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El cabo primero Pedro Martínez y varios guardias civiles capturaron al fugitivo Juan Valencia García, conocido como "Pata de Palo", tras años evadido de la justicia

El 16 de marzo de 1858, en el número 126 de El Mentor del Guardia Civil, se publicó por la Inspección General de la Benemérita, dirigida por el II Duque de Ahumada, la nueva distribución de los 10.500 hombres que contaba el Cuerpo (8.850 de Infantería y 1.650 de Caballería). Todo ello según real orden de 12 de febrero anterior, contando además con una plantilla de 1.500 caballos. La Guardia Civil estaba desplegada en todas las provincias españolas de la Península y en las Islas Baleares.

La provincia de Cádiz tenía entonces una plantilla teórica de 326 miembros del benemérito Instituto, de los que 260 eran de Infantería y 66 de Caballería, contando con 62 caballos.

Sin embargo, la plantilla realmente cubierta era inferior. En el siguiente número de dicho periódico, publicado el 24 de marzo, se expuso que a nivel nacional existían 519 vacantes, de las que 27 correspondían a la provincia de Cádiz.

Por restricciones presupuestarias estatales esas vacantes realmente no se llegaron a cubrir. El cambio de gobierno que acaeció en verano propició que se disminuyera la plantilla. Así, por real orden del Ministerio de la Guerra, de 19 de octubre siguiente, firmada por su titular, el capitán general Leopoldo O´Donnell Jorís, que a su vez era también el presidente del gobierno, dirigida al nuevo “Señor Inspector general del Cuerpo de Guardias Civiles”, teniente general Isidoro de Hoyos Rubín de Celis, se estableció el nuevo “cuadro de Fuerza por Tercios y compañías”.

Diez días antes, dicho teniente general propuso al Ministerio de la Guerra, que la plantilla de clases y tropa del benemérito Instituto se redujera a 8.560 hombres de Infantería y 1.440 de Caballería. Dicho personal continuaría encuadrado en los 13 Tercios existentes entonces, contando con 49 compañías de Infantería, que tenían 245 secciones, así como con 12 escuadrones y medio de Caballería, integrados por 48 secciones, además de la Compañía de Guardias Jóvenes.

Es decir, se fijaba una nueva plantilla compuesta por 10.000 hombres de las clases de sargentos, cabos y guardias. A ello había que sumar 81 jefes y 333 oficiales para su dirección y mando. Respecto al componente equino, la plantilla se disminuía hasta 1.300 caballos.

En el conjunto de las planas mayores de los Tercios citados, la nueva plantilla era de 8 coroneles y 3 tenientes coroneles como primeros jefes, mientras que como segundos jefes había 3 tenientes coroneles y 8 primeros capitanes. En dichas planas mayores contaban además con un total de 2 segundos capitanes y 16 tenientes. Como dos de los Tercios eran uniprovinciales, el 10º (Navarra) y el 13º (Baleares), sus jefes no eran coroneles ni tenientes coroneles sino primeros capitanes. Si bien la mayoría eran de infantería había también componentes de caballería.

La plantilla de Infantería, a nivel nacional, se fijó, por una parte, en 48 capitanes 1º, 49 capitanes 2º, 148 tenientes y 49 subtenientes, mientras que, los mencionados 8.560 hombres eran 50 sargentos 1º, 200 sargentos 2º, 507 cabos 1º, 562 cabos 2º, 1.043 guardias 1º, 6.148 guardias 2º así como 50 cornetas y tambores.

La 3ª Compañía del Tercer Tercio (Sevilla) estaba desplegada por toda la provincia gaditana y contaba con siete secciones, una de ellas en el Campo de Gibraltar de entonces. Su nueva plantilla de Infantería se fijaba en 255 efectivos (1 primer capitán, 1 segundo capitán, 4 tenientes, 1 subteniente, 1 sargento 1º, 6 sargentos 2º, 14 cabos 1º, 16 cabos 2º, 29 guardias 1º, 181 guardias 2º y 1 corneta).

La plantilla de Caballería desplegada en el territorio nacional, constituida por los mentados 1.440 hombres. Su plantilla estaba compuesta por 11 primeros capitanes, 11 segundos capitanes, 35 tenientes, 29 alféreces, 12 sargentos 1º, 33 sargentos 2º, 94 cabos 1º, 112 cabos 2º, 584 guardias 1º, 588 guardias 2º y 17 trompetas.

Dado que el mentado Tercer Tercio (Sevilla) tenía dos escuadrones de Caballería distribuidos por secciones desplegados en las cuatro provincias de su demarcación, hay que decir que la fuerza ubicada en la de Cádiz, y por lo tanto parte de ella en el Campo de Gibraltar, era sólo de una sección, mandada por un teniente o alférez. La plantilla asignada a la provincia gaditana no se detallaba, consignándose sólo la del Escuadrón 1º (145 hombres y 128 caballos), que era al que pertenecía: 1 sargento 1º, 3 sargentos 2º, 9 cabos 1º, 11 cabos 2º, 60 guardias 1º, 60 guardias 2º y 1 trompeta. Dicho escuadrón contaba además con 1 primer capitán 1º, 1 segundo capitán, 3 tenientes y 2 alféreces.

Centrados ya en Algeciras y el puesto de la Guardia Civil que estaba allí ubicado, hay que acudir al número 13 del Boletín Oficial de la Benemérita, correspondiente al 1º de noviembre de 1858.

Según se detallaba en el mismo, por su comandante de puesto, el cabo 1º Pedro Martínez, y los guardias civiles José Torres y Miguel Arroyal, fue capturado el día 1º de octubre, “el criminal Juan Valencia García”, alias “Pata de palo”. Éste se trataba de un individuo que se había fugado de la cárcel de Sanlúcar de Barrameda en el año 1851, donde estaba ingresado “como autor de un asesinato”.

El detenido fue puesto a disposición del juzgado de primera instancia de la ciudad campogibraltareña de San Roque, “que le tenía reclamado por robo de caballerías”. Conforme se detallaba en el boletín oficial, el inspector general del Cuerpo se había enterado con satisfacción de dicho servicio.

En el siguiente Boletín Oficial de la Guardia Civil, número 14, de 8 de noviembre siguiente, publicaba otro servicio protagonizado por el mentado cabo 1º Pedro Martínez Díaz, al capturar el día 16 de octubre anterior, a Juan Morales López, “desertor del presidio de la Carraca”, en la localidad gaditana de San Fernando.

Nuevamente, en el número 15 de dicha publicación oficial del benemérito Instituto, de 16 de noviembre siguiente, volvía a difundirse otro destacado servicio del puesto algecireño. En esta ocasión relacionado con el contrabando, objeto principal de persecución de la fuerza del Cuerpo de Carabineros del Reino destacada en dicho término municipal. Concretamente los guardias civiles Francisco GarcíaJosé Torres y Francisco Vega, “aprehendieron el 27 del anterior al paisano de aquella vecindad, Francisco Peña, con un bulto de géneros de ilícito comercio”.

Jesús N. Núñez Calvo
Coronel de la Guardia Civil (R) y Doctor en Historia