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Un podio mundial más para una agente de la Guardia Civil: Elisabet Hernández, bronce con el equipo femenino de España en el Mundial Militar de Paracaidismo

La agente de la Guardia Civil formó parte del equipo femenino español que conquistó el tercer puesto en precisión por equipos y en formación en caída libre en Eslovaquia

Disciplina, técnica, precisión y espíritu de equipo. Cuatro conceptos que resumen la actuación de la delegación española en el 48º Campeonato Mundial Militar de Paracaidismo del CISM, celebrado del 14 al 23 de agosto en Lučenec, Eslovaquia, y que dejó al paracaidismo militar español nuevamente entre los mejores del mundo.

Entre las protagonistas de esta actuación se encuentra Elisabet Hernández Moreno, paracaidista de la Guardia Civil, integrante del equipo femenino español que compitió frente a algunas de las mejores especialistas militares del planeta.

La competición reunió a alrededor de 350 participantes procedentes de 32 países, en una de las grandes citas internacionales del deporte militar. Durante varios días, los participantes se enfrentaron a las exigentes disciplinas de precisión de aterrizaje, estilo y formación en caída libre, poniendo a prueba no solo sus capacidades individuales, sino también la coordinación y el trabajo en equipo.

Una guardia civil entre las mejores paracaidistas militares del mundo

La presencia de Elisabet Hernández adquiere especial relevancia por su condición de guardia civil integrada en el equipo nacional femenino español.

Los registros oficiales de la competición identifican a Hernández Moreno como integrante del equipo español, junto a Cándida Harding Ibáñez, María del Carmen Gómez Hurtado, María Soledad Agea Cuadrado y Eduardo Perruca Espinosa, dentro de las diferentes pruebas disputadas.

La participación de la Guardia Civil en esta disciplina no es anecdótica. El Instituto Armado cuenta con una tradición consolidada en el paracaidismo militar y sus representantes han compartido históricamente competición con los equipos de las Fuerzas Armadas españolas.

La presencia de Hernández supone, además, un ejemplo de la diversidad de especialidades deportivas de alto nivel que desarrollan los miembros de la Guardia Civil y de cómo la preparación, la constancia y la exigencia técnica pueden situar a un agente del Instituto Armado en la élite internacional.

Dos bronces para el equipo femenino español

La actuación española dejó dos resultados especialmente destacados.

El equipo femenino logró el tercer puesto en formación en caída libre, una disciplina en la que las integrantes deben ejecutar figuras coordinadas durante el descenso, demostrando una extraordinaria capacidad de sincronización y dominio del cuerpo en caída libre.

La clasificación final situó a Corea del Sur en primera posición, Brasil en segunda y España en tercera, con 92, 76 y 34 puntos respectivamente.

El resultado tiene especial valor porque la formación en caída libre exige que cada integrante ejecute su movimiento con una precisión milimétrica y mantenga una coordinación absoluta con el resto del equipo.

Especialmente relevante es además que España terminó tercera en la precisión de aterrizaje femenina por equipos, por detrás de China e Italia, y tercera en formación en caída libre femenina

En el aire, cualquier pequeño error de posición, velocidad o distancia puede comprometer la figura completa.

La precisión de aterrizaje, otro podio para España

España también se situó en el podio en la precisión de aterrizaje por equipos, otra de las disciplinas más exigentes del campeonato.

En esta modalidad, los paracaidistas deben conseguir que su aterrizaje se produzca sobre una zona de precisión extremadamente reducida, convirtiendo cada salto en una prueba de concentración, control y capacidad para tomar decisiones en los últimos metros del descenso.

El equipo español femenino llegó a la jornada final entre las selecciones destacadas de la competición. La clasificación de precisión fue una de las pruebas que mantuvo la emoción hasta los últimos saltos, debido a la igualdad existente entre varias de las delegaciones participantes.

La actuación española terminó consolidando otro tercer puesto mundial, sumando un nuevo éxito al palmarés del paracaidismo militar nacional.

Cándida Harding, plata individual

A la actuación colectiva se añadió el destacado resultado individual de la Cabo Primero Cándida Harding Ibáñez, que logró una medalla de plata en la clasificación individual absoluta, según los datos facilitados sobre la participación española.

Harding ya llegaba a la cita mundialista como una de las especialistas españolas de referencia. Los registros oficiales de la competición la sitúan como integrante del equipo femenino español y muestran su participación en las pruebas de precisión y formación.

