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Distintas fuentes de seguridad del Estado lamentan que el departamento que dirige Marlaska ni siquiera desplegara agentes de Información para un posible seguimiento. El Ministerio del Interior, según estas mismas fuentes, se limitó a confiar al 100 % la captura del huido a los Mossos

El daño reputacional a la imagen de los Mossos tras la nueva huida de Carles Puigdemont es «enorme», tal y como reconocen en el cuerpo autonómico, que, además de ser la policía integral en Cataluña, este jueves tenía en la zona desplegados más de quinientos efectivos.

A pesar de que tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil tienen «plenas competencias» y efectivos para llevar a cabo un operativo que garantizarse la captura del huido, tanto antes de que subiera al escenario del acto de bienvenida oficial del Consejo de la República (Puigdemont se dejó ver instantes antes andando en compañía de sus dos escoltas y el secretario general de Junts, Jordi Turull, por la cercana calle Trafalgar), como después si, como ha ocurrido, no encaminaba sus pasos hacia el Parlamento catalán para dejarse capturar, Interior dejó toda la responsabilidad de la detención del prófugo a Mossos.

Y es que según revelan fuentes de la seguridad del Estado, el ministerio de Interior no dio ninguna instrucción a Policía o Guardia Civil para montar un operativo en los alrededores del Parlamento a pesar de que los organizadores del «denominado acto de recepción» al huido anunciaron públicamente todos los detalles del mismo a las 10.30 horas del miércoles, con tiempo suficiente para organizar un despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado.

El Ministerio del Interior, según estas mismas fuentes que se muestran desconcertadas tras la nueva «burla» de Puigdemont, se limitó a confiar al 100 % la captura del huido a los Mossos, que a su vez dieron por bueno un supuesto acuerdo tácito con Puigdemont (que su entorno niega de manera tajante), según el cual el huido se iba a entregar en el control de entrada del Parlament, una vez concluyera su discurso ante los suyos.

Sin investigaciones en marcha

Según han confirmado diversas fuentes, ni Policía ni Guardia Civil, tienen, ni han tenido en los últimos meses, investigaciones en marcha para tratar de localizar al huido ni para anticiparse a sus pasos, incluso se desactivó al CNI en el tema del seguimiento de los políticos huidos, por lo que difícilmente en el Ministerio del Interior iban a poder estar al tanto de que Carlos Puigdemont tramaba un golpe de efecto como el perpetrado este jueves.

Un plan que, sin duda, tiene parte importante fuera de las fronteras nacionales, donde los Mossos no tienen ninguna capacidad de acción, pero sí las fuerzas de seguridad del Estado a través de la herramienta de cooperación policiales y sí el Centro Nacional de Inteligencia que puede moverse en el extranjero y que tiene excelentes relaciones con los servicios secretos del resto de los países europeos.

Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez, para contentar a sus socios, sacó a partir de la edición del 2019 expresamente los seguimientos al independentismo de la directiva de seguridad nacional, que sirve como base de actuación para los servicios secretos.

Así las cosas -explican desde los servicios de Información de las fuerzas de seguridad- cuando Puigdemont se esfumó este jueves en los alrededores del Arco del Triunfo de Barcelona no había nadie en la zona, ni de los servicios policiales ni del CNI, para tratar de seguirle el rastro, al no haberse activado y no haber dado instrucciones precisas desde Interior, a las Fuerzas de Seguridad del Estado, dejando toda la responsabilidad a Mossos d'Esquadra que con este caso vuelven a sufrir, una vez mas, un daño reputacional dificil de entender y que pone en duda la eficacia del cuerpo policial autonómico.

AGENCIAS