
4.380 participantes, 183 vehículos y 82 aeronaves protagonizaron el desfile militar en el centro de la capital. La ceremonia incluyó el salto de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo, el homenaje a los españoles fallecidos por la Patria y la participación de unidades de las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y otros servicios de seguridad y emergencias.
Madrid volvió a convertirse el pasado lunes, 12 de octubre, en el escenario principal de la celebración de la Fiesta Nacional de España. Los Reyes, Felipe VI y doña Letizia, acompañados por la princesa de Asturias, Leonor, y la infanta Sofía, presidieron el tradicional desfile militar, una de las citas institucionales más importantes del calendario nacional.
La jornada reunió a miles de ciudadanos en las calles del centro de la capital para presenciar el paso de las unidades militares y de los cuerpos y servicios que participaron en el dispositivo. El desfile, que recorrió el eje del paseo del Prado y el paseo de Recoletos hasta la plaza de Colón, volvió a mostrar una representación de las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas y de los organismos que contribuyen a la defensa, la seguridad y la protección de los ciudadanos.
Según los datos difundidos antes del acto por RTVE, participaron 4.380 efectivos, 183 vehículos y 82 aeronaves. El contingente humano estuvo compuesto por 3.850 hombres y 530 mujeres, con presencia de unidades de los Ejércitos de Tierra y del Aire y del Espacio, la Armada, la Guardia Civil, la Guardia Real, la Unidad Militar de Emergencias y otros organismos de seguridad, protección civil y emergencias.
La presencia de los cuatro miembros de la Familia Real dio un significado especial a la jornada. La princesa Leonor, ya finalizada su etapa de formación militar, volvió a participar en la celebración junto a sus padres y su hermana, en una imagen de continuidad institucional y relevo generacional.
La Familia Real preside los actos centrales
Los Reyes llegaron acompañados por la princesa de Asturias y la infanta Sofía para presidir el homenaje a la bandera nacional y el desfile militar. A su llegada recibieron los honores correspondientes y saludaron a las principales autoridades civiles y militares presentes, entre ellas el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general Teodoro Esteban López Calderón.
La princesa Leonor acudió con el uniforme de gala del Ejército de Tierra, reflejo de su vinculación con las Fuerzas Armadas y de la formación castrense que ha recibido como heredera de la Corona. La infanta Sofía acompañó a sus padres y a su hermana en la tribuna real, mientras que la reina Letizia participó en los actos conmemorativos junto al monarca.
Uno de los detalles de la jornada se produjo cuando la insignia del Toisón de Oro que lucía la princesa Leonor se desplazó y tuvo que ser recolocada. El rey Felipe VI ayudó a su hija, en un gesto espontáneo que fue recogido por las cámaras y los medios de comunicación.
La participación conjunta de los Reyes y sus hijas constituyó uno de los aspectos más destacados de esta edición. La presencia de la princesa de Asturias en los actos militares nacionales tiene, además, una dimensión institucional propia, dada su condición de heredera de la Corona y su formación en los tres Ejércitos.
La bandera nacional y el recuerdo a quienes dieron su vida por España
El acto central comenzó con los honores militares y el izado de la bandera nacional. A continuación, tuvo lugar el homenaje a quienes dieron su vida por España, uno de los momentos de mayor solemnidad de la ceremonia.
El rey Felipe VI y la princesa Leonor participaron en el homenaje con la colocación de una corona de laurel, en recuerdo de todos aquellos que perdieron la vida en cumplimiento de su deber o al servicio de España.
El silencio de este momento contrasta cada año con el sonido de las formaciones, las voces de mando y el paso acompasado de las unidades. Su significado trasciende la ceremonia: recuerda que detrás de los uniformes existen personas que asumieron responsabilidades que, en ocasiones, exigieron el sacrificio de sus propias vidas.
Para la Guardia Civil, como para el resto de las Fuerzas Armadas y los cuerpos policiales, este homenaje tiene una especial relevancia. La memoria de los compañeros fallecidos forma parte de la identidad de las instituciones de servicio público y constituye un recordatorio permanente de los riesgos inherentes a la protección de los ciudadanos.
El salto paracaidista, uno de los momentos más esperados
Tras los primeros actos protocolarios, uno de los momentos más seguidos por el público fue el salto de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio (PAPEA).
La maniobra estuvo protagonizada por el sargento primero Pablo García Matanza, que portaba la bandera nacional, y el cabo primero José Antonio Lago Rubio, que actuó como guía. La enseña, de 24 metros cuadrados y aproximadamente 15 kilos de peso, acompañó a los paracaidistas durante el descenso hasta las proximidades de la fuente de Neptuno.
La maniobra exigió precisión y coordinación debido a las condiciones del entorno urbano, la presencia de edificios y la vegetación de la zona. Finalmente, ambos paracaidistas completaron el aterrizaje con éxito.
El salto volvió a poner de manifiesto la preparación técnica de los integrantes de la PAPEA, una unidad especializada en saltos de exhibición y demostraciones de precisión, cuyo trabajo requiere entrenamiento constante y un control riguroso de las condiciones de seguridad.
82 aeronaves y una exhibición de las capacidades aéreas
El desfile aéreo volvió a ofrecer una de las imágenes más espectaculares de la Fiesta Nacional. Un total de 82 aeronaves, entre aviones y helicópteros, formaron parte del dispositivo anunciado para esta edición.
Las formaciones incluyeron aeronaves de caza y enseñanza, aviones de transporte, aparatos de vigilancia y transporte marítimo y helicópteros de distintas especialidades. También participaron aeronaves vinculadas a la lucha contra incendios y a tareas de apoyo y transporte.
