
PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL ILMO. SR. CORONEL D. JESÚS NARCISO NÚÑEZ CALVO, JEFE DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE CÁDIZ, CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE LOS ACTOS OFICIALES DE LA EXCELSA PATRONA DEL BENEMÉRITO CUERPO, LA VIRGEN DEL PILAR.
Excelentísimas e ilustrísimas autoridades, civiles y militares, representantes del Cuerpo Consular, oficiales, suboficiales, cabos y guardias civiles, señoras y señores:
Sean mis primeras palabras para agradecer la presencia de todos y cada uno de ustedes por acompañarnos en la celebración de los actos institucionales en honor de nuestra Excelsa Patrona, la Virgen del Pilar.
Como bien saben su festividad es mañana 12 de octubre, pero al existir en esta provincia dos Comandancias, la nuestra y la de Algeciras con su Campo de Gibraltar, que tuve también el honor de mandar cuatro años y medio, nos alternamos en su celebración.
En esta ocasión, donde por fin podemos celebrar sin mascarilla, la conmemoración de tan emotiva efeméride tiene un componente especial y personal que quiero compartir con todos ustedes. Se trata de mi última Patrona no solo como Jefe de la Comandancia de Cádiz sino también en servicio activo, ya que cuando se celebre la próxima habré pasado a la situación de Reserva por haber cumplido la edad reglamentaria.
Habré puesto fin a más de 42 años de servicio activo a España, 25 de ellos en la provincia de Cádiz cumplidos en todos los empleos de teniente a coronel. El resto, además de los periodos de formación en la Academia General Militar de Zaragoza y la Academia de Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez, fue en las provincias de Guipúzcoa, Madrid, Santa Cruz de Tenerife y la hoy Ciudad Autónoma de Melilla, así como en misiones internacionales de Cooperación Policial en Venezuela, Nicaragua y Guatemala, y de Mantenimiento de la Paz con nuestro Ejército, en Bosnia Herzegovina, Irak y Líbano.
Es por lo tanto, la última vez que tengo la oportunidad de dirigirme a la Sociedad gaditana en un acto como éste, donde están todos sus representantes, y solo tengo palabras y sentimientos de gratitud para todos ustedes y para toda la provincia.
Dicho lo anterior quiero dirigirme seguidamente a los Guardias Civiles, tanto a los que hoy nos acompañan en formación o fuera de ella, como a los que están prestando servicio o se encuentran disfrutando de un merecido descanso.
Quiero deciros que como vuestro Coronel me siento muy orgulloso de quienes integráis esta Comandancia, de vuestro compromiso, entrega y servicio diario. La Sociedad gaditana tiene mucha suerte de tener los hombres y las mujeres que sirven en esta Comandancia. Siempre Benemérita y siempre pronóstico feliz para la persona afligida, siendo el Honor su principal divisa.
Hoy, que nos acompaña el VI Duque de Ahumada y su nieto, el XII Marqués de las Amarillas, a quienes agradezco expresamente su presencia, constituyendo un privilegio para nosotros. Quiero deciros a los Guardias Civiles que su antepasado, el II Duque de Ahumada y V Marqués de Las Amarillas, nuestro organizador y primer Inspector General, fue el primero que democratizó el concepto castrense del Honor.
Hasta entonces el Honor era solo privilegio de Generales, Jefes y Oficiales, pues solo ellos podían ponerlo en valor, o bien, con una actuación o conducta deshonrosa podían mancillarlo.
Pero fue precisamente su antepasado, el que dispuso en el artículo primero de nuestro código deontológico, la “Cartilla del Guardia Civil”, aprobada por real orden del Ministerio de la Guerra, de 20 de diciembre de 1845, que el honor fuera la principal divisa del Guardia Civil, sin distinción de empleo ni de antigüedad, desde el último guardia civil recién ingresado hasta el propio Inspector General.
Nunca antes esto había sucedido en la historia de la Milicia, pasando de ser el Honor patrimonio de unos pocos, a ser patrimonio de todos los que integraban nuestro benemérito Instituto.
Era muy importante que para que este ilusionante proyecto de Cuerpo, de naturaleza militar y función policial, terminase siendo un ser grande, eficaz y de robusta vida, tal y como escribiría más de medio siglo después, el insigne escritor Benito Pérez Galdós, hasta el más humilde y más moderno Guardia Civil tenía que sentirse, con su conducta, con su ejemplo y con su servicio, depositario, no solo del propio honor sino del de toda la Institución.
La eficacia y la robusta vida son más que manifiestos pues ahí están esos más de 178 años de servicio ininterrumpido a España que nos convierten en el Cuerpo de Seguridad del Estado más antiguo, pero sí que quiero explicar por qué somos grandes.
Hace un mes tuve el privilegio de decírselo durante una conferencia sobre los orígenes y valores de nuestro benemérito Instituto a casi tres centenares de caballeros y damas alféreces cadetes de la Academia de Oficiales de la Guardia Civiles, que están predestinados a ser los líderes del Cuerpo dentro de tres décadas.
