icono FACEBBOK icono TWITTER icono TWITTER icono YOUTUBE icono CARTAS AL DIRECTOR icono_INSTAGRAM.jpg icono DIRECCION icono DIRECCION

cabeceratribunabenemerita

Pareja GC perro 75 AN 1

Con fecha 8 de abril de 1948, se publica una Circular Reservada dimanante de 3ª Sección de Estado Mayor de la Guardia civil, en la que imparte por escrito por primera vez en la historia de la Guardia Civil, directrices sobre el uso del perro dentro de los servicios peculiares del Cuerpo como auxiliar en los mismos. Su objetivo principal, la lucha contra BANDOLEROS.

Recorte aniversario

Permita el lector hacer una aclaración sobre el término Bandolero utilizado en este documento. Este concepto, ha estado ligado a la Guardia Civil desde su fundación, englobando tanto a los maleantes y salteadores de caminos del s.XIX e  idealizados erróneamente  por la literatura inglesa y la literatura de cordel patria de esa época, haciendo creer que robaban a los ricos para dar a los pobres, como hasta tiempos más recientes como el bandolero conocido como  “Pasos Largos” en el año 1934,  o la extensión que se hace en esta Circular, ampliando este concepto a los “maquis” o “guerrilleros antifranquistas”. Estos operaban desde el final de la Guerra Civil española como resistencia contra el Régimen del General Franco, desarrollando sus acciones principalmente bajo el resguardo de terrenos montañosos, abruptos y normalmente más inaccesibles de la geografía española. 

Esta CIRCULAR, dio inicio a una extensa andadura que llega hasta nuestros días con la actual denominación de Servicio Cinológico y Remonta de la Guardia Civil. Ni que decir tiene, gracias al sacrificio, dedicación, honradez y altruismo de tantísimas personas vinculados a los perros de la Guardia Civil, que como siempre antepusieron el servicio a sus propios intereses personales y familiares, con la máxima de la satisfacción del deber cumplido.

01-perro_guardia_civil.png

Documento original. Fondos familia Alabarces Mora.

Comenzaba la historia con estos dos primeros párrafos de la Circular:

Con el fin de evitar que los bandoleros puedan aludir la acción de las Fuerzas del Cuerpo encargadas de su persecución ocultándose entre las rocas, matorrales, pajares, edificios aislados en el campo, etc., y a la vez impedir que la Guardia civil sean sorprendida por los malhechores; en lo sucesivo, todas las fuerzas del Cuerpo durante los servicios diurnos de batidas, correrías y en general de persecución de las partidas de bandoleros, irán acompañadas por perros del país, adiestrados convenientemente para que denuncien con su actitud la presencia de personas sospechosas…//...

…//…Con tal finalidad, en todos los Puestos y Destacamentos enclavados en las zonas donde actúan los bandoleros deberán existir uno o más perros, quedando su adiestramiento a cargo de los componentes del mismo…//”

Asimismo, este documento continuaba profundizando en otras cuestiones técnicas como su utilización en servicios nocturno en apostaderos y emboscadas; el perfeccionamiento de su adiestramiento “…enseñándoles a rastrear, e incluso a atacar a las personas que la Guardia Civil les indique…”; la selección de los animales y de donde debe ser su procedencia para aligerar sus cuidados; motivación para despertar el interés en los miembros del Cuerpo para que se encarguen voluntariamente de ellos; y que de la adquisición, uso, incidencias y resultados de su utilización, los jefes de Comandancia deben dar debida cuenta.    

No cabe duda, que habida cuenta del contenido y lenguaje utilizado en este preciado documento de 1948, la idea del uso del perro estaba interiorizado o ya era de sobra conocido dentro de la Guardia Civil, pero evidentemente, sin una autonomía propia al no disponer de una Unidad de referencia que se dedicase a estos cometidos ni disponer de una reglamentación que lo regulase. Es por esto, que nos encontramos con la primera regulación oficial sobre la tenencia de perros policías propios para auxiliar los servicios peculiares y principalmente en la lucha contra el bandolerismo

Sería difícil entender esta Circular y estaría huérfana en el tiempo, si no hiciéramos alusión, aunque sea de una forma escueta y telegráfica, de una serie de acontecimientos que dan sentido al lenguaje que utiliza y las precisiones de sus directrices,  como a continuación explicaremos.