Entre las novedades destacó la presencia de la formación Mirlo, que utiliza los aviones Pilatus PC-21 del Ejército del Aire y del Espacio. Esta formación asumió el protagonismo de la exhibición acrobática tras la retirada de los C-101 de la Patrulla Águila, que durante cuatro décadas habían sido una de las imágenes más reconocibles de los desfiles y exhibiciones aéreas.
La participación de los PC-21 simboliza la transición hacia nuevas plataformas de enseñanza y entrenamiento, manteniendo la tradición de mostrar ante los ciudadanos las capacidades y el trabajo de los aviadores militares.
La Guardia Civil también estuvo representada en el componente aéreo, con aeronaves de sus servicios de vigilancia y transporte, reflejo de la importancia que tienen los medios aéreos en las operaciones de seguridad, búsqueda, rescate y apoyo a las unidades terrestres.
El desfile terrestre: disciplina, preparación y servicio
El desfile terrestre recorrió aproximadamente 1,5 kilómetros, desde la glorieta del Emperador Carlos V hasta la plaza de Colón, pasando por el paseo del Prado y el paseo de Recoletos.
Las formaciones incluyeron unidades de los Ejércitos, la Armada, la Guardia Real, la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencias y otros organismos vinculados a la seguridad y las emergencias. El componente motorizado estuvo integrado por 144 vehículos tácticos y blindados y 39 motocicletas. También participaron 286 caballos y cinco perros.
La variedad de unidades y medios permitió mostrar capacidades muy diferentes: desde el combate y el transporte militar hasta la intervención en catástrofes, la seguridad ciudadana y la protección de infraestructuras.
El paso de las formaciones a pie volvió a poner en primer plano la disciplina, la coordinación y la preparación física de los participantes. En el componente motorizado, los vehículos mostraron la evolución tecnológica de los medios empleados por las Fuerzas Armadas y los organismos de seguridad.
La presencia de la Guardia Civil dentro del desfile tiene un significado particular. Aunque se trata de un cuerpo policial de naturaleza militar, su servicio diario se desarrolla principalmente en la protección de los ciudadanos, la prevención e investigación de delitos, la vigilancia de las carreteras y fronteras, la protección de la naturaleza y la respuesta ante emergencias.
Su participación recuerda que la defensa y la seguridad nacional no se limitan al ámbito estrictamente militar, sino que también requieren instituciones capaces de garantizar la convivencia, proteger los derechos y libertades y responder ante amenazas de muy distinta naturaleza.
Un acto institucional en un contexto político marcado por los abucheos
La celebración transcurrió en un ambiente de gran expectación pública, aunque la llegada y la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estuvieron acompañadas por abucheos, silbidos e insultos de parte del público.
Las protestas se produjeron durante el inicio y el desarrollo de los actos, en un contexto político marcado por la precampaña electoral y por el debate sobre distintos asuntos de actualidad nacional. Los Reyes y sus hijas fueron recibidos, por su parte, con aplausos.
La presencia de estas expresiones de protesta fue recogida por diversos medios de comunicación, pero no alteró el desarrollo previsto de la ceremonia ni el paso de las unidades.
La Fiesta Nacional constituye un acto institucional que reúne a representantes de los poderes del Estado, autoridades civiles y militares y ciudadanos. Su significado oficial es conmemorar una fecha compartida de la historia española y reconocer la labor de las instituciones que contribuyen a la defensa, la seguridad y la convivencia.
La recepción en el Palacio Real
Una vez concluido el desfile, los Reyes saludaron a las autoridades militares responsables y a los participantes. Posteriormente, se procedió al arriado de la bandera nacional y la actividad institucional continuó en el Palacio Real de Madrid, donde se celebró la tradicional recepción con motivo de la Fiesta Nacional.
La recepción reunió a las principales autoridades del Estado y a representantes de distintos ámbitos de la vida pública, entre ellos la política, la economía, la cultura y la ciencia. Se trata de una cita que complementa el carácter militar del desfile con un encuentro institucional de representación nacional.
La agenda oficial de la Casa Real recogía la participación de Felipe VI, doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía en los actos de la mañana, así como la recepción ofrecida por los Reyes en el Palacio Real.
Una celebración que trasciende el desfile
El 12 de octubre es una jornada que combina la dimensión histórica de la Fiesta Nacional con el reconocimiento a quienes sirven a España desde las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y los organismos de protección y emergencias.
El desfile de Madrid permite contemplar una representación de sus medios humanos y materiales, pero detrás de cada formación existe un trabajo que se prolonga durante todo el año: preparación, instrucción, operaciones, asistencia a los ciudadanos y respuesta ante situaciones que pueden poner en peligro la vida de las personas.
La Guardia Civil, presente en el desfile, representa esa conexión entre la seguridad del Estado y el servicio directo a la ciudadanía. Sus agentes trabajan en ciudades, pueblos, carreteras, fronteras y espacios naturales, muchas veces lejos de las grandes ceremonias, pero siempre con la responsabilidad de proteger a quienes necesitan su ayuda.
La presencia de los Reyes, la princesa de Asturias y la infanta Sofía añadió a la jornada una dimensión de continuidad institucional. El homenaje a la bandera, el recuerdo a los caídos y el paso de las unidades recordaron que la Fiesta Nacional no es únicamente una exhibición militar: es también una ocasión para reconocer el compromiso de quienes trabajan al servicio de España.
Madrid volvió así a acoger una celebración que reúne historia, tradición y presente, y que permite a los ciudadanos acercarse a las instituciones que contribuyen a su defensa y seguridad.
La Fiesta Nacional concluyó con el desfile y la recepción oficial, pero el compromiso de quienes participaron en ella continúa cada día, en cada servicio y en cada intervención al servicio de los ciudadanos.








































































