
Cádiz, 13 de Mayo de 2022.
Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades, civiles y militares, representantes del Cuerpo Consular, Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles, Señoras y Señores:
En primer lugar quiero agradecer la presencia de todos ustedes en este sencillo pero siempre emotivo acto militar, conmemorativo del 178 Aniversario de la creación de nuestro benemérito Instituto.
Tras dos años de celebración, como acto de régimen interior y muy reducida asistencia, debido a la Pandemia, comenzamos a ir recuperando, siempre con prudencia, la normalidad de esta efemérides tan importante para los Guardias Civiles.
Ha sido un periodo realmente difícil para todos por el elevadísimo número de personas fallecidas, razón por la cual quiero hacer expreso recuerdo de todas ellas, entre las que también había Guardias Civiles y familiares del Cuerpo.
Hoy celebramos que nuestro benemérito Instituto, creado por Real Decreto de 28 de marzo de 1844 y definitivamente organizado y puesto en marcha por otro de 13 de mayo siguiente, ha cumplido 178 años.
Nacimos fruto de la imperiosa necesidad que tenía el Estado que contar con una institución de seguridad pública, sólida, estable y con vocación de futuro, que velase por el Orden y la Ley en todo el territorio nacional.
Esa había sido la honrada ambición de las instituciones de seguridad pública que le habían precedido en el tiempo y que una tras otra, por circunstancias muy diversas, habían desaparecido sin llegar nunca a desplegarse ni desarrollarse, tal y como habían sido concebidas.
España padecía desde hacía décadas un grave problema de lo que hoy día llamamos Seguridad Ciudadana y que se había visto incrementado tras la finalización de la Primera Guerra Carlista.
Cuando por Real Decreto de 2 de noviembre de 1840 se procedió a la abolición de la última institución de seguridad pública creada durante el reinado de Fernando VII, hubo un largo periodo de más de tres años donde la seguridad ciudadana se sustentó principalmente sobre el esfuerzo y el sacrificio del Ejército.
Fue el propio Ministro de la Guerra el que solicitó a finales de diciembre de 1843 que las fuerzas del Ejército, diseminadas por pueblos y caminos, fuesen relevadas del cometido de luchar contra la delincuencia. Demandó al Ministro de Gobernación que se crease una fuerza nueva.
Acabar con la delincuencia que asolaba la España rural de entonces exigía una respuesta policial, eficaz y eficiente, y no un despliegue permanente del Ejército.
Aquella reclamación no cayó en saco roto y apenas un mes después, tras más de tres años de orfandad policial, se dictaba el Real Decreto de 26 de Enero de 1844.
En él, tras renegarse una vez más de las instituciones de seguridad pública creadas durante el Régimen Absolutista de Fernando VII, se disponía la creación en el seno del Ministerio de Gobernación, del “Ramo de Protección y Seguridad”, así como “con la urgencia que el servicio público reclama, la organización de una fuerza especial destinada a proteger eficazmente las personas y las propiedades, cuyo amparo es el primer objeto del ramo de protección civil”.
Esa “Fuerza Especial” fue, dos meses después, la Guardia Civil, Tal y como decía el texto fundacional, no tenía la Sociedad ni el Gobierno de la época, más apoyo ni escudo que la milicia o el Ejército, inadecuados para llevar este objeto cumplidamente o sin perjuicios”.
Por eso nació la Guardia Civil, “con el objeto de proveer al buen orden, a la seguridad pública, a la protección de las personas y de las propiedades, fuera y dentro de las poblaciones”.
Había nacido un nuevo modelo de seguridad, bajo el incipiente reinado de Isabel II, muy alejado del propósito principal del Régimen Absolutista que no era otro que el de reprimir cualquier discordia o sedición contra el mismo.
La Historia es la que es y no puede reescribirse ni inventarse. El insigne escritor Benito Pérez Galdós, en su obra “Episodios Nacionales”, dejó para la posteridad una histórica y premonitoria frase dedicada al benemérito Instituto: “Fue creado en el seno de España un ser grande, eficaz y de robusta vida: la Guardia Civil”.
Y así fue. Grande por tener, tanto el más extenso despliegue territorial en España y sus posesiones de Ultramar, como mayor número de efectivos que cualquier otra fuerza o cuerpo de seguridad pública. Eficaz porque consiguió que los caminos de la nación fueran seguros, erradicando definitivamente el bandolerismo, lo cual nunca había sido logrado con anterioridad. Y de robusta vida porque sobrevivió a los sucesivos cambios de gobierno, regímenes políticos y conflictos internos armados.
