
La inseguridad en la isla y el ambiente independentista tras La Gloriosa de 1868, con grave inestabilidad política en España, aconsejó al Gobierno de Amadeo I de Saboya, rey de España, sobre todo debido a los buenos resultados que estaba dando la Guardia Civil en temas de seguridad y orden público, establecer ese cuerpo de estructura militar español en Filipinas.
Los sentimientos revolucionarios se intensificaron en 1872, cuando tres sacerdotes: Mariano Gómez, José Burgos y Jacinto Zamora –conocidos como Gomburza– fueron acusados de sedición y ejecutados por las autoridades coloniales.
Para documentar la presente información acudo al tomo II de Historia de la Guardia Civil del general de este Cuerpo, Francisco Aguado Sánchez, a quien conocí personalmente en Aguadulce (Almería) en los años 90, y cuando me preguntó si yo tenía su obra, le respondí que sí, y me dijo literalmente: “La tendrás de decoración porque es un coñazo leérsela toda”. Yo solté una sonrisa mientras tomábamos una cerveza en la terraza de su dúplex, a la que me había invitado, y con mi gesto entendió que no me la había leído, porque en realidad son 7 tomos que suponen unas 2.500 páginas desde su fundación, publicada por Planeta en 1984.
Filipinos adiestrando gallos. Grabado de ‘La Ilustración española y americana’ (Fuente: Centro de Estudios Históricos de la Guardia Civil).
Nombrado capitán general de Filipinas Valeriano Weyler y Nicolau, un militar balear y político español, tomó posesión de un territorio extenso y de difíciles comunicaciones, con régimen de monopolio. Hasta la década de 1830, la única comunicación era el ya comentado Galeón de Manila. Arrastraba la aureola de militar capaz y valiente, pero también de duro e inflexible, lo que justificaría que nada más conocerse su designación para sustituir a Martínez Campos como capitán general de Cuba, el movimiento independentista iniciara una campaña de desprestigio contra el que con el tiempo sería conocido como «el Carnicero».
El Gobierno Superior Civil informa sobre la conveniencia del establecimiento de la Guardia Civil en algunas provincias del archipiélago filipino. Se autoriza el aumento de fuerzas de los tercios de la Guardia Civil, y se recomienda a los jefes y oficiales del Tercer Tercio por los buenos servicios prestados. Solicita quince hombres anuales para tripular la embarcación de la Guardia Civil de Morong. Envía antecedentes sobre la organización del cuerpo de Policía de Manila y acompaña un ejemplar de ‘Distribución de la fuerza de nueva creación del 2.º Tercio de la Guardia Civil e Instrucciones Generales que han de tener presentes en el desempeño de su cometido especial, el jefe, capitanes, subalternos y destinados en Filipinas’.
Despliegue de la Guardia Civil
La Guardia Civil se estableció en Filipinas entre 1871/1872 como una fuerza policial paramilitar urbana indígena para ayudar a regular la Guardia Civil en la sumisión insurgente y criminal activa en la región de Manila e islas. La fuerza estaba compuesta por fieles filipinos nativos que habían servido en el ejército español, naturalmente, bajo el mando de oficiales españoles.
Para sustituir a los tercios de Policía y Partidas de Seguridad Pública, el Gobierno español redactó un proyecto de reglamento para el establecimiento de la Guardia Civil en Filipinas, que se aprobó el 24 de marzo de 1868. Es muy interesante el documentado texto siguiente:
«Más entretanto, el nueve de octubre de 1855, el gobernador y capitán general del archipiélago había ultimado su estudio para el establecimiento del tercio de la Guardia Civil de Filipinas. Pero las dificultades económicas que afectaban al bienio liberal influyeron también sobre ciertos proyectos coloniales como el que reseñamos. Pasaron bastantes años sin que nadie desempolvase los documentos. Por otra parte, las Partidas de Seguridad Pública no satisfacían lo más mínimo. Se intentó en varias ocasiones reorganizarlas, pero al parecer eran más proclives a una estricta interpretación de su denominación. El 16-V-1865 se dispone una reforma a fondo, en el sentido de que “su existencia y acción sea independiente del Ejército, como exigía el servicio que estaban llamadas a prestar”. Es decir visto lo acertado de la innovación, había que tornar al punto de partida […]
»Se procedió, por fin, a la formación de un tercio para la isla de Luzón, compuesto por una plana mayor de mando con coronel primer jefe, teniente coronel jefe del Detall, tres comandantes jefes de distrito (comandancia, dos ayudantes, profesor médico, maestro armero y cabo cornetas). Los efectivos totales de 1.045 hombres, incluidos los jefes, daban el estado siguiente: ocho capitanes, dieciséis tenientes, otros tantos alféreces, ocho sargentos primeros treinta y dos segundos, sesenta y cuatro cabos primeros, otros tantos segundos, ocho cornetas y ochocientos veinticuatro guardias civiles. La Guardia Civil filipina ofreció la novedad de que las clases de tropa eran indígenas.
»El tercio se distribuyó en tres distritos o comandancias de la siguiente forma: primer distrito, Manila y Morog; segundo, Cavite, Laguna, Batangas y Tayabas; y tercero, Pampanga, Bulagán, Nueva Écija y Pamgasíman. Prontamente se notaron los efectos de la bondad de sistema, como lo atestiguaría en años sucesivos el aumento de nuevos tercios».
Los efectivos totales de 1.045 hombres, incluidos los jefes, daban el estado siguiente: 8 capitanes, 16 tenientes, 16 alféreces, 8 sargentos 1.º, 32 sargentos 2.ª, 64 cabos 1.º, 64 cabos 2.ª, 8 cornetas y 824 guardias civiles, dándose la novedad de que las clases de tropa eran indígenas tagalos y constituyó este primer tercio como todo un éxito. En mayo de 1872 se creaba el 2.º tercio para la isla de Mindanao y el 6 de abril comenzaba a prestar servicios el Tercio de la Veterana para la ciudad de Manila, capital de Filipinas.
En el año 1895 se estableció el tercer tercio para Nueva Écija completando el estadillo de la Guardia Civil en Filipinas hasta 1898 de 16 jefes, 143 oficiales, 534 clases y 2.992 guardias civiles, siendo del total 26 de caballería y tomando los tercios la numeración 20.º, 21.º y 22.º correlativos con los de Cuba, Puerto Rico y España y la Guardia Civil Veterana de Manila.
Historia de la Guardia Civil, de Francisco Aguado










































