En 1945 se funda la Sección de perros policías de la Policía Armada y Tráfico, dependiente de la Dirección General de Seguridad, para dar cabida a los perros adiestrados de la Wehrmacht (Fuerzas armadas de la Alemania nazi) que en el ocaso de la segunda guerra mundial quedan abandonados en la frontera española-francesa a consecuencia de su repliegue por el avance del ejercito aliado.

De forma incomprensible, y más bien, valorándose como un “guiño” a este cuerpo policial que llevaba un corto recorrido de vida al ser creado a finales de 1939, se le asigna la misión de utilizar, adiestrar y criar perros policías, pero para ser utilizados en la lucha contra los bandoleros en las Comandancias de la Guardia Civil.

Según escrito de fecha 2 de noviembre de 1945, se solicita de la Dirección General de Seguridad el uso de perros en las Comandancias de la Guardia Civil, extractándose lo siguiente:

“…que al fin de emplearlos en el servicio de persecución de bandoleros… que le cedan temporalmente los perros policías que dispongan a razón de 4 por Comandancia y por el siguiente orden de preferencia: Orense, Lugo, Coruña, León, Cáceres, Ávila, Toledo, Ciudad Real, Granada y Badajoz…”.

Es aquí, la incomprensible y sorpresiva situación. Se asigna unas funciones de represión del bandolerismo a un cuerpo policial sin tradición rural, cuya cometidos se desarrollan en ámbito urbano para que actúe en la demarcación de otro cuerpo policial. No entraremos a valorar la sobrecarga de burocracia para coordinar a los dos cuerpos policiales a tenor de la documentación analizada, o la inexperiencia en las nuevas funciones encomendadas, máxime cuando la Guardia Civil, por su peculiar servicio, si había utilizado perros en el desempeño de sus servicio, eso sí, de forma no oficial, pero acreditados sus hechos. Sirva como ejemplo la captura de Juan Jose Mingolla Gallardo, alias “Pasos Largos” en el año 1934 con el perro TOMMIX o el uso por parte de la Compañía expedicionaria de la Guardia Civil denominada “Calavera” durante la Guerra Civil española que se prevaleció de un perro llamado “TOBI” en labores de rastreo y seguridad.   

02-perro_guardia_civil.png

03-perro_guardia_civil.png

Izq a der. Gc. Manuel Gil Ramirez, Sarg 1º Antonio Gil Ramirez con Tommix y Gc. Miguel Ortega Molina.

Artículo “Historias de bandoleros, guardias civiles y benepérritos”.

Autor: Juan Carlos Javier Alabarces Muñoz.

“Historia del perro como auxiliar de servicio”, I Jornadas sobre bandolerismo en Andalucía. (Alameda: 2015). Autor: Juan Carlos Alabarces Muñoz.

Perro “Tobi” con miembros de la Compañía Calavera.

“Historia del perro como auxiliar de servicio”, I Jornadas sobre bandolerismo en Andalucía. (Alameda: 2015). Autor: Juan Carlos Alabarces Muñoz.

En esta anomalía, surge un denominador común llamado D. Rafael Barona Verea, teniente del Ejército de Tierra, condecorado con la Medalla Militar Individual (MMI) y la Cruz del mérito del Águila alemana, que en 1945, ya como capitán de la Policía Armada, se hizo cargo de la Sección de perros policías y su adiestramiento junto a un suboficial alemán y en junio de 1949, ya como capitán de la Guardia Civil, se hace cargo del adiestramiento de los perros y de la formación del personal, siendo el primer responsable de esta Sección de perros de la Guardia Civil y primer Director de la Escuela de perros del citado Cuerpo.

