
Una agente de la Guardia Civil de Tráfico se encuentra ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Ramón y Cajal después de ser atropellada y desplazada varios metros por un autobús mientras realizaba su trabajo.
La agente, identificada como Minerva por sus compañeros, especialista en Atestados de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, fue embestida el pasado martes 13 de mayo por la tarde en una vía de servicio del municipio. Junto a su compañero, investigaba un accidente de tráfico previo y señalizaba la zona para alertar al resto de usuarios cuando ocurrió el trágico impacto.
Según ha relatdo el propio compañero de la agente atropellada, el autobús esquivó el coche parado, no dando tiempo a la agente a apartarse, El impacto fue tan violento que la agente salió despedida siete metros sobre el asfalto.
Los sanitarios la trasladaron de urgencia con pronóstico grave. Ha sido intervenida y permanece estable dentro de la gravedad.
Este suceso no es aislado. El mismo destacamento de Paracuellos había vivido, apenas dos semanas antes, otro atropello cuando un conductor fugado embistió a dos motoristas de la Guardia Civil. Y llega en un momento especialmente doloroso para el Instituto Armado, tras el fallecimiento reciente de dos agentes en una operación contra el narcotráfico en Huelva.
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil es, con diferencia, la especialidad con mayor siniestralidad del Cuerpo. Desde su creación en 1959, más de 300 agentes han perdido la vida en las carreteras mientras auxiliaban a la ciudadanía. Actualmente, más de 8.000 efectivos integran esta unidad, expuestos diariamente al peligro de circular a gran velocidad, la distracción de los conductores o la simple falta de visibilidad y protección física.
Asociaciones profesionales de la Guardia Civil siguen exigiendo al Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, el reconocimiento como profesión de riesgo. Una reclamación que se repite ante lo que consideran una desprotección estructural, ya que otras policías autonómicas y locales sí cuentan con esta catalogación, mientras la Benemérita permanece en un “limbo legislativo”.
Su historia, como la de tantos compañeros, resume el día a día invisible de quienes se interponen entre el peligro y la sociedad: chalecos reflectantes, linternas y muy poca protección real frente a toneladas de metal a toda velocidad.
Mientras Minerva lucha en la UCI, las investigaciones sobre las circunstancias exactas del atropello continúan abiertas. Para sus compañeros, el mensaje es claro: cada intervención en carretera, en cada servicio diario es una ruleta rusa, donde la bala disparada le puede tocar a cualquiera, lo que refleja el riesgo de su profesión.
Desde esta redacción de Tribuna Benemérita y desde la Asociación Fien en el Deber, deseamos una pronta y completa recuperación a la agente Minerva. Su servicio no pasa desapercibido y además es sumamente importante..











































































