
El día 22 de abril de 1850, el primer Inspector General de la Guardia Civil, Francisco Javier Girón y Ezpeleta dictó unas normas específicas para los servicios de conducción de presos
El día 22 de abril de 1850, el fundador y primer Inspector General de la Guardia Civil, Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II duque de Ahumada, dictó unas normas específicas para los servicios de conducción de presos con los extremos siguientes:
“Cuando los presos a conducir eran más de ocho y todos hombres criminales, en lugar de ser conducidos por una sola pareja, debían serlo por tres guardias civiles y si eran más de doce, debían acompañarlos cuatro guardias civiles. Cuando eran doce presos a los guardias civiles les debía de acompañar el comandante del puesto.
Si los presos a conducir eran criminales y otros que infundieran poco recelo a la evasión debían dividirse en dos grupos. De los primeros se encargaría una pareja de guardias civiles y del resto un tercer guardia civil.
Cuando el número de presos fuese superior al de la fuerza de la escolta se debía informar a la autoridad correspondiente para que prestaran auxilio paisanos armados.”
En la actualidad, según el artículo doce de la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, entre otras competencias exclusivas, a la Guardia Civil le corresponde la conducción interurbana de presos y detenidos. La Unidad de Protección y Seguridad (UPROSE) de la Guardia Civil tiene una compañía dedicada a las conducciones de las líneas regulares de presos que enlazan con las periféricas para gestionar los traslados por todo el territorio nacional.










































































