
Se presentó y fueron resueltas las diligencias por el alcalde, debidas a una alteración del orden público en una taberna con tenencia de armas blancas.
A medida que la Guardia Civil se iba desplegando por todo el territorio español comenzaban los primeros servicios y su constancia en documentación, que por las diferentes vicisitudes históricas (guerras civiles, incendios, saqueos, desidia, etc.) la mayoría se ha perdido pero algunos sí se han podido conservar en archivos, libros, recopilaciones, etc.
Este es el caso del primer atestado por un servicio de la plantilla de la Guardia Civil de Enguera (Valencia) conservado en el archivo municipal, datado el 30 de octubre de 1.853 tras resolver las diligencias por el alcalde, según reglamentación de la época, trata de una alteración del orden público en una taberna, saliendo a relucir por los individuos en cuestión navajas y puñales.
LA VILLA DE ENGUERA
Según el diccionario geográfico-estadístico de Madoz de 1.845-50, Enguera es “una villa con ayuntamiento, cabeza de partido judicial de su nombre en la provincia, audiencia territorial, capitanía general y diócesis de Valencia (10 leguas). Situada en las raíces septentrionales de un monte que la separa de Montesa; combatida frecuentemente por los vientos del E. y NE., su clima es templado y saludable, no conociéndose otras enfermedades que las estacionales, algunas gástricas y de vez en cuando alguna intermitente. Tiene sobre 1.265 casas que forman cuerpo de población, inclusa la del ayuntamiento y cárcel, aunque pequeña y arruinada; 3 escuelas de niños a las que concurren 225, dotadas de 3.000 reales, 4 de niñas con 250 de asistencia y 2.600 reales de dotación; una fuente de buenas aguas, iglesia parroquial (San Miguel), de término, servida por un cura del patronato del Sr. Conde de Cervellón, 2 vicarios y 3 beneficiados; una ayuda de parroquia o vicaria en la aldea de Navalón, un ex-convento de frailes y 7 oratorios públicos. El termino confina al norte
con el de Quesa, Bolbayte y Chella, este con Anna, Estubeñ y Montesa, sur, éste ultimo, Mogente y Fuente la Higuera, y oeste con Almansa (provincia de Albacete), y Ayora; estendiéndose sobre 3 leguas de Norte a Sur;. y a unas cinco de Este a Oeste. En tan estenso radio se encuentran sobre 136 casas de campo esparramadas por todo él, sin formar ningún grupo de mas de 3, esceptuando la aldea de Navalón de 25 vecinos y las casas de Benali, donde se halla la ermita de San Antonio de Padua, Boquilla y Santich. Los caminos son locales y de herradura, algun tanto escabrosos. La correspondencia se recibe de Játiva por balijero 3 veces a la semana. PRODUCCIONES: Trigo, cebada, centeno, avena, aceite, vino, algarrobos, mucha bellota, legumbres y pocas hortalizas: sostiene ganado lanar y cabrío y caza de perdices y conejos. INDUSTRIA: La dominante es la fabricación de paños bastos como ocupación general y común del pueblo; hay 2 maquinas de cardar e hilar lana, sobre 180 telares, 4 fabricas de jabón y 2 molinos harineros; su estado es bastante lisongero, aunque debemos confesar no ha llegado al nivel de las fabricas de Alcoy. COMERCIO: el principal consiste en la estracción de paños y otros hilados, é importación de ganados para recriarlos en el país: POBLACION: 1.513 vecinos, 5.244 almas. CAP.PROD: 6.666.088 reales, 11 maravedíes. IMP.: 287.819. CONTRIBUCION: 78.381 reales. El PRESUPUESTO MUNICIPAL asciende a 35.942 reales, del que se pagan 500 al secretario del ayuntamiento y se cubre con el producto de una casa de propios é impuestos sobre arbitrios, cubriendo el déficit, si le ha, por reparto vecinal. “
EL PUESTO DE LA GUARDIA CIVIL.-
La primera referencia data del 11 de diciembre de 1.851, en la que según el Acta del Ayuntamiento se lee “Se dio cuenta de un oficio del señor Comandante de la Guardia Civil (se refiere al Jefe de la Comandancia de Valencia), preguntando entre otras cosas si hay en esa Villa, local a propósito para Acuartelamiento de un destacamento del Cuerpo y se acordó designar el casino ubicado en el Convento de la misma, comunicando este acuerdo al señor Gobernador, y la razón de estar concebido aquel local para aquel objeto. “
Mas tarde y según escrito de 1.855, sobre gastos de más en la partida presupuestaria del Ayuntamiento de Enguera, que presentó la Diputación Provincial de Valencia, él mismo contestó en Acta de 11 de marzo que “...También aparecen en las cuentas gastadas de más, lo son en repasos y obras verificadas en el Cuartel de la Guardia Civil y esto es publico por cuanto todos lo han visto hacer y aparecen bien patentes en el local que ocupa aquella fuerza... durante el año 1.852. “.
