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El Ministerio del Interior licitó el contrato a finales del pasado año por nueve millones de euros para esta embarcación multipropósito de 42 metros de eslora

La Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil ha declarado desierto el ambicioso concurso público destinado a la construcción y suministro de un nuevo buque de altura multipropósito para el Servicio Marítimo (SEMAR).

El contrato, que partía con un valor estimado y un presupuesto base de licitación de nueve millones de euros (impuestos no incluidos), tenía como objetivo principal dotar a la Benemérita de una plataforma naval de nueva generación capacitada para la lucha contra la inmigración ilegal y el narcotráfico.

La resolución oficial constata el fracaso del procedimiento: no se recibió ninguna oferta por parte de la industria naval, ni de grandes astilleros ni de pequeñas y medianas empresas. El plazo de presentación de propuestas, que se tramitó de forma ordinaria bajo un procedimiento abierto, había expirado el pasado 5 de marzo.

Este inesperado vacío en las candidaturas supone un obstáculo en el proceso de renovación progresiva del Semar, que actualmente cuenta con parte de sus buques de altura próximos al fin de su ciclo de vida útil. La licitación fallida buscaba precisamente adquirir una embarcación con una vida de servicio garantizada no inferior a 25 años y un alto grado de operatividad constante.

Un pliego de prescripciones técnicas altamente exigente

El análisis de las especificaciones requeridas por el Instituto Armado ayuda a dimensionar la complejidad tecnológica que se demandaba por los nueve millones de euros presupuestados, lo que podría explicar la ausencia de postores en el sector. El pliego de prescripciones técnicas dibujaba un buque monocasco de construcción robusta en aluminio, con una eslora de entre 40 y 42 metros y una manga de entre 7,5 y 9 metros.

Una de las principales exigencias operativas era la velocidad, un factor crítico y una "necesidad táctica" para interceptar las rápidas planeadoras que habitualmente utiliza el crimen organizado. El buque debía ser capaz de superar los 30 nudos de velocidad máxima en pruebas oficiales y mantener una velocidad de crucero nunca inferior a los 20 nudos.

Además, para optimizar el consumo y potenciar las misiones de vigilancia encubierta, la Guardia Civil exigía una planta propulsora híbrida. Este sistema debía incluir un modo de "patrulla silenciosa" puramente eléctrico que permitiera al navío desplazarse a 11 nudos sin encender los motores diésel principales. A nivel de resistencia, el buque tenía que garantizar su operatividad en condiciones climáticas extremas, soportando un estado de la mar equivalente a vientos de fuerza 10 en la escala de Beaufort. Para lograr esta estabilidad, se requería la instalación de un sofisticado giróscopo estabilizador capaz de mantener firme la embarcación incluso cuando estuviera parada a flote.

El diseño interior y la capacidad táctica también eran rigurosos. Se estipulaba una autonomía de al menos 1.100 millas náuticas y capacidad para permanecer diez días seguidos en la mar, requiriendo tanques de combustible de 25.000 litros. La nave debía alojar cómodamente a una dotación de diez personas, ampliable a 16 para integrar equipos de intervención especializados, manteniendo el ruido en los camarotes por debajo de los 65 decibelios a plena potencia.

En el plano estrictamente policial y de salvamento, el diseño exigía una rampa en popa para desplegar rápidamente una embarcación auxiliar de 11 a 12 metros equipada con 500 CV de propulsión, capaz de volar sobre el agua a 58 nudos para persecuciones directas. Asimismo, el barco debía contar con zonas SAR (búsqueda y rescate) para el embarque de náufragos a ras de agua, un halador hidráulico en cubierta para la recuperación de fardos de droga o redes de pesca ilegal, y un punto reforzado en la proa para anclar una ametralladora pesada de 12.70 mm.

 El futuro de la modernización costera

El Servicio Marítimo se erige hoy como un pilar fundamental de la seguridad en las fronteras exteriores de la Unión Europea. Compuesto por casi 150 unidades navales, sus efectivos no solo patrullan el litoral español, sino que mantienen despliegues estratégicos y permanentes en países de África Occidental como Senegal, Mauritania y Gambia para atajar las mafias migratorias en origen.

Tras este concurso desierto, el Ministerio del Interior deberá reevaluar su estrategia de licitación. Legalmente, la resolución deja abierta la vía de los recursos, ya sea un recurso de reposición ante la Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil, un recurso ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, o la vía contencioso-administrativa. Sin embargo, al no haber licitadores perjudicados, el escenario más probable a corto plazo es que la Administración se vea obligada a revisar al alza el presupuesto base o a flexibilizar las exigencias técnicas.

INFODEFENSA

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"