Cerca de 25 motocicletas particulares, acompañadas por cuatro agentes del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Tarancón compartieron una jornada de carretera, seguridad y fraternidad moteras por tierras de Cuenca y Guadalajara.
El pasado martes 13 de octubre, el Cuartel de la Guardia Civil de Tarancón se convirtió en el punto de partida y de regreso de una ruta motera, en honos a la Virgen del Pilar, Patrona del Cuerpo, que reunió unas 25 motocicletas particulares y cuatro motoristas del Destacamento de Tráfico. Una jornada organizada en torno a una afición común, pero que terminó demostrando que, cuando existe voluntad de compartir, la carretera también puede convertirse en un espacio de encuentro entre la sociedad civil y la Guardia Civil.
La expedición salió de Tarancón para adentrarse en las carreteras secundarias de la Alcarria conquense. El recorrido de unos 250 kilómetros, llevó a los participantes por carreteras y localidades con historia y paisajes sigulares, Uclés, Rozalén del Monte, Carrascosa del Campo, Loranca del Campo y Huete, antes de continuar hacia Garcinarro, Jabalera y Buendía. Desde allí, la ruta prosiguió hacia Sacedón, donde estaba prevista una parada para descansar y reponer fuerzas.
El Bar España de Sacedón fue el lugar elegido para hacer un alto en el camino, tomar algo, comentar las incidencias del recorrido y compartir impresiones entre compañeros de afición. Porque una ruta motera no consiste solamente en enlazar kilómetros, también está hecha de conversaciones, experiencias, recuerdos, anécdotas y esos momentos de descanso que permiten disfrutar de la jornada tanto como de las carreteras.
Tras la parada, el grupo retomó la marcha hacia Almonacid de Zorita e Illana, para continuar por Leganiel y pasar cerca de Barajas de Melo antes de regresar a Tarancón.
El itinerario discurrió por carreteras secundarias, atravesando localidades y paisajes rurales que forman parte del atractivo de esta zona de Castilla-La Mancha. La distancia total fue de unos 250 kilómetros, en una ruta que enlazó zonas de curvas con largas rectas, paisajes de montaña, bosques y llanuras, que permitió disfrutar de un itinerario con numerosos tramos de carretera, poblaciones y paisajes singulares que exigieron mantener la atención y la cohesión del grupo.
Cuatro motoristas de Tráfico pendientes de todos
Uno de los aspectos más importantes de la jornada fue el dispositivo de acompañamiento establecido por los cuatro agentes del Destacamento de Tráfico de la Guardia Civil de Tarancón.
Su misión no era simplemente acompañar a las motocicletas, sino contribuir a que la ruta se desarrollase con seguridad. Para ello, uno de los agentes abrió la marcha, mientras otro se situó al final de la expedición, cerrando el grupo. Los otros dos motoristas prestaron apoyo en cruces peligrosos, rotondas y pasos por poblaciones, adoptando las medidas necesarias para facilitar el avance de la caravana y evitar que esta se cortase o que los participantes se disgregasen.
Una labor discreta, pero esencial, que exigió coordinación y atención permanente. Cuando circulan juntas tantas motocicletas, cualquier separación del grupo puede complicar la marcha y aumentar los riesgos. La presencia de los agentes permitió prestar especial atención a esos puntos del itinerario en los que era necesario extremar las precauciones.
La seguridad fue, por tanto, una responsabilidad compartida, con los participantes atentos a las indicaciones y los motoristas de la Guardia Civil pendientes de las circunstancias de la circulación.
La llegada al cuartel y una comida de fraternidad
El regreso al Cuartel de la Guardia Civil de Tarancón puso el broche a la ruta sobre dos ruedas, pero la jornada todavía guardaba uno de sus momentos más significativos.
A la llegada se celebró una comida de hermandad a la que, además de los motoristas participantes, se sumaron guardias civiles destinados en Tarancón y familiares. Un encuentro que permitió prolongar la convivencia más allá de la carretera y compartir mesa, conversaciones y experiencias en un ambiente de amistad.
La ruta reunió a personas procedentes de distintos ámbitos, con diferentes monturas y formas de conducción, con trayectorias diferentes, pero unidas por una misma afición: el mundo de la moto. Por un lado, motoristas y moteros; por otro, agentes de la Agrupación de Tráfico que, desde su responsabilidad profesional, también comparten el gusto por las dos ruedas y el conocimiento de lo que significa circular en grupo.
Ese punto de encuentro es precisamente uno de los valores de iniciativas como esta. La Guardia Civil forma parte de la sociedad a la que sirve, y jornadas de convivencia como la celebrada en Tarancón ayudan a estrechar relaciones, favorecer el conocimiento mutuo y reforzar los vínculos entre los ciudadanos y los miembros del Cuerpo.
«Salimos todos y regresamos todos»
La frase resume el espíritu de la jornada y el objetivo que debe acompañar cualquier salida en grupo: salimos todos y regresamos todos.
Disfrutar de la moto, conocer nuevos caminos y compartir kilómetros tiene mucho más sentido cuando se hace desde la prudencia, el respeto a las normas y a los demás usuarios de la vía y por la preocupación por quienes viajan a nuestro lado. La experiencia demuestra que una buena ruta no se mide únicamente por su distancia, sino también por la forma en que se organiza, por la convivencia que genera y por la responsabilidad con la que se desarrolla.
La salida del 13 de octubre dejó precisamente esa imagen: cerca de 25 motos particulares, cuatro motoristas de la Guardia Civil acompañando y velando por la seguridad, y un grupo que comenzó y terminó unido en Tarancón.
Y, después de las carreteras, las localidades y la parada en Sacedón, quedó algo todavía más importante que el recorrido: una jornada de compañerismo, amistad y unión entre la sociedad civil y la Guardia Civil, compartiendo una misma pasión por las motocicletas.
Porque hay rutas que se recuerdan por los paisajes que atraviesan y otras por las personas con las que se comparten. Esta tuvo ambas cosas. Y su mejor final fue que todos regresaron juntos y se estrecharon lazos en torno al mundo de la moto.








































































