
Los cuatro reconocieron los hechos y aceptaron dos años de prisión por un delito de atentado, pena que fue sustituida por cinco años de expulsión del territorio nacional
Cuatro inmegrantes ilegales marroquíes han sido expulsados de España y devueltos a Marruecos después de ser condenados por agredir a tres agentes de la Guardia Civil en Ceuta durante una intervención policial.
Los cuatro, que habían llegado a la ciudad autónoma durante la entrada masiva registrada el pasado 30 de julio, fueron detenidos después de protagonizar un incidente en el que resultaron lesionados tres guardias civiles.
La expulsión se produce por orden judicial después de que los acusados reconocieran su participación en los hechos y aceptaran una condena de dos años de prisión por cada uno por un delito de atentado contra agentes de la autoridad. La pena de prisión fue sustituida por la expulsión de España durante cinco años, por lo que los cuatro han sido trasladados a Marruecos.
La intervención comenzó tras las llamadas de los vecinos
Los hechos se produjeron el pasado miércoles 26 de agosto, alrededor de las 20:30 horas, en las inmediaciones de la antigua cárcel de mujeres, en la zona del Sarchal y la calle Escuelas Prácticas.
Según las actuaciones conocidas, los cuatro se encontraban junto a un grupo de inmigrantes ilegales y, de acuerdo con la información trasladada a los agentes, algunos de los integrantes del grupo portaban objetos punzantes y armas blancas y habían amenazado previamente a varios vecinos.
Ante el requerimiento ciudadano, la Guardia Civil acudió al lugar para localizar e identificar a los implicados.
La intervención terminó desencadenando una persecución. Los cuatro fueron finalmente detenidos después de que, durante la actuación, se abalanzaran sobre tres de los agentes que intervenían en el dispositivo, causándoles lesiones de carácter leve.
Tres guardias civiles resultaron lesionados
El episodio tuvo una consecuencia especialmente relevante: tres miembros de la Guardia Civil resultaron heridos mientras desempeñaban sus funciones.
Las lesiones aunque fueron de carácter leve motivaron que los agentes precisaran asistencia facultativa. La información publicada sobre el caso señala que dos de ellos sufrieron lesiones traumáticas en el hombro, mientras que el tercero presentó una lesión traumática en la rodilla. Los informes médicos establecieron un periodo de recuperación de varios días y no apreciaron secuelas.
El episodio vuelve a poner de manifiesto el nivel de riesgo al que están expuestos los agentes desplegados actualmente en Ceuta, donde las intervenciones relacionadas con grupos de inmigrantes que permanecen en diferentes puntos de la ciudad están obligando a mantener dispositivos permanentes de vigilancia y prevención.
Dos años de prisión sustituidos por cinco años de expulsión
Tras la detención, los cuatro fueron puestos a disposición judicial.
Durante el procedimiento reconocieron los hechos y aceptaron una condena de dos años de prisión por un delito de atentado contra agentes de la autoridad.
Sin embargo, la pena privativa de libertad fue sustituida por una medida de expulsión del territorio nacional durante cinco años, de acuerdo con la resolución judicial.
Los cuatro han sido finalmente trasladados a Marruecos, quedando establecido que no podrán regresar legalmente a España durante ese periodo.
La resolución constituye así una nueva expulsión vinculada a hechos delictivos protagonizados por personas que entraron en Ceuta durante la llegada masiva de finales de julio.
Una nueva intervención con agentes como víctimas
El caso se suma a una sucesión de episodios registrados en Ceuta durante las últimas semanas y en los que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han tenido que intervenir ante situaciones de violencia, resistencia o intentos de acceder a zonas restringidas.
La Guardia Civil mantiene una importante presencia en diferentes puntos de la ciudad, entre ellos las inmediaciones del puerto y otras áreas donde se concentra parte de las personas que permanecen en Ceuta tras la entrada masiva.
Los agentes se encuentran desarrollando labores de identificación, prevención y vigilancia, además de intervenir cuando se producen hechos delictivos o situaciones que requieren su actuación.
En este contexto, cada agresión contra un agente supone no solo una amenaza para el funcionario afectado, sino también una dificultad añadida para mantener los dispositivos de seguridad desplegados en la ciudad.
La presión sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad continúa
La expulsión de estos cuatro inmegrantes ilegales marroquíes se produce en una semana especialmente complicada para Ceuta.
En los últimos días se han registrado diferentes incidentes protagonizados por personas que permanecen en la ciudad tras la entrada masiva de finales de julio. Entre ellos se encuentran enfrentamientos con agentes, intentos de acceder irregularmente a zonas portuarias y episodios de violencia que han obligado a incrementar los dispositivos policiales.
La Guardia Civil, junto con la Policía Nacional, mantiene una vigilancia reforzada en puntos estratégicos con el objetivo de impedir nuevos intentos de embarque irregular hacia la Península y prevenir delitos.
Para los agentes desplegados sobre el terreno, la situación implica trabajar diariamente en un escenario de elevada presión operativa, en el que una identificación o una intervención preventiva puede terminar convirtiéndose en una actuación de riesgo.
Una respuesta judicial que pone el foco en la protección de los agentes
El caso de los cuatro expulsados deja además una cuestión relevante: la respuesta judicial ante las agresiones sufridas por los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Los cuatro acusados no han quedado impunes. Reconocieron los hechos, fueron condenados por atentado contra agentes de la autoridad y la pena de prisión fue sustituida por una expulsión de cinco años.
La situación excepcional que atraviesa Ceuta está exigiendo un esfuerzo extraordinario a los profesionales encargados de garantizar la seguridad. Y ese esfuerzo debe ir acompañado de medios suficientes, respaldo jurídico y protección efectiva para quienes están en primera línea.
Los cuatro ilegales marroquíes ya han sido devueltos a su país. Durante los próximos cinco años no podrán entrar legalmente en España.
Para los tres guardias civiles lesionados, sin embargo, el episodio deja una realidad mucho más cercana: una nueva intervención en la que cumplir con su obligación significó exponerse directamente a la violencia mientras trataban de recuperar el control de una situación que amenazaba la seguridad de los vecinos y de los propios agentes.








































































