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20250310 RESCATE GREIM UHEL2

25 personas tuvieron que ser auxiliadas en intervenciones desarrolladas en alta montaña, barrancos, vías de escalada y senderos; varias precisaron asistencia sanitaria por fracturas, traumatismos o lesiones.

Los especialistas del Servicio de Montaña de la Guardia Civil han vuelto a afrontar un intenso fin de semana en la provincia de Huesca. Entre el viernes 28 y el domingo 30 de agosto, los diferentes Grupos de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM), con el apoyo de las Unidades Aéreas del Cuerpo, participaron en 13 operaciones de rescate y auxilio, en las que fueron atendidas 25 personas.

Las actuaciones se desarrollaron en algunos de los principales escenarios montañosos del Pirineo aragonés, incluyendo los términos de Benasque, Fanlo, Puértolas, Aísa, Tella, Sallent de Gállego, Ansó, Biescas y Sahún.

Entre los incidentes hubo caídas, lesiones, agotamiento, problemas físicos, crisis de ansiedad y personas enriscadas, además de intervenciones en zonas de especial dificultad como las Clavijas de Soaso, el Pico Aspe, el Pico Araguells, el barranco de Irués o el entorno del Casco de Marboré.

Viernes: cuatro intervenciones en alta montaña

La actividad comenzó el viernes 28 de agosto con cuatro rescates.

El primero se produjo a las 12:10 horas, después de que el 112 alertara de una senderista que había sufrido un tropiezo en las inmediaciones del refugio de la Renclusa, en Benasque.

Los especialistas del GREIM de Benasque, junto a la Unidad Aérea de Benasque, localizaron a una mujer de 53 años, vecina de La Puebla de Alfindén (Zaragoza), que presentaba una posible fractura de tobillo.

La mujer fue evacuada hasta la helisuperficie de Benasque y posteriormente trasladada en ambulancia de soporte vital básico al Hospital de Barbastro.

A las 13:50 horas, un nuevo aviso movilizó al GREIM de Boltaña y a la Unidad Aérea de Benasque hasta el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el término de Fanlo.

En esta ocasión, un montañero de 30 años y vecino de Almería no podía continuar debido a un problema en la rodilla. Los especialistas localizaron al afectado, que presentaba una lesión leve, y lo evacuaron hasta la Pradera de Ordesa.

La tercera intervención tuvo lugar a las 16:50 horas, cuando se solicitó asistencia para dos senderistas que se encontraban en la zona del Castillo Mayor, en Puértolas.

Una mujer de 40 años, vecina de Madrid, no podía continuar debido al agotamiento, mientras que el varón que la acompañaba, de 46 años, se encontraba ileso.

Ambos fueron evacuados hasta un campo próximo al municipio donde habían dejado estacionado su vehículo.

La jornada terminó con una cuarta intervención, iniciada a las 18:50 horas, en el entorno del refugio de Góriz.

Los especialistas del GREIM de Boltaña y la Unidad Aérea de Benasque auxiliaron a dos varones de nacionalidad polaca, de 19 y 41 años. El más joven fue diagnosticado de gastroenteritis, mientras que su acompañante se encontraba ileso.

Ambos fueron trasladados hasta la Pradera de Ordesa y posteriormente transferidos a Cruz Roja para su traslado al centro de salud de Broto.

Sábado: seis rescates y una jornada especialmente intensa

El sábado 29 concentró la mayor actividad del fin de semana, con seis intervenciones.

A las 10:10 horas, el 112 solicitó el rescate de dos montañeros que practicaban escalada en el Pico Aspe, en Aísa.

Uno de ellos había sufrido un tropiezo y posteriormente se había precipitado por una ladera. Los efectivos del GREIM de Jaca y la Unidad Aérea de Huesca localizaron a ambos escaladores, dos varones de 32 y 27 años, vecinos de Guipúzcoa.

Uno de ellos presentaba un traumatismo en la cabeza y una lesión en el tobillo, por lo que fue evacuado hasta la helisuperficie de Jaca y posteriormente trasladado en ambulancia al Hospital de Jaca.

A las 14:45 horas, los especialistas del GREIM de Benasque y la Unidad Aérea de Benasque fueron movilizados hasta la cima del Pico Araguells, donde tres montañeros no podían continuar.

Se trataba de dos mujeres vecinas de Graus y un varón vecino de Barcelona. Uno de los integrantes presentaba vértigos y los otros dos sufrían un importante cansancio que les impedía continuar por sus propios medios.

Los tres fueron evacuados hasta la helisuperficie de Benasque y continuaron posteriormente por sus propios medios.

Una hora después, a las 15:00 horas, se recibió un nuevo aviso desde las Clavijas de Soaso y Góriz, en Fanlo.

Una senderista de 76 años, vecina de San Sebastián, había sufrido una caída y presentaba diversas contusiones.

El GREIM de Boltaña y la Unidad Aérea de Benasque procedieron a su evacuación y la trasladaron hasta un vehículo de Cruz Roja, que se hizo cargo de su traslado al centro de salud de Broto.

Rescate en un barranco y dos escaladores afectados por una crisis de ansiedad

La actividad continuó durante la tarde.

A las 17:10 horas, los especialistas fueron movilizados hasta el barranco de Irués, en Tella, donde una barranquista había sufrido una caída al mismo nivel.

La afectada, una mujer de 52 años y vecina de Toulouse (Francia), presentaba una posible fractura de húmero.

