
Vélez de la Gomera, Alhucemas y las Chafarinas vuelven a situarse en el foco mientras crece la preocupación por posibles acciones de plataformas nacionalistas marroquíes
La tensión en torno a los territorios españoles del norte de África vuelve a poner el foco sobre unos enclaves que, pese a su reducido tamaño y a su aislamiento geográfico, tienen un enorme valor estratégico y simbólico para España. El Peñón de Vélez de la Gomera, el Peñón de Alhucemas y las Islas Chafarinas permanecen bajo soberanía española y cuentan con presencia permanente del Ejército de Tierra.
En los últimos días, distintos medios han informado de un refuerzo de la vigilancia y de las medidas de seguridad en estos territorios ante el temor a que puedan convertirse en escenario de una acción promovida por sectores nacionalistas marroquíes. La alerta se produce además en un momento especialmente sensible, después de la crisis registrada en Ceuta durante el pasado mes de julio y a pocas semanas de las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre.
Conviene, no obstante, diferenciar entre lo que está confirmado y lo que forma parte de las hipótesis manejadas por las fuentes consultadas. No existe confirmación pública de que Marruecos haya ordenado o vaya a ejecutar una operación contra estos territorios españoles. Lo que sí se ha publicado es que los servicios de seguridad mantienen especial atención sobre determinadas actividades y mensajes procedentes de plataformas nacionalistas que reivindican estos enclaves.
Tres territorios españoles frente a la costa marroquí
Vélez de la Gomera, Alhucemas y las Chafarinas forman parte de los territorios españoles situados frente a la costa norteafricana. Su soberanía está respaldada por la presencia permanente de las Fuerzas Armadas españolas y por una larga trayectoria histórica.
El propio Ministerio de Defensa recuerda que Vélez de la Gomera está bajo soberanía española desde el siglo XVI, Alhucemas desde 1673 y las Chafarinas desde 1848.
El Ejército de Tierra mantiene destacamentos en estos enclaves, cuya misión fundamental es garantizar la presencia española y la defensa de la soberanía nacional. Se trata de posiciones aisladas, sin población civil permanente significativa, cuyo sostenimiento exige un importante esfuerzo logístico.
La singularidad de estos territorios hace que su defensa tenga unas características muy diferentes de las de una instalación militar convencional en la Península. El aislamiento, las condiciones marítimas y la proximidad a la costa marroquí convierten la vigilancia y el abastecimiento en elementos esenciales.
Vélez de la Gomera, el punto más delicado
Entre los tres enclaves, el Peñón de Vélez de la Gomera presenta una particularidad geográfica que lo hace especialmente sensible.
Originalmente era una isla, pero un terremoto modificó su configuración y terminó uniéndola al continente mediante un estrecho istmo. Desde entonces, la frontera terrestre entre España y Marruecos en este punto es una de las más singulares del mundo.
Precisamente esa proximidad física convierte a Vélez en un territorio especialmente expuesto a posibles acciones de carácter propagandístico o reivindicativo.
Y no sería la primera vez.
En agosto de 2012, un grupo de activistas marroquíes accedió al Peñón con intención de colocar una bandera de Marruecos. El episodio estuvo relacionado con el entonces senador marroquí y alcalde de Beni Ensar Yahya Yahya, uno de los principales impulsores de las reivindicaciones sobre Ceuta, Melilla y los territorios españoles del norte de África.
Aquel precedente permanece en la memoria de quienes tienen encomendada la vigilancia del enclave.
El regreso de una vieja reivindicación
La reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla se extiende también a Vélez de la Gomera, Alhucemas, las Chafarinas y el islote de Perejil. En agosto de 2026, medios españoles ya advertían de la reaparición de estas cuestiones en el discurso nacionalista marroquí.
El nombre de Yahya Yahya ha vuelto a aparecer en este contexto. Su historial explica buena parte de la preocupación: en 2012 estuvo detrás de iniciativas reivindicativas que llegaron a materializarse sobre el terreno.
La información publicada ahora apunta a que determinadas plataformas estarían estudiando una acción presentada como «pacífica» o civil, pero destinada a poner a prueba la respuesta española y generar un impacto político y mediático.
Ese tipo de actuación encajaría en lo que habitualmente se denomina guerra híbrida: acciones que buscan tensionar al adversario sin recurrir necesariamente a una operación militar convencional.
No se trataría, por tanto, de una invasión en el sentido clásico del término, sino de intentar modificar de hecho una situación mediante presión política, movilización social, propaganda y acciones simbólicas sobre el terreno.
Defensa mantiene bajo vigilancia los enclaves
La preocupación no ha impedido que Defensa continúe reforzando las capacidades necesarias para mantener la presencia española.
En agosto ya se conocieron actuaciones destinadas a mejorar las infraestructuras y las condiciones de habitabilidad y seguridad de los enclaves españoles del norte de África. Entre ellas se encuentran trabajos de mantenimiento y modernización de instalaciones en Vélez de la Gomera, Alhucemas y Chafarinas.
