
En una edición de Transvulcania marcada por récords históricos y un nivel competitivo excepcional, el guardia civil de montaña Diego Gómez Simón firmó una de las historias más emotivas de la prueba reina.
El corredor palmero bajó de las ocho horas en la Ultramaratón, un hito de enorme valor que le convierte en el primer atleta de La Palma y de todo el archipiélago canario en lograrlo.
El pasado sábado, cuando cruzó la meta en Los Llanos de Aridane, Diego no llegó solo. A su lado, compartiendo los últimos metros de esfuerzo y gloria, corría su padre, un hombre de más de 80 años que no quiso perderse el momento. La imagen de padre e hijo juntos bajo el arco de llegada se convirtió al instante en una de las escenas más recordadas de esta edición de la Transvulcania adidas. Un instante cargado de emoción familiar que resume, mejor que cualquier crono, el verdadero espíritu de esta carrera.
Para Diego Gómez Simón, miembro del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Comandancia de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife, este resultado adquiere todavía más peso por el contexto en el que se produjo.
La Ultramaratón de 2026 fue especialmente rápida y exigente. El británico David Sinclair y la francesa Blandine L’Hirondel rebajaron los récords masculino y femenino respectivamente, elevando el listón de una prueba que ya es referencia mundial del trail running.
En ese escenario de élite internacional, el guardia civil palmero logró un registro que refuerza el talento local y la sólida preparación de los agentes de la Benemérita en montaña.
Ser el primer canario y el primer guardia civil por debajo de las ocho horas no es solo un logro deportivo; es una declaración de la capacidad de quienes desde la propia Guardia Civil y como corredores de la isla se codean con los mejores del mundo en su propia tierra.
La Transvulcania volvió a demostrar por qué es mucho más que una competición. Es un evento que une la élite mundial del trail con las historias más cercanas y auténticas de La Palma.
Junto a los grandes récords y los podios internacionales, quedan momentos como el de Diego y su padre: instantes íntimos, de esfuerzo compartido y orgullo colectivo, que se graban en la memoria deportiva y sentimental de los palmeros.
Con esta actuación, Diego Gómez Simón no solo ha dejado su nombre en la historia reciente de la Ultramaratón. Ha recordado a todos que, en La Palma, correr por estas montañas es también una forma de honrar raíces, familia y territorio.
Y que, a veces, el verdadero triunfo no se mide solo en horas y minutos, sino en los metros finales que se corren junto a quien más quieres.












































































