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La Guardia Civil, a través de su Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), ha destapado un caso de almacenamiento irregular de residuos en la provincia de Orense, donde se localizaron 21.000 litros de aceite de cocina usado en tres naves sin las autorizaciones pertinentes.

El representante de una empresa dedicada a la recogida de estos residuos, un hombre de 47 años, está siendo investigado como presunto autor de tres delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente. La operación, bautizada como “Pinoil”, pone de manifiesto la importancia de la gestión adecuada de residuos para proteger el entorno natural.

Una investigación desencadenada por sospechas del SEPRONA

La operación comenzó hace meses, cuando los agentes del SEPRONA detectaron irregularidades en las prácticas de una empresa especializada en la recolección de aceites usados de cocina. Según fuentes oficiales, la compañía operaba sin la licencia municipal requerida ni la autorización de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia, incumpliendo la normativa vigente para la gestión de este tipo de residuos.

El SEPRONA, unidad especializada de la Guardia Civil en la protección del medio ambiente, llevó a cabo tres intervenciones clave en la provincia de Orense. La primera, el 3 de abril, tuvo lugar en una nave en Carballeda de Avia, donde se encontraron 8.000 litros de aceite almacenados de forma irregular. El 17 de mayo, los agentes localizaron 5.000 litros adicionales en una zona de servidumbre del río Miño, un área especialmente sensible por su valor ecológico. Finalmente, el 25 de junio, se intervinieron otros 8.000 litros en una nave en la ciudad de Orense.

Delitos contra el medio ambiente

El investigado, un hombre de 47 años que actúa como representante de la empresa, se enfrenta a cargos por tres delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente. La falta de autorizaciones para gestionar estos residuos, sumada al almacenamiento en condiciones no reguladas, representa un riesgo potencial para el entorno, especialmente en áreas cercanas a recursos hídricos como el río Miño. El caso está siendo instruido por el Juzgado de Instrucción de Ribadavia, que determinará las responsabilidades penales.

El almacenamiento inadecuado de aceites usados puede tener graves consecuencias ambientales, como la contaminación de suelos y aguas subterráneas.

Según el Ministerio del Interior, los delitos contra el medio ambiente son la tercera actividad ilícita más lucrativa a nivel global, solo por detrás del tráfico de drogas y la falsificación de documentos, lo que subraya la relevancia de operaciones como esta para frenar prácticas que generan beneficios ilícitos a costa del ecosistema.

El papel del Seprona en la protección ambiental

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) se ha consolidado como un referente mundial en la lucha contra los delitos ambientales. Con 36 años de experiencia y cerca de 2.000 agentes, esta unidad no solo realiza labores de vigilancia y prevención, sino que actúa como policía judicial especializada en materia medioambiental.

En 2023, el SEPRONA registró 6.532 infracciones penales relacionadas con el medio ambiente, casi el doble que en 2019, lo que evidencia el aumento de este tipo de delincuencia y la necesidad de una respuesta contundente.La operación “Pinoil” forma parte de las acciones del SEPRONA en el marco de la Plataforma Multidisciplinar Europea contra las Amenazas Criminales (EMPACT), donde lidera iniciativas contra el tráfico de residuos, entre otros.

Este caso en Orense refuerza el compromiso de la Guardia Civil con la protección de los recursos naturales, especialmente en regiones como Galicia, donde la biodiversidad y los ecosistemas fluviales son de gran valor.

Una llamada a la gestión responsable de residuos

El hallazgo de estos 21.000 litros de aceite de cocina usado almacenados ilegalmente pone en el foco la importancia de una gestión adecuada de los residuos. Los aceites usados, si no se tratan correctamente, pueden generar un impacto ambiental significativo, afectando la calidad del agua y la salud de los ecosistemas.

Las autoridades instan a las empresas del sector a cumplir con la normativa vigente y a los ciudadanos a colaborar depositando estos residuos en puntos de recogida autorizados.El caso sigue bajo investigación, y el Juzgado de Ribadavia determinará las sanciones correspondientes.

Mientras tanto, la operación “Pinoil” envía un mensaje claro: la protección del medio ambiente es una prioridad, y las infracciones no quedarán impunes

ASOCIACIÓN HISTÓRICO-CULTURAL "FIEL en el DEBER"