Era uno de los objetivos del Duque de Ahumada en el despliegue fundacional el dotar de cuartel de la Guardia Civil a los pueblos que fueran cabeza de partido judicial, como lo era la villa de Enguera.
Se ha de señalar que este primer cuartel se encontraba en una gran edificio que alberga el claustro de un convento carmelita desamortizado en 1.835, y que empezó a construirse en 1.654, asimismo se encontraban allí las dependencias del juzgado de Instrucción, cárcel y escuelas, permaneciendo la fuerza del Cuerpo hasta el año 1.961, en que se inauguró un nuevo cuartel en la calle de la Paz. Resulta obvio decir que las condiciones del edificio dejaron mucho que desear en casi 90 años de habitabilidad, siendo su anterior destino el de casino de la población.
La primera plantilla estuvo compuesta del cabo Francisco Frexas como comandante de Puesto y los guardias civiles Lucas Sánchez, Miguel Tolsá y Asensio Ubeda, cuyas firmas se ven al final del atestado que presentamos.
EL ATESTADO.-
Consta el mismo de 3 folios escritos en ambas paginas, terminando con la firma de los comparecientes (se hace constar “los que supieren“), narrando los hechos ocurridos el día 25 de octubre de 1.853 con bastante claridad y dejando que el documento hable por sí mismo, comienza así:
”En la sala capitular de la villa de Enguera, a los 30 días del mes de octubre de mil ochocientos cincuenta y tres, compareció ante el señor alcalde de la misma D. Vicente Aparicio y fueron al cabo de la misma el cabo Comandante del destacamento de la Guardia Civil situado en esta villa y dijo: Que serian sobre las tres de la mañana del veinte y cinco, fue avisado por el alguacil del Ayuntamiento Julián Pérez, de que en la calle de Santa Barbara había una porción de mozos que estaban trabados en cuestión. Salió con la fuerza y al llegar a la taberna de un tal Palop donde había cinco o seis hombres sin mas y fueron reconocidos y a José Ramón Perales se le encontró una navaja de mas de un cuarto y media de larga, provisionalmente fue conducido en clase de detenido a la cárcel y sabido por el alguacil que los que estaban en la taberna eran los autores de la cuestión, los que también fueron conducidos en clase de detenidos en la cárcel y en la puerta de ella blasfemaron desaforadamente a imágenes sagradas, sin embargo de su tenaz resistencia entraron en dicha cárcel y dejando afuera como una especie de burla las mantas para que la fuerza tuviese cuidado de ellas, quedando en este estado y continuó patrullando la población y al llegar a la taberna de un tal Perales, había también de cuatro a cinco hombres, de los que fueron reconocidos y en la orilla de un lebrillo en forma de brasero se encontró un arma de las llamadas de puñal y según manifestó el tabernero, lo dejó Miguel Aparicio, el que también fue conducido en igual concepto que los demás a la cárcel, siguiendo patrullando la población y al llegar al punto llamado la Cruz del Llano, se encontró a José Pérez una navaja de mas de una cuarta, el que fue también conducido a la cárcel, haciendo retirar a todos los que se encontraban por la calle y concluido de prestar este servicio, dio cuenta a la autoridad, siendo como las cinco y media de la mañana se retiró. Enterado del contenido de esta denuncia por hallarse presentes en este acto, Miguel Pérez, José Perales, Manuel Palomares, Miguel Sarrión, José Sanchis, Manuel Sarrión y Miguel Aparicio, sujetos objeto de la presente denuncia dijeron:
Que era falso el contenido de la denuncia hecha por el comandante de la fuerza de la Guardia Civil, en cuanto a la aprehensión de las armas añadieron que les eran estas desconocidas al ponérselas de reconocimiento, siendo falso también por lo tratante a las blasfemias, a la resistencia y en cuanto a la burla de las mantas que se expresa.