Transcurridos 178 años desde su fundación, la Guardia Civil continúa siendo en España no solo la Fuerza de Seguridad de mayor antigüedad ininterrumpida en el tiempo, sino el Cuerpo de Seguridad español con más extenso despliegue territorial y mayor número de efectivos.
178 años después de aquel 13 de mayo, y darnos el Duque de Ahumada un
Reglamento de Servicio, un Reglamento Militar y un código deontológico, la “Cartilla”, cuyo primer artículo reza que “El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil”, seguimos manteniendo no sólo la misma denominación sino que atesoramos los mismos valores y los mismos principios que nos han convertido en la institución más valorada por los españoles: la Benemérita.
Pero no vivimos anclados en el pasado. Somos un Cuerpo moderno y proactivo, formado por hombres y mujeres que tenemos por vocación el servicio a España y a su Sociedad, garantizando en un sistema democrático el libre ejercicio de los derechos y libertades recogidos en nuestra Constitución.
Nuestras competencias y responsabilidades han ido creciendo sin descanso desde 1844. En 1940 asumimos las del antiguo Cuerpo de Carabineros, creado en 1829, haciéndonos cargo de algo tan importante para la demarcación de esta Comandancia como es la vigilancia de las costas y el Resguardo Fiscal. Con el paso del tiempo fueron incorporándose nuevas especialidades como Información, Tráfico, Cinológico, Explosivos, Policía Judicial, Protección de la Naturaleza, Aéreo o Marítimo entre otras muchas.
Hace un momento acabamos de reconocer y recompensar a algunos de los mejores Guardias Civiles de esta Comandancia. Por supuesto que hay muchos más hombres y mujeres acreedores a ello pero como se dice en la milicia, en unos pocos se reconoce el mérito de muchos.
También hemos impuesto tres condecoraciones a tres personas que representan mucho para nosotros. A un magistrado-juez, bajo cuyas directrices, hemos combatido en Barbate el narcotráfico. A un coronel del Ejército de Tierra, por su inestimable colaboración como Comandante Militar de Cádiz con nuestro benemérito Instituto. Y a un policía local de Chiclana de la Frontera por su valerosa actuación en un reciente servicio policial junto a la Guardia Civil, fruto de lo cual sufrió unas graves lesiones de las cuales todavía no se ha restablecido plenamente. Nuestro agradecimiento a los tres y a lo que ellos representan.
Por lo tanto, mi más sincera enhorabuena a todos los condecorados y a sus familias, pues una parte muy importante de esas cruces de la Orden del Mérito de la Guardia Civil que ahora mismo portan sobre sus pechos, les pertenecen a ellas.
También nos acompañan hoy, en esta fecha tan importante para nosotros, representantes de las Fuerzas Armadas, concretamente de la Armada y del Ejército de Tierra. Los Guardias Civiles somos militares y sois nuestros compañeros de armas. Hemos besado la misma Bandera y prestado el mismo juramento de lealtad a la Patria y de defensa del Ordenamiento Constitucional.
Igualmente nos acompañan representantes de la Policía Nacional, de la Policía Local, de Vigilancia Aduanera y de Instituciones Penitenciarias. También sois nuestros compañeros. Todos necesitamos de todos. La Sociedad nos necesita a todos y nos exige que siempre seamos parte de la solución de los problemas que le afligen. La defensa del Orden y la Ley no puede entenderse sin una franca, intensa y leal colaboración de todos los que tenemos la responsabilidad de velar por todo ello.
Respecto a los Guardias Civiles que habéis representado a los que han pasado a la situación militar de Retiro o Reserva en el último año, vaya también mi más profundo y sincero agradecimiento y respeto por vuestro ejemplo de Amor a España y servicio a la Sociedad. Estamos en deuda con todos vosotros y sois igualmente nuestro ejemplo a seguir.
Por supuesto, mi agradecimiento a los medios de comunicación por su importante labor informativa sobre nuestros servicios, pues gracias a ellos llegan a la ciudadanía.
Finalizo mis palabras invocando a nuestra Excelsa Patrona, la Virgen del Pilar, para que nos siga protegiendo, a la vez que rindo un emocionado homenaje a la memoria de todos los Guardias Civiles que cayeron en el cumplimiento del deber a lo largo de los tiempos. Hago un muy especial recuerdo al Guardia Civil Agustín Cárdenas Giraldo, perteneciente a esta Comandancia, que hace ya casi un año resultó muerto en acto de servicio en Jerez de la Frontera. No lo olvidamos.
Muchas gracias.











































































