icono FACEBBOK icono TWITTER icono TWITTER icono YOUTUBE icono CARTAS AL DIRECTOR icono_INSTAGRAM.jpg icono DIRECCION icono DIRECCION

cabeceratribunabenemerita

prision fuerte mendizabal ceuta

La medida busca aliviar la sobrecarga del centro penitenciario ceutí después del incremento de detenciones registrado tras la crisis migratoria

Instituciones Penitenciarias ha comenzado el traslado de 44 internos desde el centro penitenciario de Fuerte Mendizábal, en Ceuta, hacia diferentes centros penitenciarios de la Península, en una medida destinada a aliviar la presión que soporta actualmente la prisión ceutí.

La operación, adelantada por ABC, se produce en un contexto marcado por el incremento de las detenciones registrado durante las últimas semanas en la ciudad autónoma y por la presión asistencial y operativa que está soportando el centro penitenciario.

Los 44 trasladados se encuentran en situación de prisión provisional, es decir, personas que permanecen privadas de libertad por decisión judicial mientras se desarrollan los correspondientes procedimientos, y no necesariamente condenados por sentencia firme.

La decisión de Instituciones Penitenciarias pretende liberar espacio y reducir la presión sobre Fuerte Mendizábal, permitiendo reorganizar a la población interna y facilitar el funcionamiento ordinario de un centro que dispone de una importante capacidad estructural, pero que también arrastra desde hace años problemas relacionados con la organización interna y los recursos humanos.

Una presión añadida sobre una prisión estratégica

La situación adquiere especial relevancia por el contexto excepcional que atraviesa Ceuta desde finales de julio.

La entrada masiva de personas procedentes de Marruecos durante los días 30 y 31 de julio provocó una situación extraordinaria en la ciudad autónoma. Una parte de quienes permanecieron en Ceuta ha continuado en las calles durante las semanas posteriores, mientras las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han tenido que incrementar los dispositivos de vigilancia y prevención.

El aumento de determinadas intervenciones policiales ha tenido también su reflejo en el número de detenidos puestos a disposición judicial y, en aquellos casos en los que los jueces acuerdan prisión provisional, en la población penitenciaria.

La consecuencia es una presión añadida sobre Fuerte Mendizábal, que se ha convertido en otro de los puntos sensibles de la respuesta a la crisis.

La decisión de trasladar internos a centros de la Península permite reducir de manera inmediata esa presión y evitar que el incremento coyuntural de población reclusa termine comprometiendo todavía más la gestión ordinaria de la prisión.

Fuerte Mendizábal: una gran prisión con problemas estructurales

Fuerte Mendizábal fue concebida como una gran infraestructura penitenciaria para Ceuta. El complejo dispone de 648 celdas, distribuidas en diez módulos residenciales, además de un módulo de régimen cerrado, enfermería y un Centro de Inserción Social.

La documentación parlamentaria ya advertía años atrás de que el centro contaba con capacidad para 1.582 internos, incluyendo las instalaciones correspondientes al Centro de Inserción Social, pero también señalaba problemas relacionados con la dotación de personal y la organización de sus puestos de trabajo.

Precisamente, uno de los problemas que históricamente han señalado los representantes de los trabajadores penitenciarios ha sido la dificultad para aprovechar plenamente las instalaciones disponibles debido a la falta de personal y a la organización de los módulos.

En este contexto, el traslado de internos puede proporcionar un alivio inmediato, pero no resuelve necesariamente los problemas estructurales que arrastra el centro.

La presión también se traslada a las calles

La situación penitenciaria no puede desligarse de lo que está ocurriendo en el exterior.

Durante las últimas semanas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han tenido que mantener dispositivos permanentes en puntos estratégicos de Ceuta, especialmente en las zonas portuarias, donde se intenta impedir que personas en situación irregular accedan a los buques con destino a la Península.

Uno de los últimos episodios se produjo el 27 de agosto en el muelle de Alfau, donde efectivos del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) número 2 de la Guardia Civil detuvieron a dos ciudadanos marroquíes en situación irregular por un presunto delito de atentado contra agentes de la autoridad.

