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El Ejecutivo aprueba incentivos por los servicios extraordinarios prestados durante una crisis que ha obligado a mantener un dispositivo excepcional en la ciudad autónoma desde finales de julio

3 de septiembre de 2026. — El Gobierno ha aprobado una gratificación extraordinaria para los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que llevan semanas sosteniendo el dispositivo de seguridad desplegado en Ceuta tras la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado 1 de septiembre un Real Decreto-ley de medidas urgentes de apoyo a la ciudad autónoma que contempla, entre otras actuaciones, incentivos extraordinarios al rendimiento por los servicios prestados durante la crisis.

En el caso de la Guardia Civil, el texto legal establece un suplemento de crédito de 4.836.150 euros destinado a incentivos al rendimiento por los servicios extraordinarios prestados en Ceuta. Mientras que para la Policía Nacional se contemplan 7.138.000 euros con la misma finalidad.

La propia referencia del Consejo de Ministros reconoce expresamente que las circunstancias en las que están trabajando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son “especialmente complejas y exigentes” y que el despliegue se desarrolla en un contexto de crisis humanitaria y de seguridad. Y quizá ahí esté la verdadera importancia de la medida.

No se trata simplemente de una cantidad económica. Es el reconocimiento de que el trabajo realizado durante estas semanas no ha sido un servicio ordinario.

Semanas de exigencia extraordinaria

Desde finales de julio, la Guardia Civil ha tenido que reforzar extraordinariamente su presencia en Ceuta, incorporando efectivos procedentes de distintas unidades y manteniendo un dispositivo especial de sus unidades territoriales y fiscales.

La situación provocada por la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos obligó a mantener durante semanas un nivel de vigilancia y actuación muy superior al habitual.

La norma aprobada por el Gobierno reconoce expresamente que la Guardia Civil ha tenido que recurrir a la incorporación extraordinaria de efectivos de distintas unidades para hacer frente a la situación.

Pero detrás de esas palabras hay guardias civiles concretos. Hombres y mujeres que han tenido que prolongar jornadas, asumir cambios de servicio, mantener disponibilidad y trabajar en unas condiciones especialmente exigentes mientras la ciudad trataba de recuperar una normalidad que todavía no se había alcanzado.

Y también agentes desplazados desde otros puntos de España para reforzar a quienes ya prestaban servicio en Ceuta.

Una gratificación que llega después de las reivindicaciones

La decisión del Gobierno se produce además después de que las asociaciones profesionales de la Guardia Civil reclamaran públicamente un reconocimiento económico para quienes estaban soportando este despliegue.

Ya el 21 de agosto, el Ministerio del Interior había confirmado que compensaría económicamente a policías y guardias civiles que estuvieran trabajando en Ceuta, después de las reclamaciones formuladas por sindicatos y asociaciones ante el incremento extraordinario de la carga de trabajo.

Asociaciones profesionales de la GuardiasCivil habían reclamado medios, refuerzos y un reconocimiento acorde con la excepcionalidad de la situación. Y es que el dispositivo no ha supuesto únicamente más horas de servicio. También ha implicado desplazamientos, disponibilidad permanente y unas condiciones de alojamiento que fueron objeto de numerosas quejas durante el mes de agosto. Algunas informaciones recogieron situaciones especialmente difíciles para los agentes desplazados, con habitaciones compartidas y recursos de alojamiento insuficientes.

Por eso, la gratificación extraordinaria tiene un significado que va más allá de una nómina.

La Dirección General de la Guardia Civil comunicó a las asociaciones representativas que el complemento se estructuraría en función del tipo de servicio desarrollado. Así, los agentes que desempeñen labores operativas vinculadas al dispositivo percibirán 100 euros diarios, mientras que el personal que realice funciones administrativas o burocráticas relacionadas con el operativo recibirá 45 euros diarios.

La medida reconoce de esta manera que un dispositivo de semejante dimensión no se sostiene únicamente en quienes aparecen en primera línea. También existe un trabajo imprescindible de planificación, gestión, logística, coordinación y administración que permite que los agentes desplegados puedan desarrollar su cometido.Todos forman parte del mismo dispositivo. Todos contribuyen a que la respuesta sea posible.

Una Guardia Civil que lleva semanas en primera línea

Pero sería injusto reducir lo ocurrido en Ceuta a una partida presupuestaria.

Durante estas semanas, los guardias civiles han tenido que trabajar en un escenario extraordinariamente complejo. La crisis migratoria ha obligado a reforzar la vigilancia fronteriza y marítima, controlar movimientos, intervenir ante situaciones de riesgo, colaborar en tareas de seguridad y mantener la presencia necesaria para impedir que la presión sobre la ciudad se traduzca en un problema todavía mayor.

Y hay una parte de ese trabajo que difícilmente puede reflejar una cifra. Es la tensión. La incertidumbre. El cansancio. La responsabilidad de saber que cualquier intervención puede requerir una reacción inmediata.

La Guardia Civil ha estado ahí, como lo ha estado tantas veces antes.

Reconocer no es regalar

Desde Tribuna Benemérita consideramos importante llamar a las cosas por su nombre. Una gratificación extraordinaria no es un regalo. Es la compensación por un esfuerzo que también ha sido extraordinario.

Cuando un agente abandona temporalmente su unidad, se desplaza a otra ciudad, modifica su vida personal, trabaja durante semanas bajo presión y mantiene la disponibilidad que exige una situación de crisis, no está haciendo un favor. Está cumpliendo con su deber.

Pero que cumpla con su deber no significa que la Administración deba considerar normal aquello que normal no es.

El propio Gobierno reconoce ahora, en la norma aprobada, que las circunstancias son especialmente complejas y exigentes y que resulta procedente gratificar ese esfuerzo mientras permanezca la situación excepcional. Y ese reconocimiento, aunque llegue después de semanas de reivindicaciones, es justo.

Ceuta sigue necesitando a sus guardias civiles

La crisis, además, no puede darse por completamente cerrada. El propio Ejecutivo mantiene desplegado en Ceuta el operativo y sitúa entre sus objetivos prioritarios recuperar la normalidad en la ciudad autónoma cuanto antes. Eso significa que los agentes seguirán siendo necesarios. Seguirán vigilando. Seguirán protegiendo. Seguirán interviniendo cuando sea necesario. Y seguirán haciendo su trabajo mientras otros discuten sobre cifras, presupuestos o decisiones políticas.

Por eso, cuando llegue el momento de abonar esa gratificación, sería bueno que nadie olvidara qué es lo que se está pagando realmente. No se está pagando el uniforme. Se está reconociendo el esfuerzo de quien lo viste. Se está compensando una disponibilidad extraordinaria, unas condiciones excepcionales y unas semanas en las que la Guardia Civil ha tenido que estar allí donde la seguridad de Ceuta lo exigía.

Porque detrás de los 4,8 millones de euros previstos específicamente para incentivos al rendimiento de la Guardia Civil hay mucho más que una partida presupuestaria. Hay miles de horas de servicio, familias esperando, agentes desplazados lejos de sus casas, cansancio, tensión, y sobre todo, hay una obligación cumplida. La de estar cuando España necesita a su Guardia Civil.

Y en Ceuta, durante estas últimas semanas, la Guardia Civil ha estado, y sigue estando.