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DILIGENCIA 1848

El día 5 del corriente volcó antes de llegar á Santa Cruz de Retamar (Toledo) la diligencia conocida como Temporales, que hace el camino de Madrid a Badajoz.

La Guardia Civil acudió al socorro de los viajeros. (Gaceta de Madrid nº. 5080, de 10-08-1848, pág. 3).

La Guardia Civil apostada en el camino, así que tuvo noticia, acudió al socorro de los viajeros, entre los cuales afortunadamente sólo había alguno que otro contuso, y a pesar de haberles prestado toda clase de servicios con la mayor eficacia, se negó absolutamente a recibir por ello la menor recompensa.

Por este servicio, el inspector General del Cuerpo, dirige escrito al Señor Ministro de la Gobernación:

Subsecretaría.-

Negociado 3º.-

El Inspector general de la Guardia civil dirige al Sr. Ministro de la Gobernación la comunicación siguiente referente á vuelco padecido por una diligencia titulada Temporales.

Ministerio de la Gobernación. (Gaceta de Madrid nº. 492 de 07-05-1854, página 2).

MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN Subsecretaria.-

Negociado 3º.

El Inspector general de la Guardia civil con fecha 5 del actual ha dirigido al Excmo. Sr. Ministro de la Gobernación la comunicación siguiente:

Excmo. Sr.: El Teniente del cuerpo de mi cargo D. Juan González y Caballero, Comandante de línea en Santa Cruz de Retamar (Toledo), con fecha del actual me dice lo que sigue:

Excmo. Sr.: Los señores que en la diligencia de Madrid a Badajoz, titulada Temporales, que en la madrugada de este día salió de la corte, me dicen lo siguiente:

Los señores que suscriben dan parte al Sr. Comandante de la Guardia civil del puesto de Santa Cruz de Retamales de haber sido la mayor parte heridos a consecuencia del vuelco dado por la diligencia titulada Temporales, a hora de las dos de la tarde, y media legua de distancia del pueblo de la fecha.

Esta lamentable desgracia la atribuimos al señor administrador que presenta la empresa en la corte, quién desatendió las reclamaciones justísimas del mayoral hechas antes de emprender la marcha a presencia de todos nosotros.

Fundábanse en el excesivo volumen con que sobrecargaba la vaca levantada mas que el cupé, lo cual ha sido efectivamente la causa de que vuelque la diligencia en terreno llano, debiendo atribuir a milagro el que no lamentamos muertes, estando las localidades del carruaje llenas hasta el extremo que aun en el pescante iban pasajeros: El Sr. administrador contestó con palabras poco decorosas a la antedicha reclamación del mayoral. Lo que ponemos en conocimiento de Vd. para que, elevándolo a la Autoridad competente, se remedie estos abusos.

Al propio tiempo no podemos menos, como muy obligados, dar a Vd. prueba de nuestro reconocimiento por el celo que ha desplegado en prestarnos su auxilio en nuestra desgracia, ofreciéndose con su persona y casa, sin olvidar tampoco a la pareja de sus subordinados, que estando sin duda al servicio de carretera en los aciagos momentos, despreciando sus vidas se arrojaron decididamente a salvar las nuestras y las de dos tiernas criaturas, despojándose de sus capotas para entregarlas a las señoras que llevaban los niños para que los librasen del crudo temporal; que después de la desgracia dicha nos acompañaban en nuestra marcha, así como al resto de guardias que con Vd. a su frente salieron al punto de la desgracia. Dios guarde a Vd. muchos años.

Santa Cruz de Retamar, 4 de Mayo de 1854.- Joaquín Páramo._ Joaquín de Cea Bermúdez.- Juan Martínez.- M. Veraid y Roman.- Pascual Estrada y hermano.- Vicente Enrique Salamanca.- Antonio María Martínez.- Peón e hija y demás criados y sujetos que no firmen por no saber.

Lo que me apresuro a poner en el superior conocimiento de V.E. para su satisfacción y efectos que reclaman los interesados que firmen el antedicho documento.

Los guardias que estaban de servicio, y primeros que tuvieron ocasión de prestar los auxilios dichos, son los de segunda clase Salvador Patria y José Fernández.

Apenas fui sabedor de la ocurrencia, pasé personalmente a ofrecer los auxilios consiguientes en estos casos a las señoras y caballeros que en dicho carruaje venían, cuyos nombres son los expresados en el inserto, asistiendo inmediatamente al punto de la ocurrencia en mi compañía el sargento segundo Eustaquio García, y guardias de segunda clase José San Pedro, Froilán Rivera e Inocencio Esteban, con cuya cooperación se acabó de levantar el equipo de que excesivamente venía cargada la vaca, siendo esta la causa de su vuelco, en mi concepto; pues no pudiendo subirse a ella el dicho equipo, hubo que meterlo en las localidades del carruaje, llenándose todas hasta el extremo de tener que colocar algunos bultos en el pescante del mayoral, llegando la diligencia a esta villa con sumo trabajo.

Lo que tengo la honra de manifestar a V.E. para los fines que estime convenientes.

En vista de la preinserta comunicación, S.M. ha dispuesto que se encargue al Tribunal competente la formación de la correspondiente sumaria, a fin de que no queden impunes los hechos que se denuncias, y que en su Real nombre se dén las gracias, por su excelente comportamiento, a los individuos del cuerpo de Guardias civiles que prestaron auxilio a los viajeros.