La Guardia Civil es grande porque sus Guardias Civiles, los que ostentan el empleo más humilde del escalafón, son grandes. Los mandos, en nuestros diferentes empleos, tenemos la responsabilidad de dirigir, vigilar e impulsar el servicio así como representar institucionalmente la Institución, pero los que lo hacen de verdad grande son los Guardias que están en las calles, en los campos, en las carreteras, en las costas, en las fronteras, en la mar, etc., asumiendo riesgos y fatigas, velando por el Orden y la Ley, siendo pronóstico feliz para el afligido y prestando auxilio benemérito. Y lo hacen teniendo el Honor como principal divisa pues saben que una vez perdido no se recobra jamás.
El cumplimiento de ese deber puede conllevar en ocasiones el sacrificio de la propia vida, tal y como sucedió el 30 de mayo de 2019 al Guardia Fermín Cabezas González, destinado en el Destacamento de Algeciras, perteneciente al Subsector de Tráfico de Cádiz; y el 29 de mayo de 2021 al Guardia Agustín Cárdenas Giraldo, destinado en el Puesto Principal de Jerez de la Frontera. Ni a ellos ni a ninguno de los que les precedieron, jamás les olvidaremos al igual que no olvidamos ni olvidaremos a sus familias.
Hoy hemos entregado a Ana, la credencial de Cruz de la Orden del Méríto de la Guardia Civil, con distintivo Rojo que le fue concedida a título póstumo a Agustín y cuya condecoración le fue entregada por nuestra Directora General en la capilla ardiente. Ana, tienes todo nuestro cariño y afecto. No estás sola.
Por supuesto, también quiero tener un especial y emotivo recuerdo para nuestros Guardias Civiles que resultaron víctimas del terrorismo, tanto para los que fueron asesinados como para aquellos que padecieron y siguen padeciendo las secuelas de los atentados que sufrieron.
Continuamos siendo punta de lanza y azote de las organizaciones de narcotráfico que utilizan nuestras costas para alijar sus cargamentos de hachís procedentes del norte de África, siendo la Comandancia de Cádiz junto a la Comandancia hermana de Algeciras la que más cantidad de droga aprehende de toda España.
En los últimos años hemos contado con una Unidad excepcional, el OCON-SUR, tratándose de una Unidad de Élite en la que han estado comisionados un importante número de hombres y mujeres de esta Comandancia, cuyos éxitos y logros, desarticulando infinidad de redes de narcotráfico, han sido relatados una y otra vez por la prensa.
Ahora ha llegado el momento de que todo el conocimiento y experiencia adquirida por esos guardias civiles gaditanos sea aprovechado para fortalecer la eficacia de las unidades antidroga de esta Comandancia que pronto verá incrementadas de forma permanente sus plantillas.
Soy consciente de que la evolución del OCON-SUR, integrado por personal de diferentes unidades en comisión de servicio, para propiciar la creación de nuevos Equipos que luchen contra la Delincuencia Organizada y Antidroga, ha suscitado cierta polémica que no se ajusta a la realidad.
La lucha contra el narcotráfico no va a disminuir ni se va a ver perjudicada por ello. Al contrario, con la decisión tomada por la cadena de Mando, se va a conseguir que lo que eran estructuras temporales de lucha contra el narcotráfico sean permanentes, dando a sus componentes una estabilidad profesional y personal que antes no tenían, pudiéndose seleccionar ahora para engrosarlas a los hombres y mujeres que más brillantemente se han destacado en dicha lucha sin cuartel.
Estoy plenamente convencido de que las lecciones aprendidas estos años serán de gran utilidad para seguir poniendo a disposición judicial a los narcotraficantes y continuando con eficacia la desarticulación de sus redes criminales.
Y hablo con la autoridad moral que me da haber sido el Coronel Jefe de la Comandancia de Algeciras cuando se creó el OCON-SUR y ser actualmente el jefe de esta Comandancia de Cádiz, es decir, las dos Comandancias que más hombres y mujeres han proporcionado en estos cuatro años a dicha Unidad y que mayor número de detenciones y aprehensiones de droga ha hecho.
Por lo tanto, mi profundo reconocimiento por ello y mi sincera satisfacción por tener ya prestando servicio a una parte de sus efectivos en las unidades antidroga de esta Comandancia. Ese camino ya se ha iniciado y hay que continuarlo hasta dimensionarlas adecuadamente.
Por otra parte, aunque me consta que ya se está trabajando en ello, siguen siendo asignaturas pendientes, el reproche penal de la tenencia y transporte de grandes cantidades de combustible llevado a cabo por las redes logísticas de suministro de las embarcaciones de alta velocidad utilizadas por el narcotráfico; los depósitos de vehículos y embarcaciones intervenidas por su vinculación con el narcotráfico, así como un mayor reproche penal contra las plantaciones de marihuana, cuestiones que son demandadas también por la Fiscalía y numerosos sectores de la Sociedad así como los colectivos antidroga y las asociaciones profesionales de la Guardia Civil.
Respecto a estas últimas quiero aprovechar para agradecer su leal colaboración en beneficio del servicio y de los componentes de esta Comandancia. Ha de ponerse en valor la labor que hacen las Asociaciones Profesionales de la Guardia
Civil.
