Cuarenta años después de recibir sus despachos y comenzar su andadura profesional en la seguridad ciudadana, un grupo de 19 compañeros de la Guardia Civil, de los 30 que formaban parte de la plantilla, vuelven a reunirse el día 24-10-2026 en una reunión cargada de recuerdos, compañerismo y emoción.
Algunas de las primeras palabras dirigidas por el capitán jefe de la Unidad, que se atesoran en la memoria, durante la incorporación al destino fueron: «El horario aquí es como en la RENFE: de seis a catorce, de catorce a veintidós y de veintidós a seis».
El encuentro conmemora el 40.º aniversario de nuestra llegada al Centro Penitenciario de Monterroso (Lugo), lugar que marcó el inicio de las respectivas trayectorias en el Cuerpo. En el día a día está presente el lugar de trabajo, las garitas. En ellas se han pasado muchas horas. Tensión, mucho frío, calor… y la cabeza dando vueltas a todas las inquietudes laborales que se tenían.
Transcurrido el tiempo necesario para solicitar un nuevo destino, algunos buscaron destinos en los que el contacto con el ciudadano de a pie fuera más estrecho; otros, velar y auxiliar a los usuarios de las vías públicas, etc. También llegaron los ascensos por promoción interna. Mención muy especial a nuestro teniente coronel Pablo.
Fue en el año 1986 cuando los 30 jóvenes guardias civiles cruzaron las puertas de la prisión lucense, asumiendo la compleja responsabilidad en los primeros años de singladura en esta institución penitenciaria. Aquellas vivencias compartidas en un destino tan singular forjaron un profundo sentido de responsabilidad, unión y un fuerte sentimiento de compañerismo y camaradería que, con el paso de los años y la distancia geográfica que hoy nos separa, no han logrado borrar.
El restaurante El Huerto, en Ribadeo, reunirá a los guardias civiles amigos, llegados desde diferentes puntos de la geografía española: Asturias, León, Pontevedra, A Coruña y Ourense. Tras toda una vida dedicada al servicio de los ciudadanos, el evento servirá también para repasar anécdotas, servicios llevados a cabo y trayectorias profesionales que tuvieron su «kilómetro cero» en tierras de Monterroso.
Pasar de la Academia al primer destino nos unió de una manera muy especial; éramos jóvenes con la cartera de caminos rebosante de muchas ilusiones. Allí aprendimos lo que significaría de verdad la palabra compañero. Volver a vernos 40 años después es un orgullo y un regalo que la vida nos da.
Gracias a todos por poner vuestro granito de arena para que esto se pueda llevar a cabo y, en especial, por la dedicación y el esfuerzo de Maseda y Aurelio.
Comida, cena de confraternización y también un emotivo momento de recuerdo para aquellos compañeros de promoción que, desgraciadamente, ya no están, bien por causas naturales, bien por el azote terrorista que tantas vidas segó.
Un grupo de guardias civiles que tratamos de poner de relieve que los lazos del uniforme y las vivencias permanecen intactos cuarenta años después.
Manuel Corral Peón







































