Apareciendo bastante justificada la verdadera y espesor aproximado de las dos navajas y puñal objeto de este juicio, a Miguel Aparicio, José Ramón Perales, José Pérez, por la declaración de los cuatro guardias y alguacil Julián Pérez y Agustín Perales Tabernero, se les impuso con arreglo a lo dispuesto en el bando de buen Gobierno, el asiento en la cárcel de esta villa, al primero de un mes y a los dos segundos el de quince días y además otro tiempo doblado a cada uno en atención y en equivalencia y por eso y no solo antes para el pago de la multa de quinientos reales al primero y de cien a cada uno de los segundos, quedando decomisadas las armas aprehendidas. Según certificación del contexto literal de la denuncia hecha por el cabo de la Guardia Civil D. Francisco Frexas y remitan al Sr. Administrador General de este Juzgado para que proceda a lo que haya lugar en cuanto a las blasfemias mas altas y desacato a la autoridad. Y firmaron los que supieron de que Certifico“
EL PRIMER SERVICIO.-
Al comentar la referencia a la conservación histórica de este tipo de documentos se ha de señalar que el primer servicio conocido del puesto de la Guardia Civil de Enguera no fue el de este atestado, sino uno anterior, en el mismo año, y que quedó reflejado en las paginas de la “Guía del Guardia Civil”, primer periódico dedicado a los servicios del Cuerpo. En efecto, en fecha 20 de junio de 1.853 se podía leer lo siguiente:
“Noticioso el Cabo Primero Francisco Frexas, Comandante de Puesto de Enguera, que en el pueblo de Bicorp, se albergaba el bandido José López García (alias “El Gayetuno“), terror de aquellos pueblos por sus muchos crímenes, y avisado dicho Cabo de que en el mencionado Bicorp trataba de organizar una gavilla para continuar su vida vandálica de robos y asesinatos, se dirigió a su búsqueda el día 7 del corriente, acompañado de los Guardias Lucas Sánchez, Miguel Tolsá y Asensio Ubeda. En cuanto llegaron al pueblo referido, con asistencia del Alcalde, procedieron a reconocer la casa donde se decía estaba oculto el criminal, el cual se hallaba en una habitación alta, a la que tuvieron que subir los guardias con una
escalera de mano. Al tiempo de entrar en ella el Cabo y el Guardia Tolsá, el bandido les efectuó un disparo que afortunadamente no les causó lesión alguna y como el reo continuaba haciendo una tenaz resistencia para eludir caer bajo el fallo de la Ley, se vieron los Guardias precisados a emplear sus armas para sujetar aquel malvado, que obstinadamente en no querer entregrarse, dejó de existir a manos de sus perseguidores, con suma satisfacción y jubilo del país que por tanto tiempo había tenido lleno de terror por sus atrocidades. De este interesante servicio han merecido el Cabo Frexas y los tres guardias que le acompañaron, las gracias del Excmo. Sr. Inspector General del Cuerpo”. (El Duque de Ahumada).
Estos fueron los principios de una brillante historia que llega hasta nuestros días y que van llenando servicios a través de tres siglos diferentes, con la misma forma y actitud que al comienzo, ya que la sociedad actual, a veces, no se diferencia tanto de nuestros antepasados y el problema del orden publico se perpetua continuamente.
MANUEL SIMÓN MARTÍNEZ










































































