
Las jornadas, celebradas del 29 de septiembre al 2 de octubre, han permitido a alumnos de distintos centros conocer de primera mano las experiencias profesionales de mujeres que desarrollan su labor en los Ejércitos y la UME
Durante cuatro jornadas, estudiantes de Educación Secundaria y Bachillerato de distintos centros de Torrelavega, Reinosa, Cabezón de la Sal, Santander y Laredo han tenido la oportunidad de acercarse a una realidad profesional que, para muchos de ellos, todavía resulta poco conocida: la de las mujeres que desarrollan su carrera en las Fuerzas Armadas españolas.
Las jornadas «Mujeres de Uniforme», celebradas en Cantabria del 29 de septiembre al 2 de octubre, forman parte de un proyecto de orientación académico-profesional con perspectiva de género impulsado por la Asociación Retógenes Amigos de la Historia Militar, en colaboración con la Delegación de Defensa en Cantabria y la Consejería de Educación.
La iniciativa persigue algo tan sencillo como necesario: que los jóvenes puedan conocer, directamente de sus protagonistas, qué significa desarrollar una profesión vinculada a la defensa, la seguridad y el servicio a España. No se trata únicamente de explicar las posibilidades de acceso a la carrera militar, sino de poner rostro y voz a quienes han recorrido ese camino.
El proyecto «Mujeres de Uniforme» cuenta, además, con un reconocimiento que enlaza directamente con el compromiso de quienes impulsan esta iniciativa. Tanto la Asociación Retógenes como el propio proyecto han sido distinguidos en los Premios FIEL en el DEBER por su labor de divulgación de los valores de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil y, especialmente, por acercar a la sociedad y a las nuevas generaciones el papel de la mujer en los cuerpos uniformados. En la III edición de estos premios, celebrada en 2025, el equipo de «Mujeres de Uniforme» recibió la Distinción de Honor por su aportación a divulgar y defender los valores que identifican a las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil.
Entre las participantes se encontraban la brigada Susana Martín Cotobal, coordinadora de la actividad; la capitán Marta Escudero Pineda; la teniente enfermera M.ª Cristina Abril González, de la Unidad Militar de Emergencias; la sargento 1.º Tania Parras Rico, del Batallón de Zapadores de la Brigada de La Legión y primera mujer legionaria con reconocimiento de valor; y la sargento M.ª Victoria Mengíbar Pérez, perteneciente a la Brigada de Desembarco del Tercio de Armada.
Sus testimonios permitieron a los estudiantes conocer distintas especialidades, destinos y posibilidades profesionales dentro de las Fuerzas Armadas, pero también la parte menos visible de una carrera marcada por la responsabilidad, la preparación, la disciplina y la vocación de servicio.
Cuando la vocación se demuestra también fuera del aula
Precisamente esa vocación quedó patente durante el desarrollo de las jornadas. En una parada realizada en Nestares, las militares participantes se encontraron con una persona que había sufrido un desvanecimiento en un establecimiento de la localidad.
La respuesta fue inmediata. Coordinadas por la teniente enfermera del grupo, las militares prestaron asistencia a la persona afectada hasta la llegada de los servicios sanitarios, en una actuación que fue agradecida por los presentes.
El episodio constituye, quizá, uno de los mejores ejemplos de aquello que las jornadas pretenden transmitir a los jóvenes: detrás de cada uniforme hay profesionales preparados para actuar cuando las circunstancias lo requieren, dentro y fuera de su cometido habitual.
«Mujeres de Uniforme» mantiene así una línea de trabajo que viene desarrollándose desde hace años y que busca generar referentes femeninos en ámbitos tradicionalmente considerados masculinizados. La iniciativa ya ha llevado a miles de estudiantes cántabros el testimonio directo de militares y guardias civiles.
La propia Asociación Retógenes mantiene entre sus proyectos de divulgación una exposición permanente dedicada a las mujeres en las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, con una colección de uniformes utilizados por mujeres desde su incorporación a la milicia en 1988.
Más allá de las cifras y de los discursos, el verdadero valor de estas jornadas está en algo mucho más cercano: permitir que un estudiante pueda mirar a una mujer de uniforme y descubrir que detrás de ella existe una profesión, una trayectoria y, quizá, una posibilidad de futuro que hasta ese momento ni siquiera se había planteado.
Y es que acercar las Fuerzas Armadas a los más jóvenes también significa explicarles que servir a España puede adoptar muchas formas y que el talento, la preparación y la vocación no entienden de uniformes masculinos o femeninos.








































































