
La concesión del tercer grado penitenciario a Henri Parot, uno de los terroristas más sanguinarios de ETA y condenado por el asesinato de 39 personas, ha provocado una nueva reacción de las víctimas del terrorismo.
La Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) considera que la decisión del Gobierno Vasco confirma el avance de una política penitenciaria que, a su juicio, responde a la “hoja de ruta” que el Gobierno de Pedro Sánchez habría acordado con EH Bildu a cambio de su apoyo parlamentario.
La asociación ha reaccionado con dureza tras conocerse que el Ejecutivo vasco ha acordado la progresión de Parot al tercer grado. La decisión se apoya en el informe favorable de la Junta de Tratamiento de la prisión de Zubieta y todavía puede ser recurrida por la Fiscalía ante el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.
Para la AVT, sin embargo, el problema va mucho más allá de la situación penitenciaria concreta de un preso. La asociación sostiene que detrás de esta nueva progresión existe una evolución que las víctimas llevan años denunciando y que está llevando a numerosos presos de ETA hacia la semilibertad.
Parot, un nombre que sigue ligado al dolor de las víctimas
Henri Parot ingresó en prisión en 1990 después de ser detenido en Sevilla. El exdirigente etarra, integrante del comando itinerante Argala, fue condenado por 39 asesinatos y por atentados que dejaron más de 200 heridos. Entre los crímenes por los que fue condenado figura el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, cometido el 11 de diciembre de 1987, en el que fueron asesinadas once personas, entre ellas cinco niñas.
La magnitud de aquellos crímenes explica que la decisión haya tenido una repercusión especialmente dolorosa entre las víctimas. La AVT asegura que se ha puesto en contacto con víctimas de los atentados y que estas se han mostrado “resignadas, impotentes y abandonadas” ante una decisión que, aunque no les ha sorprendido, vuelve a causarles un profundo dolor.
La asociación recuerda que, para quienes sufrieron directamente aquellos atentados, Parot no representa simplemente un expediente penitenciario. Representa al hombre condenado por crímenes que destrozaron familias y dejaron heridas que, décadas después, continúan abiertas.
Y es precisamente ahí donde la AVT sitúa su principal crítica: en la necesidad de que cualquier evolución penitenciaria tenga también en cuenta el daño causado y la actitud del condenado ante sus propios crímenes.
Una progresión que llega después del artículo 100.2
La concesión del tercer grado no constituye el primer paso de Parot hacia un régimen más flexible. Desde el pasado año ya disfrutaba de una modalidad de semilibertad mediante la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que le permitía salir de prisión de lunes a viernes para realizar tareas de voluntariado y regresar posteriormente al centro penitenciario para dormir.
También disfrutó de un permiso penitenciario de seis días avalado por el juez de vigilancia de la Audiencia Nacional. En aquella decisión se tuvo en cuenta, entre otros elementos, una carta en la que Parot expresaba su rechazo a “todas las violencias” y afirmaba la necesidad de reconocer el sufrimiento causado durante su pertenencia a ETA y tratar de repararlo.
El Gobierno Vasco considera que ha existido una evolución favorable del interno, un buen uso de los permisos y otros elementos que permiten justificar el tercer grado. El expediente recoge además varios escritos de Parot en los que reconoce el daño causado y manifiesta su rechazo a la violencia.
La AVT discrepa de esa valoración y reclama que la gravedad de los delitos cometidos y la posición de las víctimas tengan un peso mucho mayor en este tipo de decisiones.
La cifra que preocupa a las víctimas
La organización aporta además sus propios datos para explicar por qué considera que el caso Parot forma parte de una tendencia más amplia.
Según el recuento de la AVT, desde que el Gobierno Vasco asumió las competencias penitenciarias se han concedido 124 progresiones al tercer grado a presos de ETA, 28 aplicaciones del artículo 100.2 y 62 libertades condicionales. La asociación señala que únicamente 32 presos de ETA permanecen ya en régimen ordinario.
Para la AVT, estas cifras no pueden analizarse de manera aislada. La asociación lleva años sosteniendo que los acercamientos a cárceles vascas, la aplicación del artículo 100.2, las progresiones de grado y las posteriores libertades forman parte de un proceso continuado que termina aproximando a los presos de ETA a la excarcelación.
En su documentación sobre política penitenciaria, la asociación sostiene que el artículo 100.2, concebido como una vía excepcional de flexibilización, se ha convertido en la práctica en una alternativa que permite a determinados presos salir de prisión durante buena parte del día.
La AVT reclama que actúe la Fiscalía
Ante la concesión del tercer grado a Parot, la Asociación Víctimas del Terrorismo ha reclamado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional que estudie “de manera inmediata” la decisión y valore presentar un recurso ante el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria.
La petición de la AVT no cuestiona que las decisiones penitenciarias deban ajustarse a la legalidad. Su reclamación se centra precisamente en que se examine si en este caso se cumplen todos los requisitos exigibles y si la progresión resulta adecuada teniendo en cuenta la trayectoria criminal del condenado.
La asociación considera, además, que la política penitenciaria no puede convertirse en una cuestión de intercambio político. En su comunicado, vincula la evolución de los presos de ETA con los acuerdos parlamentarios entre el Gobierno de Pedro Sánchez y EH Bildu y recupera unas declaraciones realizadas por Arnaldo Otegi en 2021 sobre el apoyo a los Presupuestos a cambio de avanzar en la situación de los presos.
Esa es una acusación política de la AVT, no un hecho judicialmente acreditado como tal. Pero refleja el profundo malestar de una asociación que lleva años reclamando que la política penitenciaria se mantenga al margen de cualquier negociación política.
Verdad, memoria, dignidad y justicia
El tercer grado de Henri Parot vuelve a colocar a las víctimas del terrorismo ante una situación que consideran difícil de aceptar: mientras antiguos miembros de ETA avanzan hacia regímenes de mayor libertad, muchas familias continúan reclamando respuestas sobre los asesinatos, el reconocimiento del daño y la colaboración necesaria para esclarecer los crímenes que todavía permanecen sin resolver.
La AVT insiste en que no pretende que los terroristas permanezcan en prisión “ni un día más” de lo que establezca la ley, pero tampoco “ni un día menos”. Esa reivindicación forma parte de su posición histórica sobre el cumplimiento efectivo de las condenas.
Ahora será la Fiscalía la que deberá estudiar la decisión y determinar si procede recurrirla.
Mientras tanto, para las víctimas, el nombre de Henri Parot vuelve a ocupar titulares. No por sus crímenes, que forman parte de una historia que España no debe olvidar, sino porque décadas después de aquellos asesinatos el hombre condenado por 39 muertes avanza un paso más hacia la libertad mientras las familias de quienes fueron asesinados siguen reclamando verdad, memoria, dignidad y justicia.







































