El GREIM de Boltaña y la Unidad Aérea de Benasque realizaron la evacuación hasta la helisuperficie de incendios de Boltaña, desde donde fue trasladada en una ambulancia UVI móvil al Hospital de Barbastro.

A las 18:00 horas, el aviso llegó desde una vía de escalada del Valle de Tena, en Sallent de Gállego.

Dos escaladores, ambos vecinos de Barcelona y de 30 y 31 años, sufrieron una crisis de ansiedad que les impedía continuar con la actividad.

El GREIM de Panticosa y la Unidad Aérea de Huesca intervinieron para evacuarlos hasta el lugar donde tenían estacionado su vehículo.

La última actuación del sábado tuvo lugar a las 19:30 horas, después de que un senderista solicitara ayuda en el Mallo Gorreta, en Ansó.

El hombre, de 52 años y vecino de Vitoria, había quedado enriscado durante un rápel.

Los especialistas del GREIM de Jaca y la Unidad Aérea de Huesca procedieron a su rescate. El montañero se encontraba ileso y fue evacuado inicialmente hasta la helisuperficie de Jaca y posteriormente trasladado por los agentes hasta el acuartelamiento de la Guardia Civil de Jaca, donde continuó hasta su vehículo particular.

Domingo: tres nuevas intervenciones

La actividad no cesó el domingo 30 de agosto.

A las 14:20 horas, el GREIM de Panticosa fue movilizado hasta la Sierra de la Partacua, en Biescas, donde una senderista había sufrido un tropiezo.

La mujer, de 30 años y nacionalidad neerlandesa, presentaba una herida sangrante en la cabeza.

Los especialistas procedieron a su evacuación en vehículo oficial hasta Broto, donde fue transferida a una ambulancia de soporte vital básico para su traslado al Hospital de Jaca.

A las 15:45 horas, el GREIM de Benasque y la Unidad Aérea de Benasque acudieron al entorno del refugio de Ángel Orús, en Sahún, para auxiliar a dos senderistas que no podían continuar.

Los afectados eran dos varones de 80 y 21 años, vecinos de Navarra y Palma de Mallorca. Ambos presentaban problemas físicos y uno de ellos sufría una posible lesión en el tendón de Aquiles.

Fueron evacuados hasta la helisuperficie de Benasque y posteriormente continuaron por sus propios medios.

La última intervención del fin de semana se produjo a las 16:30 horas, en el sendero entre el Pico Casco de Marboré y el refugio de Góriz, en Fanlo.

Una montañera de 17 años, vecina de Madrid, había sufrido una caída al mismo nivel y presentaba un posible esguince de tobillo.

El GREIM de Boltaña y la Unidad Aérea de Benasque procedieron a su evacuación junto al adulto responsable que la acompañaba, trasladándolos hasta la Pradera de Ordesa, donde permanecieron a la espera de la llegada de los progenitores de la menor.

13 intervenciones en apenas tres jornadas

El balance del fin de semana deja 13 avisos atendidos y 25 personas auxiliadas o rescatadas por los especialistas de montaña de la Guardia Civil.

Las actuaciones vuelven a demostrar la enorme variedad de situaciones a las que deben enfrentarse los GREIM: desde una lesión aparentemente leve que impide continuar una ruta hasta accidentes con posibles fracturas, traumatismos o heridas, pasando por personas agotadas, episodios de vértigo o ansiedad y montañeros que quedan atrapados en terrenos de difícil acceso.

También evidencia la importancia de la coordinación entre los GREIM y las Unidades Aéreas de la Guardia Civil, especialmente en un territorio tan extenso y accidentado como el Pirineo oscense.

La intervención mediante helicóptero permite reducir considerablemente los tiempos de llegada hasta los afectados y facilita su evacuación cuando las características del terreno hacen prácticamente imposible una extracción convencional.

Sin embargo, cuando las condiciones de vuelo o las características del escenario no permiten utilizar el medio aéreo, los especialistas deben afrontar las aproximaciones y evacuaciones por tierra, incluso en terrenos abruptos y con grandes desniveles.

Preparación para intervenir donde otros no pueden llegar

El trabajo desarrollado durante estas tres jornadas constituye un nuevo ejemplo de la misión que desempeñan los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil.

Su cometido no consiste únicamente en localizar y evacuar a personas accidentadas. Los especialistas deben ser capaces de desplazarse por paredes, barrancos, neveros, canales, crestas y terrenos donde el acceso convencional resulta imposible, al mismo tiempo que prestan los primeros auxilios y determinan la forma más segura de evacuar a cada víctima.

Cada intervención requiere valorar las condiciones meteorológicas, la orografía, el estado de la persona accidentada y los medios disponibles.

En muchas ocasiones, además, el tiempo se convierte en un factor decisivo.

Una fractura, una caída o una lesión aparentemente leve puede agravarse rápidamente cuando la persona se encuentra a varias horas de marcha de un punto accesible.

Por ello, detrás de cada rescate existe una combinación de preparación técnica, experiencia, capacidad física, coordinación y conocimiento del terreno.

Durante el último fin de semana de agosto, los especialistas de la Guardia Civil volvieron a poner todas esas capacidades al servicio de los montañeros.

Trece avisos. Veinticinco personas auxiliadas. Tres jornadas. Y una misma misión: llegar hasta quienes necesitan ayuda y devolverlos a un lugar seguro.

Ese es el trabajo de los GREIM, una de las especialidades de la Guardia Civil cuya labor se desarrolla precisamente allí donde el terreno, la distancia y las condiciones hacen que llegar hasta una persona en peligro sea un desafío en sí mismo.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"