En la clasificación individual de precisión, Harding terminó además entre las primeras posiciones, con un resultado de 18 centímetros, según la tabla oficial de resultados, que la situó en la quinta posición de esa prueba concreta.

El resultado de la Cabo Primero confirma el elevado nivel alcanzado por las representantes españolas en una competición en la que cada centímetro puede separar a una medallista de una posición fuera del podio.

Un campeonato de máxima exigencia

El Mundial Militar de Paracaidismo del CISM constituye una de las competiciones más exigentes del calendario deportivo militar internacional.

En Lučenec participaron delegaciones de más de una treintena de países, con especialistas que tuvieron que enfrentarse durante varios días a condiciones de competición que exigían precisión, concentración, resistencia, técnica y coordinación.

El programa incluyó:

  • Precisión de aterrizaje individual y por equipos.
  • Formación en caída libre de cuatro componentes.
  • Estilo individual.
  • Diferentes clasificaciones por categorías y equipos.

La competición comenzó con las sesiones de entrenamiento y los primeros saltos el 16 de agosto y fue avanzando progresivamente hasta las jornadas decisivas del 21 y 22, cuando se resolvieron las últimas clasificaciones y los desempates de precisión.

El propio Consejo Internacional del Deporte Militar destacó durante el campeonato los valores de precisión, disciplina, concentración, trabajo en equipo y determinación, principios que forman parte de la filosofía del CISM bajo su lema Friendship Through Sport.

El sello de la Guardia Civil en el cielo

La participación de Elisabet Hernández representa también la presencia de la Guardia Civil en una modalidad deportiva estrechamente vinculada a las capacidades militares.

El paracaidismo exige una preparación física y psicológica extraordinaria. El deportista debe dominar el material, conocer perfectamente los procedimientos, controlar su posición durante la caída y ejecutar con precisión las maniobras previstas.

En el caso de la formación en caída libre, además, todo ello debe realizarse conjuntamente con otros compañeros, donde la confianza mutua y la coordinación resultan esenciales.

No hay margen para la improvisación.

Cada salto es el resultado de horas de entrenamiento, preparación y repetición de procedimientos.

Una tradición española que continúa

El éxito obtenido en Eslovaquia se suma a una larga trayectoria del paracaidismo militar español en las competiciones internacionales.

La Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio (PAPEA), creada en 1978, ha construido durante décadas un destacado palmarés internacional en pruebas de precisión y formaciones en caída libre.

España ha conseguido históricamente podios en campeonatos mundiales y competiciones CISM, consolidando una tradición que ahora continúa con una nueva generación de especialistas.

En esta ocasión, una guardia civil vuelve a formar parte de esa historia.

El orgullo de representar a España

El resultado obtenido en Eslovaquia trasciende las medallas.

Detrás de cada salto hay entrenamiento, sacrificio, concentración y una enorme responsabilidad: representar a España y a las Fuerzas Armadas y cuerpos policiales españoles en una competición en la que participan algunos de los mejores paracaidistas militares del mundo.

Para Elisabet Hernández, el tercer puesto mundial conseguido junto al equipo femenino español supone un reconocimiento a ese esfuerzo y una muestra del nivel alcanzado por la representante de la Guardia Civil.

Y para el conjunto de la delegación española, los resultados conseguidos en Lučenec dejan un mensaje claro: España continúa estando entre las grandes potencias del paracaidismo militar internacional.

Desde Tribuna Benemérita queremos poner especialmente en valor el nombre de Elisabet Hernández, una agente de la Guardia Civil que, además de cumplir con su servicio, ha llevado los colores de España hasta el podio mundial y a sus compañeras en esta competición, Cándida Harding Ibáñez de la Escuela Militar de Paracaidismo, María del Carmen Gómez Hurtado PAPEA, con procedencia del EZAPAC (Escuadrón de Zapadores Paracaidistas) y a María Soledad Agea Cuadrado de la EADA (Escuadrilla de Apoyo al Despliegue Aéreo).

Disciplina. Técnica. Precisión. Compañerismo. Y sobre todo el orgullo de representar a España en lo más alto.

Un salto tras otro, también desde el cielo, la Guardia Civil vuelve a demostrar que sus agentes están preparados para llegar tan lejos como se propongan.

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"