
El Departamento de Justicia e Igualdad del Gobierno Vasco ha otorgado el tercer grado penitenciario a Jurdan Martitegi Lizaso, exjefe militar de la organización terrorista ETA entre finales de 2008 y abril de 2009.
La decisión, adoptada en noviembre de 2025, permite al condenado disfrutar de un régimen de semilibertad, lo que implica que podrá salir de prisión durante el día para trabajar o realizar actividades formativas, regresando solo para dormir.
Martitegi, detenido en Francia en abril de 2009, fue uno de los últimos líderes de la estructura militar de ETA antes del obligado cese definitivo de la actividad armada en 2011 de la organización terrorista por la frecuente acción contra-terrorista de la Guardia Civil.
La Audiencia Nacional lo condenó en 2014 a 139 años de prisión por delitos como el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Calahorra (La Rioja) en 2008, ocho intentos de asesinato terrorista, estragos, detención ilegal y robo de vehículos. Además, acumula otras penas por acciones de kale borroka y quema de concesionarios.
Durante su juicio, Martitegi se declaró "muy orgulloso" de su militancia en la banda asesina ETA y asumió como propias todas las acciones de la banda en sus más de 50 años de historia, sin mostrar arrepentimiento ni desvinculación de la organización terrorista, que causó más de 850 víctimas mortales.
La progresión al tercer grado se aprobó junto a las de otros tres presos etarras: Juan Jesús Narváez Goñi, Itziar Alberdi y Gurutz Aguirresarobe. Sin embargo, estos últimos casos han sido recurridos por la Fiscalía ante la Audiencia Nacional, mientras que el de Martitegi no ha sido impugnado hasta la fecha.
Desde marzo de 2025, el exjefe etarra ya disfrutaba de flexibilidades bajo el artículo 100.2 del reglamento penitenciario, que le permitía salidas controladas.Esta concesión se enmarca en la política penitenciaria vasca desde la transferencia de competencias en prisiones al País Vasco en 2021. En la actual legislatura, el Departamento de Justicia ha aprobado 36 progresiones al tercer grado para miembros de ETA, de las cuales tres han sido revocadas, dos están pendientes de resolución y dos han sido modificadas por los tribunales.
La noticia ha sido destacada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que incluyó a Martitegi en su último listado de progresiones de grado a presos etarras remitido a finales de diciembre de 2025. Las asociaciones de víctimas han criticado en repetidas ocasiones estas decisiones, argumentando que muchos de los beneficiados no han mostrado arrepentimiento ni colaboración con la justicia.
El caso de Martitegi ilustra el debate persistente en la sociedad vasca y española sobre la reinserción de exmiembros de ETA. Mientras el Gobierno Vasco defiende la aplicación individualizada de la legislación penitenciaria basada en informes de las juntas de tratamiento, las víctimas y sectores políticos conservadores ven en estas medidas un "premio" a terroristas sin condena moral de su pasado.
El tema de los beneficios penitenciarios a etarras sigue siendo uno de los más sensibles en el panorama político español.











































































