
Los hechos comenzaron a raíz de la denuncia interpuesta a finales de julio por parte del responsable legal del hipermercado, exponiendo que le habían sido sustraídas 1.422 botellas de alcohol y bebidas del interior.
Avanzada la investigación y una vez analizada toda la información, se pudo concluir que un trabajador que desempeñaba funciones de responsable de turno en el almacén, preparaba pedidos de productos destinados a particulares.
Extraía los productos del interior del almacén por lugares distintos a los utilizados de manera habitual y realizaba las transacciones mediante pagos en efectivo, sin que constara la correspondiente facturación.
Finalmente, se logró detener al principal investigado y tres supuestos receptadotes, consiguiendo además, recuperar mercancía por un valor de 11.000 euros, un vehículo y dos furgonetas que usaban para el transporte de los productos.









































































