
En una operación coordinada y de alto perfil sanitario, la Guardia Civil ha jugado un papel central tanto en la fase marítima como terrestre del arribo del crucero MV Hondius al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife.
El buque, de bandera neerlandesa, llegó afectado por un brote de hantavirus que ha causado al menos tres muertes y ha mantenido en vilo a las autoridades sanitarias internacionales.
La escolta marítima: control y vigilancia en aguas españolas
Por orden del Gobierno español, el MV Hondius fue escoltado en el tramo final de su travesía hacia Granadilla por el mayor buque de Salvamento Marítimo de España, el ‘Heroínas de Salvora’, y por dos patrulleras del Servicio Marítimo de la Guardia Civil: la ‘Río Jándula’ y la ‘Río Ara’.
Estas embarcaciones acompañaron al crucero durante la aproximación al puerto tinerfeño, garantizando la seguridad, el cumplimiento de las medidas de aislamiento y la vigilancia del perímetro establecido (de una milla náutica alrededor del buque). La ‘Río Ara’ se incorporó al dispositivo cuando el Hondius ya se encontraba próximo a Granadilla.
Tanto la ‘Río Jándula’ (modelo M-50, con base habitual en Tenerife) como la ‘Río Ara’ están diseñadas específicamente para la vigilancia de aguas territoriales españolas. Ambas disponen de tecnología avanzada que incluye: Sistemas GPS de precisión, comunicaciones vía satélite, sonar, equipos de visión nocturna por infrarrojos...
Esta escolta permitió un control estricto de la navegación, evitando cualquier aproximación no autorizada y facilitando la coordinación con las autoridades sanitarias y portuarias. El crucero fondeó en el interior del puerto sin atracar directamente en el muelle, manteniendo el aislamiento.
El dispositivo en tierra: un operativo de alto riesgo con rigor sanitario
Una vez en puerto, la Guardia Civil desplegó un amplio dispositivo terrestre que involucró a alrededor de 360 efectivos, incluyendo especialistas NRBQ (Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico), el Grupo de Respuesta Especial (GRS), unidades de seguridad ciudadana, medios aéreos (con helicópteros sobrevolando la zona) y patrulleras.
Agentes equipados con trajes EPI (Equipos de Protección Individual) custodiaron el perímetro, supervisaron el desembarco y garantizaron que no hubiera contacto con la población local ni trabajadores portuarios ordinarios. Solo Guardia Civil y Sanidad Exterior operaron a pie de muelle.
Los pasajeros (alrededor de 140-150 personas, en su mayoría asintomáticas) fueron trasladados en autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME), con separación profiláctica, directamente al aeropuerto de Tenerife Sur. Estos traslados contaron con escolta de vehículos de la Guardia Civil. Los primeros en ser evacuados fueron los nacionales españoles, seguidos de otros grupos con destino a sus países de origen mediante vuelos especiales.
El operativo se desarrolló con precisión milimétrica: carpas de recepción, protocolos de cribado médico a bordo y en tierra, y un fuerte perímetro de seguridad. Imágenes difundidas por la propia Guardia Civil muestran la profesionalidad del despliegue, desde la aproximación marítima hasta los traslados terrestres.
Traslado de los pasajeros españoles al Hospital Gómez Ulla de Madrid
Los 14 españoles (13 pasajeros y 1 tripulante) fueron los primeros en desembarcar. Tras evaluación médica a bordo y en tierra, subieron a autobuses de la UME que partieron escoltados por la Guardia Civil hacia el aeropuerto de Tenerife Sur en un trayecto de unos diez minutos. Allí embarcaron en un avión militar del Ejército del Aire con destino a la base de Torrejón de Ardoz.
En Madrid, el dispositivo continuó con rigor. Los cruceristas españoles fueron trasladados desde Torrejón al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla en autobuses escoltados por la Guardia Civil y la Policía Nacional. Llegaron al centro hospitalario alrededor de las 16:30 horas para iniciar la cuarentena en su Unidad de Aislamiento de Alto Nivel, donde permanecerán bajo observación médica según los protocolos establecidos.
Este traslado aéreo y terrestre se realizó con separación profiláctica, equipos de protección y un fuerte perímetro de seguridad, minimizando cualquier riesgo de contacto con la población.
Un papel ejemplar en una crisis sanitaria
La participación de la Guardia Civil en este dispositivo subraya su versatilidad: desde la proyección naval con sus patrulleras hasta el control terrestre y la protección en entornos de riesgo biológico.
En un contexto de preocupación vecinal en Granadilla y Tenerife, el Cuerpo ha contribuido a transmitir serenidad y eficacia, minimizando cualquier riesgo para la población mientras se gestionaba la repatriación ordenada de los ocupantes del Hondius.
Esta operación conjunta entre Guardia Civil, junto a Salvamento Marítimo, UME, Sanidad Exterior y autoridades canarias, ejemplifica la capacidad de respuesta de la Institución ante emergencias internacionales de salud pública.












































































