
PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL ILMO. SR. CORONEL D. JESÚS NARCISO NÚÑEZ CALVO, JEFE DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE CÁDIZ, CON MOTIVO DE LA CONMEMORACIÓN DEL CLXXIX ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL CUERPO DE LA GUARDIA CIVIL (1844-2023).
Cádiz, 7 de junio de 2023.
Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades civiles y militares, representantes del Cuerpo Consular, Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles, Señoras y Señores:
En primer lugar, quiero agradecer la presencia de todos ustedes en este sencillo, pero siempre emotivo acto militar, conmemorativo del 179 Aniversario de la creación de nuestro benemérito Instituto.
Ésta será la última vez que celebre nuestro aniversario fundacional como jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, por lo que pueden suponer la emoción y el sentimiento que ello conlleva para mí.
Hoy conmemoramos que nuestro benemérito Instituto, creado por Real Decreto de 28 de marzo de 1844 y definitivamente organizado por otro de 13 de mayo siguiente, ha cumplido 179 años.
Pocos meses antes se había dictado el Real Decreto de 26 de enero de 1844, por el que se disponía la creación en el seno del Ministerio de Gobernación, del “Ramo de Protección y Seguridad”, así como “con la urgencia que el servicio público reclama, la organización de una fuerza especial destinada a proteger eficazmente las personas y las propiedades, cuyo amparo es el primer objeto del ramo de protección civil”.
Esa “Fuerza Especial” fue la Guardia Civil, Tal y como decía el texto fundacional, “no tenía la Sociedad ni el Gobierno de la época, más apoyo ni escudo que la milicia o el Ejército, inadecuados para llevar este objeto cumplidamente o sin perjuicios”.
Por eso nació la Guardia Civil, “con el objeto de proveer al buen orden, a la seguridad pública, a la protección de las personas y de las propiedades, fuera y dentro de las poblaciones”.
Nacimos para ser la primera policía estatal uniformada, sin perjuicio de nuestra naturaleza militar, y vertebrar España, habiendo llegado a tener tres mil casas cuarteles cuyos guardias civiles velaron por el orden y la ley en más de ocho mil poblaciones repartidas por toda la geografía nacional.
Nació un nuevo modelo de seguridad, bajo el incipiente reinado de Isabel II, y tal y como escribió el insigne Benito Pérez Galdós, en su obra “Episodios Nacionales”: “Fue creado en el seno de España un ser grande, eficaz y de robusta vida: la Guardia
Civil”.
Transcurridos 179 años desde su fundación, la Guardia Civil continúa siendo en España la Fuerza de Seguridad del Estado de mayor antigüedad y el Cuerpo de Seguridad español con más extenso despliegue territorial, así como con el mayor número de efectivos.
También fuimos la primera institución de seguridad pública española, gracias a nuestro primer inspector general, el II Duque de Ahumada, en tener desde 1845 un código deontológico, la “Cartilla”, cuyo primer artículo reza que “El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil; debe por consiguiente mantenerlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”.
Seguimos siendo pronóstico feliz para el afligido, serenos en el peligro, no debiendo ser temidos sino de los malhechores, ni temibles, sino a los enemigos del orden, y desde 1940, también, a los enemigos del fisco.
En ese año integramos al también benemérito Cuerpo de Carabineros, creado en 1829, y pasamos a ser no sólo una Policía de Seguridad Ciudadana sino también una Policía Fiscal y de Fronteras, marítimas y terrestres.
Todo ello, unido a nuestro carácter benemérito, junto a nuestra vocación de servicio a la ciudadanía y el amor a la responsabilidad, nos han convertido en la institución más valorada por los españoles.
Hoy celebramos que llevamos ya recorridos 179 años de servicio a España. Somos un Cuerpo moderno y proactivo, formado por más de 80.000 hombres y mujeres que garantizamos el orden y la ley en un sistema democrático, así como el libre ejercicio de los derechos y libertades recogidos en nuestro ordenamiento constitucional.
