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Un Tedax de la Policía Nacional realiza un simulacro de desactivación de explosivos

El peso de cada equipo oscilará entre los 22,7 y los 29 kilos y contará con un sistema de enganche que permitirá una extracción rápida en apenas 15 o 30 segundos

El Ministerio del Interior ha publicado la licitación para la adquisición de un mínimo de 30 trajes de alta protección antibomba, equipados con cascos asociados, destinados a renovar la dotación de los policías diplomados en la especialidad Tedax-NRBQ de la Policía Nacional.

El contrato, tramitado por la División Económica y Técnica de la Dirección General de la Policía, cuenta con un presupuesto base de 2.105.400 euros (impuestos incluidos). 

La renovación se ejecutará a través de un plan quinquenal entre los años 2026 y 2030, garantizando la entrega de al menos seis de estos sofisticados trajes cada año. El precio estimado por unidad se sitúa en los 70.180 euros, IVA incluido.

Respuesta a la creciente complejidad de los explosivos

La memoria justificativa del proyecto señala que la misión de los Tedax requiere una constante actualización tecnológica, ya que los artefactos explosivos y las sustancias peligrosas empleadas por organizaciones criminales "cada vez presentan mayor complejidad técnica y poder de destrucción". Por tanto, es fundamental dotar a estos profesionales con los equipos de desactivación más modernos del mercado internacional para minimizar el riesgo de los especialistas y mejorar sus condiciones de trabajo.

El pliego de prescripciones técnicas exige unos niveles de seguridad y ergonomía excepcionales. Los trajes deberán proporcionar una protección máxima de 360 grados, cubriendo incluso la parte trasera de las piernas, frente a la sobrepresión, la fragmentación, el impacto y el fuego.

El traje completo podrá ser puesto en menos de 3 minutos por un equipo entrenado y de rápida extracción/retirada, entre 15 y 30 segundos. 

Medidas de protección

Entre sus capacidades técnicas de resistencia destaca que, ante la cercanía de una explosión equivalente a más de medio kilo de C4, el equipo debe ser capaz de reducir la sobrepresión en el pecho en al menos un 90% y atenuar la aceleración inducida en la cabeza en un 85%. A pesar de su blindaje mediante capas de fibras balísticas y placas rígidas, el traje está diseñado para ser funcional: su peso oscilará entre los 22,7 y los 29 kilos según la talla, y contará con un sistema de enganche que permitirá una extracción rápida en caso de emergencia en apenas 15 o 30 segundos.

La chaqueta ofrecerá protección integral de 360º. El alto perfil del collarín de protección será compatible con el casco para ofrecer una adecuada protección de cuello y nuca. El sistema de atenuación de la explosión que incorpore el traje, deberá reducir los efectos de la onda incidente y el de la sobrepresión reflejada.

Integrará además uno de los sistemas de ventilación (el otro irá en el casco). Podrá ser controlado individualmente o junto con el del casco. Podrán acoplársele accesorios de refrigeración opcionales.

También deberá estar preparado para la colocación de placas adicionales de protección mediante un sistema de fijado rápido a la chaqueta, consiguiendo una mayor protección en cuello, pecho y pelvis.

Para mejorar el trabajo de los agentes, la chaqueta contará, en su parte frontal y en las mangas, con diversas cintas tipo molle para sujeción de cualquier accesorio opcional, así como bolsillos para herramientas, fuente de alimentación y sistema de comunicaciones.

Y como medidas adicionales de seguridad, dispondrá de un sistema de extracción rápida y enganche para
rápida evacuación, así como un protector en la espalda de al menos 20 centímetros de ancho que proteja desde la vértebra T1 hasta la vértebra lumbar L5, para ofrecer una máxima protección contra impactos.

En lo que se refiere al calzado, deberá ofrecer protección para los dedos de los pies ante la fragmentación. Se utilizarán sobre el calzado que el agente calce, independientemente de la talla. El pie, opcionalmente, podrá estar protegido mediante un sistema que proporcione protección total sobre el mismo. 

Cascos con ventilación y control remoto de muñeca

El componente tecnológico más llamativo de la licitación es el casco asociado. Además de proporcionar protección balística y reducir casi en un 98% la onda expansiva en la cabeza, estará equipado con luces LED integradas orientables, sistema de escucha medioambiental, micrófono y altavoces estereofónicos.

Para manejar estas herramientas durante una desactivación, el agente dispondrá de un módulo de control remoto digital con forma de reloj de pulsera, que es ambidiestro y también responde a comandos de voz. Desde este dispositivo de muñeca, el artificiero podrá ajustar la intensidad de las luces, controlar el volumen de las comunicaciones, activar el sistema antiempañamiento del visor y regular los sistemas de ventilación y refrigeración integrados tanto en el casco como en la chaqueta.

Fuente: Infodefensa