
Interior aseguró en diciembre que las deficiencias en las armas se habían solventado «con éxito»
Las ‘pistolas Ramon’ siguen dando problemas a los agentes. El Servicio de Armamento y Equipamiento Policial (SAEP) de la Guardia Civil ha solicitado el retorno de estas armas a algunas unidades de Seguridad Ciudadana donde fueron repartidas hace unos meses para enviarlas de nuevo al fabricante israelí EMTAN. Al parecer, aseguran fuentes del Instituto Armado a THE OBJECTIVE, las armas siguen presentando deficiencias en el sistema de extracción pese a que «las piezas defectuosas» que desencadenaban el fallo fueron supuestamente «sustituidas con éxito», según aseguró en diciembre el departamento dirigido por María Gámez.
En un oficio, la Dirección General de la Guardia Civil admitió el mes pasado que cientos de las armas semiautomáticas —denominadas ‘Ramon’— que había enviado entre sus distintas unidades eran defectuosas. Del mismo modo, trasladó a los agentes que, tras analizar la casuística de los errores y comunicárselo a la empresa, ambos acordaron que debían «sustituirse ciertas piezas de la pistola» para solventar el problema. Una operación cuyo «resultado fue satisfactorio», según fuentes consultadas.
La empresa EMTAN suministró las nuevas piezas en octubre y realizó los cambios a todas las armas que se encontraban en ese momento depositadas en el Servicio de Armamento de la Guardia Civil. Y por otro, en noviembre, previo acuerdo con la compañía israelí, la Guardia Civil distribuyó «un kit de extracción» entre las comandancias que ya habían recibido el nuevo armamento para incluir una nueva «uña extractora» en la pistola.
De hecho, explican las fuentes consultadas, se formó a un armero en cada departamento policial para «que fuesen ellos quienes sustituyesen todas las armas antes de entregarlas» y pudiesen «dar una clase teórica para su uso y desmontaje». «En dicha formación se explicó que la forma de aliviar el percutor era disparando y metiendo el dedo», señalan las mismas fuentes. La realidad, sin embargo, es que dos meses después, las pistolas siguen sin funcionar correctamente, y tendrán que volver a manos del fabricante por segunda vez.
«Al disparar el cartucho (bala y casquillo), el casquillo se queda en la recámara de la pistola, imposibilitanto que entre un nuevo cartucho. El kit de extracción se ha incorporado en todas pero, a pesar de esto, se siguen produciendo interrupciones en las armas», señalan desde la Guardia Civil. La prueba está en que el Servicio de Armamento y Equipamiento Policial (SAEP) ha requerido directamente a las unidades de Seguridad Ciudadana del Instituto Armado en Castellón y Algeciras que les devuelva la totalidad de las armas que poseen para enviarlas a la compañía de Israel, según ha informado el digital THE OBJECTIVE
El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska licitó la compra de 9.216 armas de este tipo con la empresa EMTAN para abastecer a las unidades de Seguridad Ciudadana con 3.072 pistolas cada año entre 2021 y 2023. Pese a lo ocurrido en los últimos meses, el Ministerio del Interior no ha valorado ningún cambio en el acuerdo comercial con la compañía armamentística. Así las cosas, la compañía israelí cumplirá con lo previsto y hará entrega de la siguiente remesa de pistolas en 2023 antes de la finalización del primer semestre de este año.










































