04-perro_guardia_civil.png

Capitán de la Guardia Civil D. Rafael Barona Verea

Imagen del carnet de Guardia Civil

Curioso como poco, en escasos 4 años, pasó del Ejército de Tierra a la Policía Armada y después a la Guardia Civil con la especial misión de organizar sus respectivas unidades de perros policías, pero eso es otra historia que ya relataremos en otro momento y de forma más detallada.

 Tras esta breve aclaración pero imprescindible para poder comprender la historia que ponemos en valor en el día de hoy, continuamos con la Circular y lo acontecido en 1948.  

Tal como se ordenaba en la Circular, se empieza a hacer acopio por parte de los Puestos y Destacamentos de las Comandancias de perros del lugar, para ir dando un adiestramiento encaminado a las labores de persecución del bandolerismo hasta ir alcanzando un número de uno o dos perros por Puesto o Destacamento. Sirva como ejemplo un documento obrante, en el cual se refleja el despliegue de perros que hubo en junio de 1948 en la 337º Comandancia de Algeciras, a escasos meses de publicarse la Circular Reservada, alcanzando el número de 55 perros policías entre los Puestos y Destacamentos de la citada Comandancia.

A partir de este momento se incrementan las comunicaciones entre Madrid y las Comandancias tratando diversos asuntos relacionados con el mantenimiento de los perros, tan importantes y necesarios como la alimentación. Esta se sustentaría de principio con los restos de comidas de los acuartelamientos y si la misma era escasa, se autorizaba desembolsar dos pesetas diarias por perro. Asimismo se autorizaba establecer contactos con los Colegios veterinarios de las diferentes provincias para que administrasen la vacuna de la rabia de forma gratuita.

Este comienzo, no pasó desapercibido para la prensa del momento, tal como consta en las hemerotecas. Tal es el caso de un artículo publicado el 05 de agosto de 1948 en el diario Mundo Obrero (publicación clandestina del PCE),  bajo el título “La Guardia Civil amaestra perros contra los Guerrilleros” que recoge la forma de proceder de la Guardia Civil con los perros de servicio, claro está, desde su partidista punto de vista, como medio de prensa contrario al régimen político existente y afín a los guerrilleros antifranquistas o maquis.  

Asimismo, la Revista de la Guardia Civil de septiembre de 1954, publicó un artículo que sin dar nombres ni más datos, relataba el enfrentamiento en junio de 1948 de una patrulla de la Guardia Civil perteneciente a un Destacamento que este Instituto tenía en aquel entonces internados en zonas apartadas de las poblaciones rurales para combatir de manera más eficaz el bandolerismo.

Del análisis de la escueta información que se aportaba por parte de su autor, claro está para no dar más detalles de los que se debiera de un servicio real, se pudo identificar no solo al autor del artículo, si no también a los guardias civiles intervinientes y el lugar del desenlace de este episodio que fue en el paraje de “El Ventorro”, en la Comandancia de Cuenca, zona muy activa de guerrilleros en aquella época,  cuya orografía y vegetación abrupta daba la cobertura necesaria a las actividades de estos bandoleros o guerrilleros antifranquistas.

Esta patrulla iba acompañada de un perro de servicio tal cual ordenaba la Circular de 8 de abril de 1948 de nombre “Linda”. Se relata la extraordinaria labor realizada por este can en el patrullaje, detectando la presencia de guerrilleros emboscados y por ende salvando la vida de los guardias civiles, los cuales se pudieron adelantar a la intención de los guerrilleros repeliendo la agresión, muriendo en la refriega el citado animal y los guerrilleros emboscados cuyas identidades consta en documentación.

Hasta aquí, una breve síntesis de lo que aconteció en el año 1948 a tenor de la documentación analizada, que pone en valor la extraordinaria utilidad del perro como auxiliar de servicio de la Guardia Civil, siendo de justicia este recordatorio en sus 75 años de uso oficial.  

Autor: Sargento 1º JUAN CARLOS JAVIER ALABARCES MUÑOZ
Ilustraciones logo: IRENE ALABARCES MORA.
Acuarela: TXEMA PRADA