También este año hemos cumplido 35 años de la incorporación de la mujer en la Guardia Civil. Los que ya entonces llevábamos algunos trienios en nuestro benemérito Instituto, anhelábamos su ingreso como guardias civiles de pleno derecho.
Dicha incorporación no sólo era de justicia, sino que era muy necesaria por el bien del servicio. Hoy tenemos mujeres mandando Comandancias y prácticamente en todas las especialidades y unidades, si bien todavía tenemos que ser capaces de incentivar y hacer más atractivo, el ingreso de la mujer en la Guardia Civil.
Por otra parte, quiero dirigirme a nuestros Guardias Civiles en la situación militar de retiro, pues hoy también es el Día del Retirado. Durante décadas habéis portado con honor el uniforme que con legítimo orgullo hoy portamos. Tenéis nuestra admiración, nuestro agradecimiento y nuestro respeto.
Mi especial reconocimiento a quienes hoy habéis querido despediros de la Bandera, depositando un beso en sus pliegues y se os ha entregado el diploma de reconocimiento institucional, así como mi felicitación a quien con sus emotivas palabras os ha representado.
En este acto militar hemos impuesto las condecoraciones de la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Por supuesto que hay muchos más hombres y mujeres acreedores a ello, pero como se dice en la Milicia, y siempre repito, en unas pocas personas se reconoce el mérito de muchas.
También hemos impuesto tres condecoraciones a tres personas que representan mucho para nosotros. A un fiscal, bajo cuyas directrices, hemos velado por la Seguridad Vial. A un ingeniero jefe provincial de carreteras, por su inestimable colaboración con nuestro benemérito Instituto. Y a un policía nacional, por distinguirse sobresalientemente en el servicio conjunto que siempre debe ser el norte de nuestras actuaciones. Nuestro más sincero agradecimiento a los tres y a lo que ellos representan.
Sea, por lo tanto, mi más efusiva enhorabuena a todos los condecorados y a sus familias, pues una parte muy importante de esas recompensas que ahora mismo portan sobre sus pechos, les pertenecen también a ellas.
Igualmente debo destacar y poner en valor que, en este acto tan importante para nosotros, nos acompañan representantes de las Fuerzas Armadas, de la Armada, del Ejército de Tierra, del Ejército del Aire y de los Cuerpos Comunes. Los Guardias Civiles somos militares y sois nuestros compañeros de armas. Hemos besado la misma Bandera y prestado el mismo juramento de lealtad a la Patria y de defensa del Ordenamiento Constitucional.
También nos acompañan representantes de la Policía Nacional, de la Policía Local, de Vigilancia Aduanera y de Instituciones Penitenciarias. Igualmente sois nuestros compañeros. Todos necesitamos de todos. La Sociedad nos necesita a todos y nos exige que siempre seamos parte de la solución y nunca parte de los problemas que le afligen.
Tal y como nunca me canso de repetir, la defensa del Orden y la Ley no puede entenderse sin una franca, intensa y leal colaboración de todas las Instituciones que tenemos la responsabilidad de velar por todo ello.
Por supuesto, mi agradecimiento a los medios de comunicación por su importante labor informativa sobre nuestros servicios, pues gracias a ellos la Sociedad conoce el abnegado servicio que prestamos.
Concluyo mis palabras dirigiéndome a quienes estáis en formación para mostraros mi legítimo orgullo de mandar Guardias Civiles como vosotros, e invocando a nuestra Excelsa Patrona, la Virgen del Pilar, para que nos siga protegiendo, a la vez que rindo un emocionado homenaje a la memoria de todos los Guardias Civiles que cayeron en el cumplimiento del deber a lo largo de los tiempos.
Hago un muy especial recuerdo al Guardia Civil Agustín Cárdenas Giraldo, perteneciente a esta Comandancia, que hace ya dos años resultó muerto en acto de servicio en Jerez de la Frontera. La Guardia Civil nunca olvida a sus caídos.
Muchas gracias.











































































