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Captura de incautacion droga marbella

La operación, desarrollada de madrugada tras detectar una posible narcolancha a 13 millas de la costa, permitió detener a tres personas e intervenir la droga, una embarcación recreativa, una furgoneta y un vehículo con matrículas falsas

La costa de Málaga vuelve a ser escenario de una nueva actuación de la Guardia Civil contra el narcotráfico. En esta ocasión, la intervención ha permitido sacar del mercado ilícito 1.124 kilogramos de hachís que acababan de ser desembarcados en la costa de Marbella, en una operación desarrollada durante la madrugada y que terminó con tres personas detenidas.

La actuación comenzó cuando la Central Operativa de Servicios (COS) recibió un aviso sobre la presencia de una posible narcolancha situada aproximadamente a 13 millas náuticas al sur de Marbella. Los agentes detectaron que la embarcación semirrígida de alta velocidad había establecido contacto con una embarcación recreativa, que presuntamente prestaba apoyo logístico a la operación. Posteriormente, ambas embarcaciones tomaron rumbos diferentes hacia distintos puntos de la costa.

Lo que podía parecer una maniobra más dentro del entramado utilizado por las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas terminó convirtiéndose en una nueva operación frustrada gracias a la coordinación de los efectivos de la Guardia Civil.

Una vez recibida la alerta, los agentes desplegaron el dispositivo terrestre para localizar el punto donde previsiblemente se produciría el alijo.

La vigilancia dio sus frutos. En tierra fue localizada una furgoneta que transportaba 26 fardos de hachís, con un peso total de 1.124 kilogramos. Los agentes procedieron entonces a detener a dos personas relacionadas presuntamente con el transporte y recepción de la droga.

Pero la operación no terminó ahí. De manera simultánea, las patrullas actuaron sobre la embarcación recreativa que había mantenido contacto con la narcolancha. El barco fue interceptado en el Puerto de Fuengirola, donde los agentes localizaron cinco garrafas de gasolina preparadas para el abastecimiento en el mar.

Se trata del conocido sistema de “petaqueo”, mediante el que embarcaciones auxiliares proporcionan combustible a las narcolanchas para que estas puedan prolongar sus desplazamientos y mantener su capacidad operativa. El tripulante de la embarcación también fue detenido.

En total, tres personas han sido detenidas como presuntas autoras de delitos contra la salud pública y falsedad documental y han quedado a disposición de la autoridad judicial.

La cifra impresiona por sí sola: 1.124 kilos de hachís que no llegarán a los circuitos de distribución de las organizaciones criminales.

La operación permitió además intervenir la embarcación recreativa utilizada para prestar apoyo al alijo, la furgoneta que transportaba los fardos y un turismo propiedad de uno de los detenidos que llevaba placas de matrícula falsas. La droga estaba distribuida en bultos de aproximadamente 40 kilos cada uno.

Detrás de cada incautación existe, además, una realidad que conviene recordar. El narcotráfico no termina en la playa donde se descarga la droga. Es una actividad criminal organizada que genera enormes beneficios económicos para quienes la controlan y que alimenta posteriormente redes de distribución y otros delitos asociados.

Por eso, cada alijo frustrado supone mucho más que una determinada cantidad de droga que deja de circular. Significa cortar una operación logística, detener a quienes participan en ella y dificultar la capacidad de las organizaciones criminales para introducir nuevos cargamentos.

En esta intervención participaron efectivos del Puesto Principal de Mijas, la Patrulla Fiscal y de Fronteras de Torremolinos, la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC) y el Equipo de Policía Judicial de Mijas.

La actuación demuestra una vez más la importancia de la coordinación entre unidades cuando se trata de combatir un fenómeno que utiliza tanto el mar como tierra para completar sus operaciones.

La información recibida por la COS permitió activar el dispositivo en el momento adecuado. La vigilancia permitió localizar el punto de desembarco y las patrullas pudieron intervenir tanto sobre quienes recibían la droga en tierra como sobre quienes prestaban apoyo desde el mar.

Es precisamente esa capacidad para conectar la información, la vigilancia y la intervención la que permite que muchas operaciones de narcotráfico no lleguen a completarse.

La costa malagueña, una batalla permanente contra el narcotráfico

La operación de Marbella vuelve a poner de manifiesto la presión a la que están sometidas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la costa andaluza. Las organizaciones dedicadas al tráfico de hachís disponen de embarcaciones rápidas, vehículos preparados, medios de comunicación y redes logísticas capaces de movilizar grandes cantidades de droga en muy poco tiempo.

Frente a ellas, la Guardia Civil mantiene una vigilancia permanente sobre el litoral y desarrolla operaciones que requieren información, preparación y una respuesta rápida.

La intervención de Marbella deja un mensaje claro: la costa no es un territorio libre para quienes pretenden convertirla en una puerta de entrada para el narcotráfico.

Esta vez, los 1.124 kilos de hachís no llegaron a completar su recorrido.

La droga fue incautada, tres personas fueron detenidas y buena parte de la infraestructura utilizada para el alijo quedó también en manos de los investigadores.

Una nueva operación que recuerda algo tan sencillo como importante: mientras las organizaciones criminales buscan nuevas rutas y métodos para introducir sus cargamentos, la Guardia Civil sigue ahí para detectarlos, perseguirlos y ponerlos a disposición de la Justicia

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"