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alocucion teniente coronel palencia

El jefe de la Comandancia destacó que cerca de 700 hombres y mujeres trabajan a diario para garantizar el Estado de Derecho, puso en valor los datos de criminalidad de la provincia y reconoció que los éxitos del Cuerpo son consecuencia directa del trabajo de sus guardias civiles.

La celebración de la festividad de la Virgen del Pilar, Patrona de la Guardia Civil, volvió a ser una ocasión para reconocer el trabajo de quienes prestan servicio en la provincia de Palencia. Durante su intervención, el teniente coronel jefe de la Comandancia situó a las personas en el centro de su discurso y defendió una idea que atraviesa toda la trayectoria del Instituto Armado: detrás de cada resultado, de cada operación y de cada servicio, están los guardias civiles que cumplen diariamente con su deber.

Con un tono cercano, sin renunciar a la solemnidad de la jornada, el jefe de la Comandancia quiso poner en valor el trabajo de los cerca de 700 hombres y mujeres que, según señaló, velan a diario por el Estado de Derecho, al que definió como el fundamento necesario para una convivencia ordenada.

Su intervención también sirvió para reconocer la confianza que la sociedad mantiene en la Guardia Civil después de 182 años ininterrumpidos de servicio, así como para agradecer la colaboración de las autoridades, las instituciones y las familias que acompañan a los agentes.

Una criminalidad por debajo de las medias autonómica y nacional

Uno de los datos destacados durante el discurso fue el índice de criminalidad registrado en la demarcación de la Guardia Civil en Palencia. El teniente coronel cifró este indicador en un 3,5 %, equivalente, según explicó, a 35 infracciones penales por cada mil habitantes.

El responsable de la Comandancia reconoció que cualquier cifra de criminalidad debe preocupar a quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad. «A nosotros nos parece siempre mucho», afirmó al referirse a las infracciones penales, antes de contextualizar el dato provincial: el índice se sitúa medio punto por debajo de la media autonómica y un punto y medio por debajo de la media del conjunto del Estado.

Más allá de la comparación estadística, el mensaje fue claro: cada infracción importa y la seguridad no puede medirse únicamente mediante porcentajes. Los resultados adquieren su verdadero significado cuando se traducen en una mejor protección de los ciudadanos y en unas condiciones de convivencia que permitan desarrollar la vida cotidiana con tranquilidad.

El teniente coronel atribuyó estos resultados a varios factores. Entre ellos, destacó la forma de ser de los palentinos, a quienes describió como personas responsables, firmes en sus convicciones y moderadas en las formas, en una referencia a la identidad y las características de la sociedad castellana y leonesa.

Medios modernos para afrontar una delincuencia cada vez más compleja

El discurso también puso de relieve la importancia de disponer de medios adecuados para hacer frente a las nuevas modalidades delictivas. El jefe de la Comandancia recordó que la Guardia Civil cuenta hoy con recursos que permiten abordar investigaciones de gran complejidad, aunque señaló que las necesidades materiales siguen existiendo y que los delincuentes, en muchas ocasiones, disponen de medios avanzados o actúan sin los límites morales que deberían frenar sus acciones.

Como ejemplo, mencionó la operación JECAY, en la que personal de la Comandancia de Palencia participó en una investigación relacionada con criptoactivos que permitió recuperar y devolver a ciudadanos palentinos miles de euros que habían sido estafados.

El teniente coronel subrayó la dificultad de trabajar en investigaciones de este tipo, especialmente cuando aparecen paraísos fiscales y jurisdicciones opacas que complican el seguimiento del dinero y la identificación de los responsables.

La operación, explicó, no habría sido posible sin determinados medios de los que dispone actualmente la Guardia Civil en Palencia. La referencia sirvió para reconocer el avance experimentado en recursos y capacidades, pero también para recordar que la modernización debe continuar si se pretende responder eficazmente a las nuevas amenazas.

Desde su experiencia profesional, el mando contrapuso estos medios actuales con etapas anteriores, cuando algunos agentes patrullaban en vehículos Renault 4, recorrían a pie los arcenes de las carreteras o incluso tenían que costearse parte de sus uniformes. Una comparación que reflejó tanto la evolución de los recursos disponibles como el valor que adquieren cuando se conocen las condiciones en las que trabajaron generaciones anteriores.

«Lo más importante» son los guardias civiles

Sin embargo, el momento central del discurso llegó cuando el teniente coronel señaló qué considera el elemento decisivo para el funcionamiento de la Comandancia.