Según la información publicada por Tribuna Benemérita, los hechos se produjeron durante un dispositivo destinado a impedir el acceso irregular a los buques que conectan Ceuta con la Península. Los dos hombres intentaron acceder a una zona restringida y huyeron a la carrera. Durante la intervención, uno de ellos agredió a un guardia civil y ambos ofrecieron resistencia antes de ser detenidos.

El episodio evidencia la presión que soportan diariamente los agentes desplegados en las zonas portuarias, donde el control de accesos y la prevención de embarques irregulares se han convertido en una de las principales tareas de los dispositivos de seguridad.

El puerto, uno de los principales puntos de vigilancia

El puerto de Ceuta se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de quienes pretenden abandonar la ciudad ocultándose en buques o accediendo irregularmente a las zonas de embarque.

Por este motivo, los dispositivos de la Guardia Civil mantienen una vigilancia permanente en los accesos y zonas restringidas, especialmente durante las operaciones de embarque hacia la Península.

La labor de los agentes no se limita a detectar a quienes intentan acceder a los barcos. En determinadas intervenciones deben hacer frente también a resistencias, huidas y agresiones, aumentando el nivel de riesgo de unas actuaciones que inicialmente pueden parecer simples controles de seguridad.

El incidente del muelle de Alfau constituye un ejemplo reciente de esta realidad.

Una presión que alcanza a todos los servicios

La derivación de 44 internos hacia prisiones peninsulares muestra hasta qué punto las consecuencias de una crisis de estas características pueden extenderse por diferentes ámbitos de la Administración del Estado.

La presión no recae exclusivamente sobre las unidades policiales desplegadas en las calles y el perímetro fronterizo. También afecta a juzgados, servicios sanitarios, centros de acogida, Fuerzas Armadas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y sistema penitenciario.

En el caso de Instituciones Penitenciarias, cada nueva persona que ingresa en prisión implica activar un conjunto de recursos: custodia, clasificación, alojamiento, asistencia sanitaria, alimentación, traslados, vigilancia y personal penitenciario.

Por ello, un incremento extraordinario de las detenciones puede terminar generando una presión acumulativa sobre un sistema diseñado para funcionar con unas previsiones de población determinadas.

Una medida de emergencia para recuperar margen operativo

El traslado de los 44 internos permite recuperar capacidad de maniobra en Fuerte Mendizábal y reducir la tensión sobre sus instalaciones.

No obstante, la medida tiene un carácter fundamentalmente paliativo. La experiencia de los últimos años demuestra que los traslados periódicos de internos desde Ceuta hacia otros centros de la Península ya se han utilizado como mecanismo para aliviar la presión sobre la prisión. En los últimos años se han producido cientos de traslados desde Fuerte Mendizábal hacia otros establecimientos penitenciarios.

La cuestión de fondo vuelve a ser, por tanto, la capacidad real del sistema penitenciario para absorber incrementos repentinos de población interna sin que ello repercuta sobre las condiciones de trabajo de los funcionarios ni sobre la seguridad del propio centro.

La seguridad de los funcionarios, una prioridad

Para Tribuna Benemérita, esta situación vuelve a poner de manifiesto la importancia de dotar de medios suficientes a todos los profesionales que participan en la respuesta a una crisis de estas características.

Guardias civiles, policías nacionales, militares y funcionarios de Instituciones Penitenciarias están afrontando desde hace semanas una situación extraordinaria que exige refuerzos, coordinación y medios adecuados.

En el ámbito penitenciario, garantizar unas condiciones adecuadas de seguridad resulta especialmente importante. Los funcionarios trabajan diariamente en contacto directo con personas privadas de libertad y necesitan disponer de unas instalaciones correctamente dimensionadas, plantillas suficientes y una organización que permita mantener separados los diferentes perfiles de internos cuando las circunstancias lo requieren.

El traslado de 44 internos puede proporcionar un necesario balón de oxígeno a Fuerte Mendizábal. Pero si la presión sobre Ceuta continúa, el problema puede volver a reproducirse.

La salida de estos internos hacia centros peninsulares no constituye, por tanto, el final de la situación, sino una respuesta inmediata para recuperar margen operativo ante una presión extraordinaria que está afectando a todo el sistema de seguridad de la ciudad autónoma.