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La unidad con sede en León consolida un modelo pionero de atención telemática, investigación del ciberdelito y respuesta operativa. Más de la mitad de las denuncias corresponden a estafas informáticas y ya ha permitido bloquear 5,34 millones de euros antes de que llegaran a manos de los delincuentes.

Hace apenas unos años, denunciar una estafa informática, el robo de un vehículo o la pérdida de documentación obligaba, en la mayoría de los casos, a desplazarse físicamente hasta un puesto de la Guardia Civil. Hoy, esa realidad ha cambiado de forma sustancial. Desde una sala operativa instalada en León, la CiberComandancia de la Guardia Civil permanece activa las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, gestionando denuncias, apoyando investigaciones y vigilando un espacio donde la delincuencia crece con rapidez: el ciberespacio.

El balance de su primer año de funcionamiento refleja la magnitud del desafío. Más de 56.000 solicitudes de denuncia, 32.000 delitos tramitados, 8.400 comunicaciones por extravío de documentación y una media de 155 solicitudes diarias sitúan a esta estructura como uno de los proyectos de transformación digital más relevantes emprendidos por la Guardia Civil en los últimos años.

Mucho más que una oficina para denunciar por internet

Reducir la CiberComandancia a una plataforma de denuncias telemáticas sería simplificar en exceso una estructura que responde a un cambio profundo en la forma de entender la seguridad.

Su creación, el 4 de julio de 2025, supuso el nacimiento de la Oficina Nacional de Recepción Electrónica de Denuncias (ON-RED), concebida inicialmente para facilitar la presentación de determinados procedimientos penales y administrativos a través de la sede electrónica de la Guardia Civil. En apenas doce meses, esa oficina ha evolucionado hasta convertirse en una unidad con capacidades propias de investigación, inteligencia y ciberpatrullaje.

Actualmente integra especialistas de los Equipos @, dedicados a la investigación de delitos tecnológicos; personal de Policía Judicial; componentes de Información; efectivos de Intervención de Armas y Explosivos; y agentes del SEPRONA que desarrollan labores de vigilancia en el entorno digital. Todo ello con una plantilla que ha pasado de 29 a 64 efectivos en un año.

La estafa informática, el gran enemigo digital

Los datos confirman una tendencia que los especialistas llevan años advirtiendo.

El 51 % de las solicitudes recibidas por la CiberComandancia corresponden a estafas y cargos fraudulentos realizados mediante medios informáticos, una cifra que evidencia hasta qué punto la criminalidad patrimonial se ha desplazado hacia Internet.

No se trata únicamente de ataques sofisticados contra empresas o infraestructuras críticas. La mayoría de las víctimas son ciudadanos que reciben un SMS que aparenta proceder de su banco, un correo electrónico fraudulento, una llamada que suplanta a una entidad financiera o una falsa oferta publicada en una plataforma de compraventa.

La rapidez con la que la víctima presenta la denuncia resulta decisiva. En muchos casos, las primeras horas determinan si el dinero puede recuperarse o desaparece a través de una compleja red internacional de cuentas bancarias.

Precisamente ahí reside una de las principales aportaciones de la CiberComandancia.

El tiempo, convertido en una herramienta policial

Uno de los datos más relevantes del balance anual ha pasado casi desapercibido.

Gracias a la actuación inmediata de esta unidad, la Guardia Civil ha conseguido bloquear 5,34 millones de euros vinculados a estafas mediante 213 operaciones de bloqueo de fondos.

No se trata únicamente de investigar delitos ya consumados.

La capacidad de recibir una denuncia de forma inmediata, verificarla y activar mecanismos urgentes de coordinación con entidades financieras permite, en determinados supuestos, impedir que el dinero abandone el circuito bancario antes de ser transferido a cuentas controladas por organizaciones criminales.

Ese cambio operativo supone una diferencia sustancial respecto al modelo tradicional.

Denunciar sin acudir al cuartel: una transformación de la relación con el ciudadano

Actualmente, la sede electrónica de la Guardia Civil permite tramitar telemáticamente denuncias relacionadas con:

  • daños;
  • hurtos;
  • sustracción de vehículos;
  • robos en el interior de vehículos;
  • estafas y cargos fraudulentos por medios informáticos.

Además, pueden realizarse dos procedimientos administrativos: la comunicación de pérdida o extravío de documentación y la notificación de su posterior localización. La Guardia Civil estudia ampliar progresivamente estas posibilidades a otras tipologías delictivas.

En los últimos días, el servicio ha dado un paso más con su extensión a ciudadanos de la Unión Europea mediante sistemas de identificación electrónica compatibles con el reglamento eIDAS, una medida especialmente relevante en zonas de gran afluencia turística.

