
Los tres detenidos permanecen vinculados a la investigación mientras los Mossos buscan a un tercer implicado que al parecer podría ser el padre de los detenidos, además han recuperado una de las armas utilizadas en el ataque a los dos guardias civiles.
La investigación abierta por el tiroteo en el que resultaron heridos dos guardias civiles en Tarrasa ha entrado en una nueva fase. Los Mossos d'Esquadra han registrado este viernes por la tarde dos domicilios y un local de la localidad barcelonesa relacionados con el grupo de ladrones que abrió fuego contra los agentes durante la noche del jueves en el barrio de Can Parellada.
Los registros se han realizado en presencia de los tres hombres detenidos pocas horas después del ataque. La División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos mantiene abierta la investigación para reconstruir con precisión lo ocurrido y determinar la participación de cada uno de los integrantes del grupo.
Los investigadores mantienen además la búsqueda de un cuarto implicado que todavía no ha sido localizado. Se trata del padre de los tres detenidos, según han señalado a EFE fuentes próximas a la investigación. Su localización constituye ahora uno de los principales objetivos del dispositivo desplegado por los Mossos.
Durante las actuaciones posteriores al tiroteo, los Mossos han recuperado además una de las armas de fuego utilizadas en el ataque. La recuperación del arma constituye una pieza relevante para la investigación y puede permitir avanzar en la reconstrucción de la secuencia de los disparos y en la atribución concreta de responsabilidades.
Los hechos se produjeron alrededor de las diez y media de la noche del jueves en el barrio de Can Parellada. Dos guardias civiles, que realizaban un servicio de seguimiento sobre un grupo dedicado presuntamente al robo de mercancías de camiones, detectaron un vehículo sospechoso en el área de servicio Puerta de Barcelona de la AP-7, en Castellbisbal.
Los agentes, que circulaban en un vehículo camuflado y vestían de paisano, siguieron al grupo hasta Tarrasa. Los ocupantes del vehículo intentaron huir y, cuando los guardias civiles trataron de identificarlos, se produjo una persecución que terminó en la calle Europa, donde los delincuentes abrieron fuego contra los agentes.
Uno de los guardias civiles recibió cuatro impactos de bala y tuvo que ser trasladado al Hospital Parc Taulí de Sabadell. Su compañero recibió un disparo y fue evacuado a la Mútua de Tarrasa. Ambos permanecen ingresados, aunque sus vidas no corren peligro. El agente que sufrió las heridas más graves también fue golpeado con un palo mientras se encontraba tendido en el suelo después de recibir los disparos.
El segundo guardia civil, pese a encontrarse herido, fue quien alertó a los servicios de emergencia mientras auxiliaba a su compañero. Ambos agentes tienen su base en la Comandancia de la Guardia Civil de Barcelona, situada en la localidad de Sant Andreu de la Barca.
La intervención de los Mossos permitió localizar a parte del grupo pocas horas después. Los agentes encontraron a los tres implicados en un local ocupado de Terrassa y activaron al Grupo Especial de Intervención (GEI), la unidad especializada de la policía catalana para actuaciones en las que existe riesgo por la presencia de armas de fuego. Los tres fueron detenidos durante la madrugada.
La investigación continuó durante el viernes con los registros efectuados en los dos domicilios y el local vinculados al grupo. Las diligencias buscan localizar nuevos indicios, determinar si existen más armas o efectos relacionados con el ataque y completar la reconstrucción de los movimientos realizados por los implicados antes y después del tiroteo.
La búsqueda del cuarto implicado, supuesto padre de los tres detenidos, añade ahora un nuevo elemento a la investigación. Los Mossos trabajan para localizarlo y determinar su participación concreta en los hechos, mientras analizan las pruebas obtenidas durante los registros y el material recuperado desde el momento de las detenciones.
El grupo al que pertenecían los detenidos estaría relacionado con los denominados «teloneros», delincuentes especializados en el robo de mercancías transportadas por camiones. Su actividad se desarrolla fundamentalmente en autopistas y áreas de servicio, donde seleccionan vehículos de transporte y aprovechan las paradas para acceder a las cargas y sustraerlas.
La investigación que realizaban los dos guardias civiles se centraba precisamente en este tipo de delincuencia. El seguimiento discreto de los sospechosos terminó desembocando en una situación de extrema gravedad cuando los integrantes del grupo detectaron la presencia policial y atacaron a los agentes utilizando armas de fuego.
La rapidez con la que se produjo el despliegue posterior permitió detener a tres de los integrantes del grupo y recuperar una de las armas utilizadas. Sin embargo, la investigación permanece abierta y los Mossos continúan trabajando para localizar al cuarto implicado, padre de los tres detenidos, además de esclarecer el papel que desempeñó cada uno de ellos en el ataque.
El tiroteo de Tarrasa vuelve a poner sobre la mesa el nivel de riesgo al que se enfrentan los agentes que trabajan contra grupos dedicados a la delincuencia organizada y al robo de mercancías en las carreteras. Una investigación que comienza con una vigilancia discreta puede convertirse en cuestión de segundos en un enfrentamiento armado, como ocurrió en este caso.
Mientras los dos guardias civiles continúan hospitalizados y recuperándose de sus heridas, la investigación policial entra ahora en una fase decisiva. Los registros practicados en Tarrasa, el arma recuperada y la localización del cuarto implicado deberán aportar nuevas respuestas sobre una agresión que dejó a dos agentes heridos y que pudo haber tenido consecuencias todavía más graves.








































