En este capítulo de agradecimientos que inicio, es igualmente de obligada justicia reconocer la magnífica colaboración que nos vienen prestando en el ejercicio de nuestras misiones, los compañeros de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional, de la Unidad Adscrita de la Junta de Andalucía, de las Policías Locales así como de Vigilancia Aduanera y de Instituciones Penitenciarias, sin olvidar a los que integran la Seguridad Privada.
Tampoco puedo olvidarme de quienes forman parte de Salvamento Marítimo y la Cruz Roja así como de las demás instituciones públicas y privadas que prestan su apoyo con ocasión de la llegada de inmigrantes irregulares a nuestras costas. Seguiremos persiguiendo sin descanso a las redes de tráfico ilegal de seres humanos y continuaremos poniendo en valor nuestro espíritu benemérito, contribuyendo a salvar sus vidas y prestarles el auxilio necesario pues nunca hay que olvidar que son las primeras víctimas de dichas organizaciones criminales.
Igualmente quiero hacer mención expresa de nuestro firme compromiso por seguir persiguiendo a esa despreciable lacra social y delictiva que es la violencia de género y quienes la ejercen cobardemente contra los colectivos más vulnerables.
Todo ello siempre bajo el impulso y directrices del Ministerio Fiscal así como bajo las órdenes de las autoridades judiciales a quienes hoy, representadas por sus máximos responsables en la provincia, quiero agradecer expresamente, no solo su presencia sino también su extraordinaria y meritoria labor, no siempre entendida ni reconocida.
Respecto a las condecoraciones que acabamos de imponer, mi más sincera felicitación. Y como siempre repito en estos actos, en unos pocos se premian los méritos de muchos. Enhorabuena a los recompensados, que hoy han visto públicamente reconocidos sus méritos, así como a sus familias sin cuyo ánimo, apoyo, comprensión y sacrificio, no hubiera sido posible.
A quienes no formáis parte de la Guardia Civil, incluido el oficial de la Armada que hoy no ha podido estar presente para ser condecorado por encontrarse en Bruselas, deciros que se ha querido recompensar vuestra extraordinaria y sobresaliente colaboración con nuestro Cuerpo.
A los que sois Guardias Civiles, sentiros orgullosos de vuestra abnegación, constancia, esfuerzo y sacrificio que habéis acreditado tan sobresalientemente. Que dichas condecoraciones os sirvan de estímulo en vuestro quehacer diario pero nunca olvidéis que siempre, siempre, siempre, vuestra mayor satisfacción debe ser la del deber cumplido.
Quiero aprovechar también para expresar nuestro más sincero agradecimiento y reconocimiento a todos los Guardias Civiles que han pasado a la situación de Reserva o Retiro. Como siempre digo, sois nuestro mejor ejemplo a imitar.
Hoy hemos entregado, en una nueva edición, el Premio “AMIGO DE LA GUARDIA CIVIL GADITANA” a la Flota como agradecimiento y reconocimiento de todo lo que la Armada ha hecho y sigue haciendo en Cádiz por la Guardia Civil, por acoger nuestro Destacamento de Helicópteros en la Base Naval de Rota, por acoger nuestras embarcaciones del Servicio Marítimo en la Base Naval de Puntales y por los innumerables apoyos que constantemente recibimos. Almirante, en esta Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz se quiere y mucho a nuestra Armada, de la que nos sentimos muy orgullosos.
Hoy también se ha procedido a entregar, por primera vez, un premio muy especial y muy merecido, gracias a la generosidad de la Asociación de Amigos del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, HABECU. Carmen te puedo asegurar que ese legítimo orgullo que sienten tus padres por esa media de 9’98 a lo largo de los cuatro años que has cursado la Educación Secundaria Obligatoria, lo sentimos todos los Guardias Civiles de esta Comandancia. Eres todo un ejemplo.
Hablando de Premios muy merecidos aprovecho para felicitar públicamente, en la persona de su Delegado Especial, al Consorcio de la Zona Franca de Cádiz, que mañana recogerá en Sevilla, el Premio anual “Tricornio de Gala” que ha sido concedido por la Jefatura de la Zona de la Guardia Civil de Andalucía a propuesta de esta Comandancia, compitiendo con las candidaturas presentadas por las otras ocho Comandancias andaluzas.
No puedo concluir estas palabras sin mostrar mi sincera gratitud a la prensa que hoy nos acompaña y está cubriendo este emotivo acto, por informar a la opinión pública de la meritoria labor que realizan día a día, noche a noche, los hombres y mujeres de esta Comandancia.
Concluyo invocando, como es tradicional en nuestro benemérito Instituto, la protección de nuestra Excelsa Patrona, la Virgen del Pilar, tanto para todos los miembros de esta Comandancia y sus familias, como de todos ustedes que con su sincero afecto nos acompañan.
Muchas gracias.











































































