Un equipo de la Guardia Civil viajará hasta el país en guerra para encontrar restos de armas prohibidas de las cuales se acusa a Rusia de haber utilizado en su avance a través de Ucrania.
Estas armas son tanto armas químcas y nucleares, como bombas de tipo racimo, cuyo devastador efecto se puede apreciar en los análisis del paisaje que ha dejado el paso del ejército ruso.
Con la ayuda de detectores especializados, la Guardia Civil buscará restos de agentes nocivos y pruebas del posible empleo de armas químicas.
Con todas las pruebas encontradas, acudirán a la Corte Penal Internacional para contribuir a las investigaciones sobre el uso de armas químicas, lo que supondría un crimen de guerra.











































