La investigación no termina cuando se presenta la denuncia

Una de las ideas equivocadas más extendidas es pensar que la CiberComandancia se limita a registrar denuncias. En realidad, la unidad desarrolla funciones de investigación especializada, coordina actuaciones de Policía Judicial en el ámbito digital y mantiene labores permanentes de ciberpatrullaje.

Estas tareas permiten detectar actividades ilícitas antes incluso de que exista una denuncia formal, especialmente en ámbitos como la venta ilegal de armas, el tráfico de especies protegidas, fraudes masivos o campañas de phishing.

Según el balance oficial, durante este primer año se han detectado 230 infracciones administrativas gracias a las labores de vigilancia desarrolladas por los equipos especializados.

Una delincuencia que cambia más rápido que las estructuras tradicionales

La creación de la CiberComandancia no responde únicamente a un proceso de modernización administrativa.

Es la consecuencia directa del crecimiento sostenido de la ciberdelincuencia.

El propio Ministerio del Interior viene señalando que los delitos cometidos mediante tecnologías digitales representan una parte cada vez más relevante de la criminalidad registrada en España, hasta el punto de exigir estructuras policiales específicas y altamente especializadas.

La evolución del fraude bancario, las estafas de inversión, la suplantación de identidad o el ransomware obliga a adaptar permanentemente las capacidades policiales.

La coordinación con otras unidades de la Guardia Civil

Aunque la CiberComandancia concentra buena parte de las capacidades digitales del Instituto Armado, su trabajo no se desarrolla de forma aislada.

Las investigaciones se coordinan con las Unidades Orgánicas de Policía Judicial, los Equipos Arroba distribuidos por el territorio, los Servicios de Información, el SEPRONA, Intervención de Armas y, cuando resulta necesario, con Policía Nacional, Europol, Interpol, autoridades judiciales y entidades financieras.

En numerosos procedimientos la investigación comienza en León, pero termina desarrollándose simultáneamente en varias provincias e incluso en distintos países.

El dato más llamativo no son las 56.000 solicitudes recibidas. Lo verdaderamente relevante es el cambio de modelo que representa la CiberComandancia.

Por primera vez, la Guardia Civil dispone de una estructura permanente concebida para prestar servicio ininterrumpido en el entorno digital, con capacidad para recibir denuncias, investigarlas y coordinar actuaciones desde un único centro especializado.

Este modelo reduce tiempos de respuesta, homogeneiza procedimientos y libera recursos en los puestos territoriales, que pueden concentrar más esfuerzos en la atención presencial y en otras funciones de seguridad ciudadana.

También supone una transformación cultural dentro del propio Cuerpo. La lucha contra la delincuencia ya no depende únicamente de patrullas, investigaciones presenciales o vigilancia física. Hoy exige especialistas en análisis digital, seguimiento de transacciones financieras, inteligencia en redes y preservación de evidencias electrónicas.

En ese contexto, la CiberComandancia no representa únicamente una nueva unidad; anticipa la dirección hacia la que evolucionarán las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad durante la próxima década.

El primer año de funcionamiento confirma que la CiberComandancia ha superado la fase experimental.

Las cifras reflejan una elevada utilización por parte de la ciudadanía y demuestran que la digitalización de determinados procedimientos puede mejorar tanto la atención al ciudadano como la eficacia operativa.

Sin embargo, el incremento constante de la ciberdelincuencia plantea nuevos desafíos: reforzar las plantillas especializadas, mantener la actualización tecnológica, estrechar la cooperación internacional y avanzar en la formación continua de los investigadores.

La rapidez con la que evolucionan las técnicas empleadas por los delincuentes obliga a que las capacidades policiales evolucionen al mismo ritmo.

En apenas un año, la CiberComandancia ha pasado de ser una iniciativa innovadora a convertirse en una pieza estructural del modelo de seguridad de la Guardia Civil.

Las más de 56.000 solicitudes, los 32.000 delitos gestionados, los 5,34 millones de euros bloqueados y la atención permanente durante las veinticuatro horas del día evidencian que la protección de los ciudadanos ya no se limita al territorio físico. También se libra, cada día, en el entorno digital.

La consolidación de esta capacidad supone un avance significativo para el Instituto Armado. No elimina el reto creciente de la ciberdelincuencia, pero dota a la Guardia Civil de herramientas más ágiles para afrontarlo y acerca la respuesta policial a una sociedad que, cada vez con mayor frecuencia, necesita protección también detrás de una pantalla.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"