Y el pasado 2 de septiembre, la ministra de Defensa, Margarita Robles, mantuvo una videoconferencia con las unidades del Ejército de Tierra desplegadas en Chafarinas, Alhucemas y Vélez de la Gomera, en un contexto marcado por el incremento de la tensión y por las informaciones relativas a posibles amenazas híbridas.
El gesto tiene un valor que va más allá de la comunicación institucional.
En territorios donde la presencia española se materializa prácticamente en la figura de los militares que los custodian, el contacto directo de la ministra con las guarniciones constituye también un mensaje de respaldo a quienes desempeñan allí su cometido.
La sombra de la guerra híbrida
El escenario actual obliga a mirar más allá del concepto tradicional de defensa.
Las experiencias recientes en diferentes puntos de Europa han demostrado que una frontera o un territorio soberano puede ser sometido a presión sin que aparezcan carros de combate ni unidades militares cruzando una frontera.
Campañas de desinformación, movilizaciones aparentemente espontáneas, instrumentalización de flujos migratorios, provocaciones sobre espacios fronterizos o acciones simbólicas destinadas a cuestionar la soberanía pueden generar una enorme repercusión política.
En ese contexto, la vigilancia adquiere un papel tan importante como la capacidad de respuesta.
La experiencia de 2012 demuestra, además, que una acción aparentemente pequeña puede adquirir una dimensión internacional cuando afecta directamente a un territorio cuya soberanía es objeto de reivindicación.
España mantiene su soberanía
La controversia territorial no altera una realidad fundamental: Vélez de la Gomera, Alhucemas y las Chafarinas están bajo soberanía española y cuentan con presencia militar permanente.
El Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército de Tierra recuerda que estos enclaves forman parte del territorio nacional y destaca precisamente el papel desempeñado históricamente por las guarniciones encargadas de mantener la soberanía española.
Por eso, cualquier intento de alterar esa realidad mediante una ocupación simbólica, una incursión civil o una acción de presión sobre el terreno tendría una importancia que iría mucho más allá del reducido espacio físico donde se produjera.
La cuestión fundamental no sería cuántas personas consiguieran llegar hasta una roca o colocar una bandera.
El verdadero objetivo sería poner a prueba la capacidad de España para defender su soberanía y comprobar cuál es su respuesta ante una acción diseñada para situarla ante un hecho consumado.
La Guardia Civil, también en la primera línea de la seguridad
Aunque la defensa directa de estos enclaves corresponde a las Fuerzas Armadas, cualquier escenario de tensión en el entorno de Ceuta, Melilla y el litoral norteafricano tiene inevitablemente una dimensión de seguridad en la que la Guardia Civil desempeña un papel esencial.
La vigilancia fronteriza, el control del litoral, la lucha contra las redes de tráfico de personas y la cooperación con otros cuerpos y servicios de inteligencia forman parte de un dispositivo de seguridad mucho más amplio.
La crisis de Ceuta del pasado julio volvió a poner de manifiesto hasta qué punto la presión sobre las fronteras españolas puede adquirir rápidamente una dimensión extraordinaria. El Ministerio del Interior confirmó entonces un importante incremento de los intentos de entrada irregular y destacó la coordinación mantenida con las autoridades marroquíes.
Ahora, con los peñones e islas españolas nuevamente en el foco, la respuesta pasa necesariamente por la anticipación, la vigilancia y la coordinación entre todas las instituciones responsables de la seguridad nacional.
Mucho más que tres pequeñas islas
Vélez de la Gomera, Alhucemas y Chafarinas pueden parecer pequeños puntos perdidos en el Mediterráneo. Sobre el mapa, lo son.
Pero su valor no se mide en kilómetros cuadrados.
Representan presencia española, soberanía y capacidad de mantener esa presencia en territorios especialmente aislados y próximos a un país que mantiene reivindicaciones territoriales sobre ellos.
Por eso, las noticias sobre un eventual intento de ocupación no deberían provocar alarmismo, pero tampoco pueden ser ignoradas.
España dispone de fuerzas militares en estos enclaves, mantiene sus infraestructuras y ha incrementado la atención sobre su seguridad. El mensaje esencial debe ser claro: la prevención no significa que una agresión sea inminente; significa que el Estado está obligado a estar preparado antes de que cualquier amenaza se convierta en un hecho consumado.
Y en una época en la que las amenazas pueden llegar disfrazadas de protesta, movilización ciudadana o gesto propagandístico, esa capacidad de anticipación puede resultar tan decisiva como la fuerza necesaria para responder.
Porque la defensa de la soberanía comienza mucho antes de que alguien intente cruzar una frontera.






































































