que ha cometido, y nos permitimos, celosos siempre por el buen nombre de la Institución, recordar a nuestros lectores la buena moralidad tan recomendada en el Cuerpo como base principal de su existencia, y que tanto debe distinguir a los individuos que visten con orgullo su uniforme”.
En el Boletín Oficial de la Guardia Civil se continuaron publicando, al igual que anteriormente había hecho el Guía del Guardia Civil y El Mentor del Guardia Civil, los servicios más destacados que iban practicando los diferentes puestos desplegados por el territorio nacional.
Por supuesto, el puesto de Algeciras no podía faltar, al igual que su labor benemérita, y ya en el número 4, de 24 de agosto de 1858, se publicó el siguiente servicio: “El cabo primero Pedro Martínez Díaz y fuerza del puesto, cooperó a la extinción de un incendio que tuvo lugar en los montes inmediatos a Algeciras el 30 de julio último, libertando de ser presa de las llamas varios cortijos, ropas, granos y demás que había en ello, y evitando la propagación a los rastrojos y mieses que quedaban por segar en la campiña, distinguiéndose particularmente en este servicio por el arrojo y acierto con que lo desempeñaron los Guardias José Torres y José Gómez”. Por supuesto, el nuevo inspector general del benemérito Instituto, “que se ha enterado con aprecio de este buen servicio, ha dado las gracias por él a sus subordinados”.
Jesús N. Núñez Calvo
Coronel (R) Guardia Civil y Doctor en Historia








































































