El Ministerio del Interior ha decidido suprimir el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil con base en l’Estartit (Gerona), unidad que ha prestado servicio a la Costa Brava durante casi treinta años. La medida, justificada por la falta de efectivos, ha generado una profunda indignación y preocupación entre los alcaldes de la zona.
Varios regidores han remitido cartas a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, en las que alertan del “grave perjuicio” que supone para la seguridad y la prevención en el litoral gerundense, una de las zonas con mayor actividad náutica de Cataluña.
Solo en el entorno de l’Estartit operan 72 centros de buceo que realizan alrededor de 70.000 inmersiones anuales. Con el cierre, los nueve buzos de la unidad de Barcelona deberán cubrir los 580 kilómetros de costa catalana.
El GEAS de l’Estartit inició su actividad el 10 de octubre de 1998 con cinco agentes y un cabo primero. Desde entonces ha intervenido en miles de servicios. Cataluña, junto a Canarias y Baleares, era una de las pocas comunidades que contaba con dos unidades de este tipo, precisamente por su intensa actividad náutica y el elevado número de accidentes. Una realidad que no ha disminuido: cada día centenares de embarcaciones recorren la costa, con el consiguiente riesgo de siniestros, desaparecidos y fallecidos.
La Costa Brava acoge además algunos de los principales enclaves de buceo recreativo de España, como las Islas Medas, el Cabo de Creus y Bagur.
A diferencia de otras reorganizaciones territoriales llevadas a cabo por la Guardia Civil en especialidades como Tráfico o el SEPRONA, en este caso no existen otros cuerpos con capacidades equivalentes plenas. Aunque los Mossos d’Esquadra cuentan con una unidad subacuática y marítima, y los Bomberos y los Agentes Rurales disponen también de submarinistas, la Guardia Civil mantiene competencias exclusivas en el mar como policía judicial. Ningún otro cuerpo puede asumir en su totalidad las funciones que desempeñaba el GEAS.
El cierre del grupo de l’Estartit se percibe como la culminación de un proceso anunciado. Hace años que Interior dejó de cubrir las vacantes, dejando la unidad bajo mínimos —en ocasiones con un solo cabo primero y un guardia— hasta su disolución definitiva, comunicada el 28 de abril. Desde el Ministerio se asegura que se trata de una “adaptación del despliegue a las necesidades reales” que no implica reducción de efectivos.
Los alcaldes de la Costa Brava han expresado su rechazo en las misivas enviadas a la dirección general. En ellas destacan “la eficiencia demostrada durante décadas por el GEAS, con resultados objetivos en la reducción de accidentes y en la mejora de la coordinación operativa”. Consideran que se trata de “personal de élite” y reclaman la paralización inmediata del cierre, la apertura de un diálogo institucional y el refuerzo de recursos humanos y materiales. “Esta supresión no mejora el servicio, lo debilita; no reduce riesgos, los incrementa; no optimiza recursos, los aleja del territorio”, afirman.
La proximidad y rapidez de respuesta del GEAS han sido clave en numerosas emergencias. La semana pasada, en el Cabo de Creus, un submarinista perdió la vida y otro se salvó de milagro en una operación en la que los vecinos volvieron a agradecer el trabajo de estos profesionales, a los que consideran “imprescindibles”.
Entre sus intervenciones más destacadas figuran la recuperación, tras 22 días de trabajo, de un submarinista fallecido en la Cueva del Francés; el rescate en 2014 de un ultraligero a 87 metros de profundidad en el que murieron dos personas; el salvamento de un buceador atrapado tres días en la Cueva de Las Langostas (Cova dels Arquets) gracias a una burbuja de aire; la primera condena penal por delito ambiental contra coraleros furtivos; o el rescate de una familia holandesa —con dos niños de 7 y 9 años— a la deriva en un velero frente al Montgrí.
El GEAS ha contribuido también de forma relevante a la protección del patrimonio cultural subacuático, competencias que igualmente mantiene en exclusiva. La Carta Arqueológica de Cataluña registra 876 yacimientos, la mayoría pecios, de los cuales un 45% se concentran en la Costa Brava.
La supresión de esta unidad especializada plantea serias dudas sobre la capacidad futura de respuesta inmediata en una de las zonas marítimas más exigentes de España.









































