«No es un secreto. Son los guardias, los guardias civiles», afirmó.

A partir de esa idea, dedicó palabras de reconocimiento a los hombres y mujeres que integran la unidad, desde sus colaboradores más cercanos hasta los guardias alumnos que se encuentran actualmente destinados en la Comandancia. Destacó su responsabilidad, valentía y disposición para ir más allá de lo estrictamente exigible, aportando el esfuerzo necesario para cumplir con las misiones encomendadas.

El jefe de la Comandancia quiso dejar claro que los resultados positivos no son fruto de una sola persona ni de una decisión aislada, sino de un trabajo colectivo sostenido en el tiempo. Por eso, atribuyó expresamente los éxitos al esfuerzo de sus subordinados y asumió para sí la responsabilidad cuando se producen errores o deméritos.

«Los éxitos son consecuencia directa de su trabajo», manifestó, antes de recordar que su experiencia como guardia veterano le permite reconocer dónde reside lo verdaderamente importante.

El mensaje encierra una forma de entender el mando basada en el reconocimiento del trabajo de los subordinados y en la asunción de responsabilidades. Una manera de ejercer la jefatura en la que los resultados pertenecen al equipo, mientras que los errores no deben utilizarse para eludir la responsabilidad de quien dirige.

En una celebración que reúne a quienes se encuentran en activo con sus familias y compañeros, estas palabras adquieren un significado especial. La Guardia Civil no se sostiene únicamente sobre sus medios, su organización o su despliegue territorial. Su capacidad para cumplir la misión depende, ante todo, de la profesionalidad, la preparación y el compromiso de las personas que visten el uniforme.

La cooperación institucional, una garantía para el servicio

El teniente coronel también dedicó una parte de su intervención a agradecer la colaboración que mantiene la Guardia Civil con las distintas administraciones e instituciones de la provincia.

Reconoció la disposición del subdelegado del Gobierno para facilitar el cumplimiento de las misiones que la ley encomienda al Cuerpo y agradeció el apoyo de la Diputación Provincial, personificado en su presidenta. También destacó la relación con las autoridades judiciales y fiscales, recordando una expresión del fiscal jefe: «Remamos en el mismo barco».

La referencia resume la importancia de la cooperación entre quienes tienen responsabilidades distintas, pero comparten un objetivo común: garantizar el cumplimiento de la ley, proteger los derechos de los ciudadanos y contribuir al buen funcionamiento de las instituciones.

Los alcaldes de la provincia recibieron igualmente un reconocimiento por su dedicación constante a los municipios y por su colaboración, en la medida de sus posibilidades, con los puestos de la Guardia Civil que prestan servicio en sus respectivas demarcaciones.

Esta coordinación resulta especialmente relevante en una provincia en la que la relación entre los ayuntamientos, los puestos territoriales y las instituciones constituye una herramienta fundamental para conocer las necesidades de cada localidad y ofrecer una respuesta ajustada a su realidad.

Una fiesta para toda la familia de la Guardia Civil

El discurso comenzó con un saludo a las autoridades, a los representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de las Fuerzas Armadas, a los ciudadanos presentes y, de manera especial, a los integrantes de la Guardia Civil. El teniente coronel definió el uniforme como una auténtica declaración de intenciones en relación con el servicio público, el deber y el honor.

También reservó un lugar destacado para las familias, a las que dio la bienvenida a la casa cuartel, convertida durante la jornada en el hogar de una gran familia.

Su presencia recuerda que el servicio de la Guardia Civil no se desarrolla de manera aislada. Detrás de cada agente existen vínculos personales y familiares que acompañan los horarios difíciles, las ausencias y las exigencias propias de una profesión que obliga a estar preparado para intervenir cuando los ciudadanos lo necesitan.

En la parte final de su intervención, el jefe de la Comandancia felicitó a quienes habían recibido condecoraciones durante el acto y trasladó su felicitación a todos sus compañeros con motivo de la festividad de la Guardia Civil. Cerró sus palabras extendiendo esa felicitación al conjunto de los palentinos y de los españoles, coincidiendo con la Fiesta Nacional.

La intervención dejó así un mensaje que va más allá de la celebración institucional: los medios materiales son necesarios, la cooperación entre administraciones resulta imprescindible y los datos permiten evaluar los resultados, pero el elemento decisivo sigue siendo el factor humano.

Son los guardias civiles quienes convierten los recursos en servicio, quienes transforman la preparación en respuesta y quienes mantienen viva, jornada tras jornada, una vocación de servicio público que la institución celebra cada 12 de octubre.