
La presunta autora habría utilizado la tarjeta de la mujer a la que atendía para realizar compras en comercios y a través de internet
31 de agosto de 2026.- La Guardia Civil ha puesto a disposición judicial a una mujer de 26 años como presunta autora de un delito de hurto y otro de estafa, tras presuntamente apoderarse de la tarjeta bancaria de una persona dependiente de edad avanzada a la que atendía como trabajadora del servicio de ayuda a domicilio y utilizarla para realizar distintas compras.
La investigación se inició después de que un familiar de la víctima, una persona con discapacidad visual que recibe asistencia domiciliaria, denunciara ante la Guardia Civil la desaparición temporal de una tarjeta bancaria, así como de su documento nacional de identidad y de dinero en efectivo, estos dos últimos efectos sin aparecer hasta la fecha.
El familiar detectó además diversos movimientos con la tarjeta que no se correspondían con la actividad habitual de la víctima. Las sospechas recayeron desde un primer momento sobre la última cuidadora que la había atendido, ya que, según lo denunciado, era una de las personas que tenía acceso directo a la vivienda y a su documentación personal. Además, debido a la discapacidad visual de la perjudicada, en ocasiones la acompañaba a la entidad bancaria para realizar retiradas en efectivo.
A partir de estos datos, los agentes iniciaron las correspondientes pesquisas y comprobaron que durante dos días consecutivos del mes de agosto se intentaron realizar compras presenciales con la tarjeta sustraída. Algunas de estas operaciones fueron denegadas al introducirse un número de PIN incorrecto, mientras que sí llegaron a completarse otras compras realizadas a través de internet. El importe conjunto de operaciones realizadas y tentativas de pago ascendía a unos 539,55 euros.
Las gestiones realizadas a partir de dicha información y las declaraciones recabadas entre distintos testigos, permitieron a los investigadores relacionar estas operaciones con la trabajadora del servicio de ayuda a domicilio que atendía a la víctima.
Asimismo, los agentes comprobaron que las compras realizadas a través de internet con la tarjeta de la perjudicada estaban vinculadas a una cuenta y dirección asociadas a la presunta autora, así como a su número de teléfono.
Como resultado, la Guardia Civil procedió a la puesta a disposición de la trabajadora como presunta autora de un delito de hurto y otro delito de estafa.








































































