
Los agentes han acompañado a los feriantes durante todo el recorrido hasta la estación marítima para impedir que aprovechen el trayecto para saltar a los vehículos
El operativo desplegado durante la madrugada permitió localizar a alrededor de 30 migrantes que trataban de ocultarse entre los vehículos de las atracciones para embarcar rumbo a la península
La Operación Feriante ha vuelto a poner de manifiesto la presión migratoria que soporta Melilla y, al mismo tiempo, el elevado riesgo que asumen las personas que intentan alcanzar la península ocultándose en vehículos de transporte.
Durante la madrugada de este lunes, el dispositivo especial establecido con motivo del desmontaje y salida de las atracciones de feria permitió localizar a alrededor de una treintena de migrantes ocultos en camiones.
La actuación se desarrolló en un contexto de intensa actividad en el recinto ferial y con un dispositivo reforzado en los puntos de salida de la ciudad. Los controles se extendieron desde la zona donde se encontraban las atracciones hasta la estación marítima, con el objetivo de evitar que las personas que pretendían acceder irregularmente a los vehículos pudieran llegar hasta los barcos con destino a la península.
Un dispositivo reforzado durante toda la madrugada
El operativo contó con diferentes medios y unidades especializadas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, incluidos guías caninos, drones y unidades destinadas a labores de prevención y control.
La vigilancia no se limitó a revisar los camiones una vez instalados en el puerto. Los agentes acompañaron a los feriantes durante el recorrido hasta la estación marítima para evitar que, durante el trayecto, pudieran producirse nuevos intentos de acceso a los vehículos.
El objetivo principal del dispositivo es impedir que los migrantes consigan ocultarse entre las estructuras, vehículos y elementos de las atracciones, pero también evitar que estas personas pongan en peligro su propia vida en el intento de alcanzar la península.
Los vehículos utilizados por las empresas feriantes pueden convertirse en escondites especialmente peligrosos. Los espacios reducidos, la maquinaria y las propias características del transporte hacen que cualquier intento de viajar oculto pueda terminar provocando lesiones graves o incluso consecuencias fatales.
La colaboración de los feriantes, fundamental
Durante la noche también resultó especialmente relevante la colaboración de los propios feriantes.
En diferentes ocasiones fueron ellos mismos quienes alertaron a los agentes después de detectar la presencia de personas ocultas en los camiones. En algunos casos, además, procedieron a sacarlas de los escondites antes de continuar el desplazamiento de los vehículos.
Esta colaboración se convierte en un elemento esencial para reforzar la eficacia del dispositivo, especialmente durante las horas en las que se desmontan las atracciones y numerosos vehículos comienzan a abandonar el recinto ferial.
La actividad migratoria registrada durante la madrugada fue constante, lo que obligó a mantener durante horas la vigilancia en uno de los momentos más sensibles de la denominada Operación Feriante.
Vigilancia también en el puerto
El dispositivo se prolongó hasta el puerto de Melilla, donde se establecieron controles adicionales antes del embarque hacia la península.
La vigilancia desplegada en estas instalaciones se mantendrá hasta la salida de la última atracción de feria y se desarrollará por tierra, mar y aire, con el propósito de detectar posibles intentos de acceso irregular a los vehículos que vayan a abandonar la ciudad.
El objetivo declarado del operativo es doble: impedir el acceso irregular a los barcos y, especialmente, proteger la seguridad y la integridad física de las personas que puedan intentar viajar ocultas, evitando que una decisión desesperada termine convirtiéndose en una tragedia.
La situación adquiere una dimensión todavía mayor ante el incremento de la presión migratoria registrado en Melilla durante las últimas semanas y el aumento de la presencia de menores extranjeros no acompañados en la ciudad.
La Operación Feriante vuelve así a demostrar la importancia de los dispositivos preventivos y de control en aquellos momentos en los que se concentra una elevada actividad de vehículos con destino a la península. Una labor que exige coordinación, medios especializados y una vigilancia constante para impedir que quienes intentan alcanzar la península de forma irregular terminen poniendo en juego su propia vida.
Y, en medio de ese escenario, la colaboración ciudadana —en este caso, la de los propios feriantes— vuelve a demostrar que la seguridad es una responsabilidad compartida y que una alerta a tiempo puede evitar una desgracia.








































































